Crisis de salud en Gaza, otra consecuencia de la agresión israelí

La Franja de Gaza y sus 1,8 millones de habitantes enfrentan una severa crisis de salud, derivada de la hostilidad israelí y de los 51 días de bombardeos en el verano de 2014.

La devastada infraestructura del territorio palestino de 360 kilómetros cuadrados, uno de los de mayor densidad poblacional del planeta, la falta de personal, suministros e insumos médicos y las malas condiciones de sanidad generan un duro panorama para hombres, mujeres, niños y ancianos.

De acuerdo con un reporte divulgado esta semana por la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA), la agresión de hace dos años y el bloqueo impuesto hace una década por Israel a Gaza impactan con fuerza la salud.

En julio de 2014, los ocupantes activaron la Operación Margen Protector, seguida de 51 días de ataques aéreos contra la Franja, donde murieron más de dos mil 140 palestinos, entre ellos unos 540 niños, y 11 mil 500 resultaron heridos, además de medio millón de desplazados.

Las bombas israelíes destruyeron totalmente el hospital al-Wafa y tres de las principales clínicas (Atta Habeeb, Johr al Deek y KhuzaÂa), mientras otras 78 instalaciones recibieron daños de diversa consideración.

Según la Oficina, salvo el hospital al-Wafa, los otros centros de asistencia ya fueron reparados o están en proceso, en un escenario marcado por la falta de fondos para lidiar con el aumento en la cifra de pacientes y la necesidad de equipamiento y nuevas capacidades.

Más de 900 de las personas heridas durante la Operación Margen Protector quedaron con una afectación permanente, por lo que necesitan un seguimiento muy difícil de garantizar en las actuales circunstancias.

“Varios pacientes todavía cargan con el impacto de las lesiones, algunos con requerimientos de prótesis que tienen que ser referidos fuera de la Franja de Gaza”, lamentó el doctor Mahmoud Matar, citado por la OCHA en su informe.

Otra prueba de la crisis es el hecho de que el hospital de Shifa cuenta con un registro de casi cuatro mil personas en espera de operaciones, seis de cada 10 de ellas clasificadas de cirugías mayores, no pocas de esas intervenciones planificadas para 2018.

La ONU reconoce la frustración, el dolor innecesario y los peligros en materia de salud relacionados con las demoras en la asistencia y la falta de fármacos, médicos, anestesiólogos, enfermeras y técnicos.

En ese sentido, recuerda las restricciones representadas por el bloqueo israelí, que también impide las oportunidades de capacitación y entrenamiento. Los ocupantes incluyen en su lista de artículos de “doble uso” algunos materiales necesarios en el sector.

No menos preocupante es la imposibilidad de tratar a los seres humanos con afectaciones psicológicas, que de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud alcanzan al 20 por ciento de la población, unos 360 mil habitantes de Gaza.

 

La guerra desatada por Israel provocó desórdenes mentales que requieren tratamiento especializado.

La sanidad también en estado crítico

Las carencias de electricidad y las afectaciones en la infraestructura de la sanidad generan severas amenazas para la salud y el medio ambiente en la Franja.

Uno de los datos reflejados en el reporte de la OCHA sobre la situación de Gaza no puede más que despertar escalofríos: a diario se liberan al mar 90 millones de litros de desechos no tratados.

También las limitaciones impuestas por Israel impactan el área de la sanidad, con hasta 23 artículos calificados de “doble uso”, entre ellas bombas mecánicas, taladros y desinfectantes, controlados bajo el argumento de que pueden tener como destino el terrorismo.

La entidad de la ONU encargada de los asuntos humanitarios insistió en el peligro para la salud por el uso de las playas en el verano y el consumo de productos marinos, sin olvidar la cuestión de la agricultura.

Gaza depende de cuatro plantas para el tratamiento de desechos, que operan mucho más allá de su capacidad o fueron construidas con carácter temporal.

Ante tan complejo panorama, cobra fuerza la convocatoria de Naciones Unidas a lograr de una vez la solución de los dos Estados, de manera que Israel satisfaga sus intereses de seguridad y los palestinos alcancen el cese de la ocupación, que comenzó en 1967, y cuenten con un Estado soberano.

(Fuente: Prensa Latina / Autor: Waldo Mendiluza)

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