Dossier: La derrota del fascismo en Grecia. El partido neonazi Amanecer Dorado se desmorona. Arruinados y sin público se hunde

Amanecer Dorado se está desmoronando a marchas forzadas. Hace unos días vació su sede en Atenas, un ataque cibernético dejó a su página web fuera de combate durante semanas y algunos de sus miembros más destacados han abandonado el partido y han anunciado que crearán otra formación. El partido neonazi que fue tercera fuerza en el Parlamento griego y aterrorizaba en las calles a migrantes, izquierdistas y al colectivo LGTBI+ está en pleno colapso organizativo.

Este miércoles se cumplen seis años del asesinato del rapero y activista antifascista Pavlos Fyssas a manos de uno de los militantes del partido, Yorgos Roupakiás. Aquella noche entre el 17 y el 18 de septiembre de 2013 marcó el inicio de la caída de la formación neonazi y desencadenó el macrojuicio que, dentro de pocos meses y más de cuatro años después de su inicio, podría declararla organización criminal.

La abogada de la familia Fyssas, Eleftheria Tobatzoglou, explica que pese a que Amanecer Dorado ya había atravesado otras épocas difíciles, “esta vez la crisis es mayor”. Tras casi tres décadas de existencia, el partido permaneció residual hasta 2012, cuando logró representación parlamentaria. “El partido quizás sobrevivirá, pero en los términos de antes, en los márgenes de la sociedad y la política. Nunca volverán a tener el rol que han tenido en los últimos nueve años”, afirma Tobatzoglou.

El asesinato de Fyssas significó el inicio del fin, pero el factor que ha precipitado el desmoronamiento actual es la derrota en las elecciones generales de julio. Amanecer Dorado quedó a las puertas del Parlamento con un 2,98% de los sufragios, inferior a la barrera del 3%. Esto provocó la desbandada de algunos de sus miembros más destacados, como el ahora eurodiputado independiente Yannis Lagós y antiguos diputados y altos cargos. Lagós anunció que fundarán una nueva formación política. No entrar en el Parlamento implicó dejar de recibir dinero oficial y esto ha acelerado el cierre de muchas de sus oficinas por todo el país. La más reciente y simbólica, su sede central en la avenida Mesogeion de Atenas.

Sofia Tipaldou, investigadora postdoctoral Marie Curie en la Universidad de Manchester, sostiene que podemos estar ante la desaparición del partido en su forma parlamentaria, aunque “la ideología no desaparecerá”. Tipaldou, experta en nacionalismo y extrema derecha en Rusia y el sur de Europa, recuerda que, cuando se formó, Amanecer Dorado era un grupo pequeño con ideología neonazi que rechazaba la democracia parlamentaria. Esto cambió en 2010, cuando se presentó a las elecciones locales y su líder y fundador, Nikolaos Michaloliakos, logró entrar en el Ayuntamiento de Atenas. “Entonces el partido eliminó las referencias directas al nacionalsocialismo y adoptó un perfil más moderado, para parecerse a los partidos xenófobos europeos más exitosos, como el Frente Nacional francés”, explica.

En 2012, Amanecer Dorado logró el éxito que buscaba y entró en el Parlamento con un 7% de los votos y 21 diputados. Este fue el momento de apogeo del partido, y en los meses siguientes algunos sondeos le daban el 15% de intención de voto.

Pero en la noche del 17 al 18 de septiembre de 2013, este ascenso se truncó. Después de ver un partido de fútbol en un bar del barrio de Keratsini, en el Pireo, el rapero Fyssas (alias Killah P) se marchaba a casa cuando un grupo de neonazis le atacaron y, tras una serie de comunicaciones telefónicas con la cúpula del partido, recibieron la orden de matarle. Entonces Yorgos Rupakiás, militante del partido que trabajaba en la cafetería de una de sus oficinas, llegó en un coche y le asestó una puñalada mortal en el pecho. Fyssas le señaló como autor cuando aún estaba consciente.

Este asesinato impactó profundamente a la opinión pública griega. Los movimientos sociales antifascistas respondieron con multitudinarias manifestaciones y se organizaron para plantar cara a los neonazis. Pocos días después del asesinato detuvieron a la cúpula y a todos los diputados, y se puso en marcha la ofensiva judicial. Tras varios retrasos, el 20 de abril de 2015 empezó el macrojuicio contra 68 acusados que se enfrentan a cargos como pertenencia a organización criminal, asesinato y posesión ilegal de armas y drogas, entre otros.

En el juicio se procesa al partido por numerosos casos, incluyendo el ataque a tres pescadores egipcios en el puerto del Pireo y a militantes del sindicato del partido comunista PAME. Después de cuatro años y medio, el proceso sigue en marcha y la fecha de finalización se ha ido posponiendo.

El asesinato de Fyssas impactó a la sociedad griega pero no era la primera vez que ocurría algo así. Los ataques violentos forman parte del modus operandi de Amanecer Dorado y apenas unos meses antes simpatizantes del partido habían matado al migrante paquistaní Shehzad Luqman en Atenas. La diferencia la marcó el hecho de que “era la primera vez que la víctima era griega y que el perpetrador era arrestado inmediatamente, por lo que no pudieron encubrir el caso, ni Amanecer Dorado ni la propia policía”, señala Tobatzoglou.

Los vínculos de la policía con Amanecer Dorado, que habían fomentado la impunidad de los neonazis hasta aquel momento, fueron investigados y denunciados por organizaciones como Amnistía Internacional, como recoge el periodista Hibai Arbide en el libro Epidemia Ultra. En 2014, la ONG reveló que una decena de agentes “estaban vinculados directa o indirectamente a actividades delictivas atribuidas a miembros de Amanecer Dorado”. En las elecciones de 2012, entre el 45 % y el 59 % de agentes de policía en Atenas votaron al partido neonazi.

Al cóctel de impunidad que había favorecido el ascenso del partido, el periodista Aris Chatzistefanou, autor del documental Fascism Inc, le añade la cobertura de los medios, que trataban a los miembros del partido como “estrellas del rock”. Chatzistefanou también cree que Amanecer Dorado en su forma actual desaparecerá, pero señala que su legado permanece. “Han impuesto su agenda a los partidos de centro y derecha, en temas como la migración y la policía, y aunque el partido colapse, sus ideas seguirán ahí”.

El juicio ha jugado un papel clave en la caída de Amanecer Dorado. “Es muy importante porque ha enseñado la verdadera cara del partido: mucha gente estaba preocupada y asustada viendo que había votado a unos asesinos”, señala Tipaldou. Esto motivó el trasvase de votos hacia otras formaciones en las últimas elecciones, el pasado julio. Algunos de sus votantes eligieron al partido conservador Nueva Democracia, ahora en el gobierno, mientras que otros apostaron por la ultraderechista Solución Griega, creada en 2016 por el multifacético Kyriakos Velópoulos, que logró representación por primera vez.

Según Tipaldou, el perfil de votante que ha cambiado de Amanecer Dorado a Solución Griega se articula alrededor de los ejes “patria, religión y familia” y expresa un voto de protesta hacia los partidos tradicionales. Pero ambos partidos se diferencian porque Amanecer Dorado “tiene un brazo paramilitar y ejerce y promueve la violencia entre sus miembros”, mientras que Solución Griega no.

“Esperemos que la sentencia del juicio demuestre que la violencia política no está tolerada en democracia y que sea preventiva ante la creación de nuevos partidos totalitarios como Amanecer Dorado”, concluye la investigadora.

(Fuente: Público / Autora: Emma Pons Valls)

Arruinados y sin público, el partido neonazi Amanecer Dorado se hunde en Grecia

Sin mucha fanfarria, el partido neonazi griego Amanecer Dorado sacó los últimos bártulos y echó el cierre a su sede principal en Atenas esta semana, ante la imposibilidad de pagar el alquiler. Semanas antes lo había hecho en su sede del Pireo, centro neurálgico de sus operaciones en Grecia, desde donde dirigieron su ascenso hasta convertirse en la tercera fuerza del Parlamento heleno en 2012 y 2014. El escenario en 2019 no podría ser más distinto.

La clausura de sus sedes es solo el último escalón del hundimiento de Amanecer Dorado como formación política, ahogado por la falta de financiación, expulsado de la esfera política y mediática y con la soga al cuello de un macro proceso judicial contra sus principales líderes.

En 2012, el partido Amanecer Dorado, con simbología y estructura propia de una organización paramilitar de reminiscencias neonazis, arrasó en las elecciones generales con un 7% de los votos, convirtiéndose en la tercera fuerza del panorama político griego. En las siguientes elecciones, se mantuvo en torno a esa cifra, alcanzando incluso el 9,4% en las europeas de 2014. En la cúspide de su popularidad, Amanecer Dorado contaba con más de 70 oficinas locales en todo el país -al menos una en cada ciudad- y publicaba el periódico-vocero ‘Empros’ (Adelante), con unas ventas de más de 7.500 ejemplares semanales.

Se sostenía tanto con financiaciones privadas como con el dinero que entraba en las dietas de sus representantes políticos en el Consejo de los Helenos (hasta 21 en 2012) como en la eurocámara (tres en 2014). Hoy, con ningún escaño en ninguna de las dos cámaras y con 300.000 votos menos, ni siquiera su página web está en funcionamiento.

Prohibidos en espacios públicos

Por las calles de Atenas y Tesalónica, en los días previos a las elecciones generales del pasado 7 de julio, proliferaban los carteles electorales con el rostro de Alexis Tsipras y de Kyriakos Mitsotakis, su rival al frente de la formación conservadora Nueva Democracia que finalmente se hizo con la presidencia helena, anunciando mítines en las principales plazas de la ciudad.

Sin embargo, en farolas y paradas de autobús, puentes y paneles publicitarios, apenas había rastro de la retorcida «S» de inspiración en la cruz gamada nazi, símbolo de Amanecer Dorado. La municipalidad de Atenas había denegado el permiso a la formación para celebrar sus eventos electorales en espacios públicos, una decisión que fue imitada en otros municipios griegos. Tampoco les permitió organizar kioskos electorales.

El silencio de la prensa, que también eligió relajar su cobertura sobre la formación a la que antes había ofrecido un estupendo escenario público con una cobertura que presentaba a los neonazis casi como «estrellas de rock», así como la aparición de otro partido de derecha ultranacionalista en el espectro político griego, terminó de castigar a Amanecer Dorado. Apenas se hizo con el 2,93% de los votos en las elecciones de julio, por debajo del umbral necesario del 3%. Ni siquiera logró entrar en el Parlamento.

Los resultados de julio fueron incluso más devastadores que los de mayo, las elecciones europeas, cuando la formación se hizo con apenas 276.000 votos. Logró un solo eurodiputado, Yannis Lagós, que al estar encausado en un proceso abierto tenía prohibido volar fuera del país. Finalmente, se le permitió volar solo a sitios concretos, como el edificio del Parlamento europeo en Bruselas, la embajada griega o su residencia. Lagós figura ahora en la eurocámara como «Independiente».

«Amanecer Dorado no está acabado. Continuaremos nuestra lucha a favor del nacionalismo. Regresaremos a donde crecimos con fuerza: en las calles, en las plazas», advirtió tras el anuncio de los resultados el secretario general y líder de Amanecer Dorado, Nikos Mijaloliakos.

Macrojuicio por asesinato

Este 18 de septiembre se han cumplido seis años del asesinato del rapero antifascista Pavlos Fissas, apuñalado en plena calle por presuntos miembros de la organización. Según sostiene la acusación, la decisión de asesinar a Fissas vino de las más altas esferas del partido, con una estructura muy vertical y paramilitarista. Pocos días después, gran parte de su cúpula fue detenida y procesada, incluido Mijaloliakos y su mano derecha Ilias Kasidiaris.

Entonces, la campaña desde la cárcel de la cúpula de la formación, en prisión provisional, no pareció afectarles mucho en las elecciones europeas de 2014, cuando recibieron el apoyo de más de 536.000 griegos (el 9,39%), pero «para evitar que Amanecer Dorado tenga tanto poder, era necesaria este tipo de acción legal contra la formación», matiza Daphne Halikiopoulou, autora del libro «La ‘solución nacionalista’ de Amanecer Dorado: Explicando el ascenso de la ultraderecha en Grecia» y profesora en la universidad de Reading, en una entrevista con El Confidencial.

Aunque las «escuadras paramilitares» relacionadas con el partido habían estado implicadas en numerosos hechos violentos o incluso en el asesinato en 2013 de un inmigrante paquistaní, este juicio está siendo un «punto de inflexión» en el cerco judicial al partido. Es el primer paso hacia «un marco legal que impida que organizaciones violentas (como Amanecer Dorado) lleguen a ser tan poderosas políticamente», sostiene la experta.

Las últimas sesiones del proceso -que comenzó en 2015 y ha sufrido numerosos retrasos, entre otros motivos por el gran número de acusados, 69- se están celebrando estos días, y se espera que una sentencia condenatoria en los próximos meses termine de hundir a la formación neonazi. Están acusados de asesinatos, chantajes y amenazas.

Algunos de sus miembros más prominentes, como el eurodiputado Yannis Lagós y el exparlamentario Nikos Michos, ya han sido condenados (a ocho meses de prisión suspendida) este mismo mes en un proceso paralelo por un ataque contra un centro comunitario en el suburbio ateniense de Ilioupoli en 2013.

Sin financiación

Con la expulsión de la formación del Parlamento heleno, sus miembros han perdido no solo la inmunidad parlamentaria, sino una fuente de financiación clave. El resto de parlamentarios griegos votó para congelarles los fondos provenientes del estado, cortándole a la formación el grifo de algo más de un millón de euros anuales. Aparte, también se han quedado sin parte de los 4.000 euros de salario de sus eurodiputados en la cámara bruselense, que recibían mensualmente.

El oxígeno que la prensa les había ofrecido en el pasado también comenzó a escasear: los medios, que tras la agresión en directo de un líder de Amanecer Dorado a otro panelista lo pasearon de plató en plató, ofreciendo publicidad a su mensaje, han dejado de traerlos a sus programas. El personal técnico de la emisora estatal ERT se declaró en huelga para evitar cubrir sus mítines, y redes sociales como Facebook y Twitter bloquearon sus cuentas oficiales.

En las calles y las plazas

Pero incluso en las calles han encontrado fiera resistencia en el movimiento anti-fascista, muchas veces polémico por sus acciones violentas, pero cuyas redes locales de barrios han contrarrestado el discurso racista de «Grecia para los griegos» de los de Amanecer Dorado. La presión constante en cada barrio «consiguió forzar el cierre de 32 sedes del partido en el área metropolitana de Atenas entre 2017 y 2018», según datos recogidos por el periodista Hibai Arbide en un reportaje en el diario El Salto.

«El movimiento antifascista ha sido crucial: hemos luchado contra Amanecer Dorado organizando multitudinarias manifestaciones, defendiendo los vecindarios, las escuelas, los hospitales, en las uniones sindicales…», explica Petros Constantinou, coordinador general de KEERFA, uno de los principales movimientos antifascistas y antiracistas del país, a El Confidencial. Entre los ejemplos que menciona, señala numerosas manifestaciones y contra-manifestaciones en contra de la formación neonazi por todo el país, especialmente en el aniversario de la muerte de Fissas.

El propio líder del partido neonazi admitió la presión del movimiento antifascista en las calles griegas. «Después de 2015, con todos los refugiados llegando a Europa, la extrema derecha está subiendo (en los países europeos). Y nosotros no lo estamos haciendo». Uno de los motivos que dio fue que: «Cada vez que queremos hacer algo en las calles, los antifascistas están ahí».

Durante los cinco años que Amanecer Dorado ha estado en el Parlamento, «el movimiento antifascista ha estado allí para presionar al gobierno, a los ayuntamientos, a los sindicatos. Porque (Amanecer Dorado) es una organización criminal, y no debería ser tratado como parte del proceso democrático», añade Constantinou.

Con la caída, al menos política y financiera, de Amanecer Dorado, Grecia puede apuntarse un tanto en la lucha contra el extremismo fascista o, como señalaba en un editorial el diario ‘Washington Post’, convertirse en un faro para una Europa que quiere escapar de los populismos. Aunque, para Halikiopoulou, hay que tomárselo con cautela: «(El declive de Amanecer Dorado) es un indicador de que este tipo de extremismos no es tan atractivo fuera de condiciones tan extremas», como la crisis económica que asoló Grecia en 2009.

No significa que la formación política, que desde los 80 se mantuvo de manera casi clandestina, con batidas de «guerreros callejeros», no logre regresar a la esfera política. Después de todo, entre los jóvenes de 17 a 24 años, Amanecer Dorado recogió el 13% de los votos.

(Fuente: El Confidencial / Autor: A. Alamillos)

Como han vencido al fascismo en Grecia

El movimiento antifascista ha derrotado a Amanecer Dorado. Pocas veces se puede afirmar con tal contundencia algo así pero Alba Daurada ya es historia. Su web oficial dejó de funcionar hace semanas. Las oficinas del que hasta hace poco eran sus sedes están en venta. Entre ellas, su cuartel general de la avenida Mesogeion y la sede del Pireu desde donde se coordinaron ataques durante años, incluido el que acabó con el asesinato del cantante antifa Pavlos Fyssas, conocido como ‘Killah P.’.

Amanecer Dorado ha pasado de ser la tercera fuerza parlamentaria a no tener representación en el hemiciclo. Las elecciones recientes —europeas, municipales y legislativas— fueron desastrosas, solo obtuvieron un eurodiputado, Yanis Lagos, que se dio de baja de la organización con la intención de fundar otro partido sin mucho de éxito —su presentación fue cancelada porque algunas de las personas anunciadas en el acto rechazaron participar—. Lagos fue quién dio la orden de matar a Fyssas, según las pruebas aportadas por la familia al juicio. Está, como toda la cúpula neonazi, pendiente de una posible sentencia que le podría suponer muchos años de prisión.

La derrota de Amanecer Dorado va mucho más allá de un simple batacazo electoral. Amanecer Dorado no es —no era— un partido político. Era una organización paramilitar neonazi creada a imagen de las SA hitlerianas. Las consecuencias de su desaparición van mucho más allá del Parlamento. Refugiados, personas trans, militantes de izquierdas, migrantes, personas de color… Son millones las personas que ahora andan más tranquilas por las calles de Grecia. Este es un detalle que olvida a menudo quién compara Amanecer Dorado con Vox o cualquier otro partido ultraconservador. Amanecer Dorado no era esto, era una estructura paramilitar que perpetró ataques organizados y sistemáticos porque hacía un uso sistemático e instrumental de la violencia.

Igual que sus consecuencias transcienden en el Parlamento, las razones de su derrota hay que buscarlas más allá de la lógica electoral. Es cierto que la falta de fondo derivada de su fracaso electoral ha sido la gota que ha hecho derramar el vaso, pero el vaso estaba ya lleno gracias al incansable movimiento antifascista que ha asediado Amanecer Dorado por tierra, mar y aire.

Las estrategias antifascistas

En el capítulo dedicado a Amanecer Dorado en el libro Epidemia Ultra: La ola reaccionaria que contagia a Europa (autoeditado, 2019), además de un repaso histórico más profundo sobre esta organización neonazi, perfilo las cuatro líneas estratégicas con las cuales ha actuado el antifascismo heleno: las movilizaciones masivas, las plataformas amplias, la persecución judicial y la confrontación de calle. La clasificación solo tiene por objetivo facilitar la explicación y, por supuesto, no se trata de elegir entre ellas. Han funcionado porque se hicieron todas a la vez.

Las movilizaciones masivas han estado habituales durante el último lustro. Las calles de Atenas, Salónica y otras ciudades se han llenado de miles de personas muchas veces para luchar contra el fascismo, contra el racismo, a favor de refugiadas y migrantes. La fecha más obvia del calendario antifa es el 18 de septiembre, cumpleaños del asesinato de Pavlos Fyssas. Pero no es, ni mucho menos, el único día que ha habido manifestaciones multitudinarias.

Hay varias coordinadoras antifascistas. Se organizan por barrios y su objetivo es que, en el día a día, más allá de las citas multitudinarias, los fascistas sientan que no tienen espacio. Creen que la fuerza del movimiento no reside solo en acciones masivas y espectaculares, sino en devenir una gota malaya contra Amanecer Dorado. En todo momento, en cada barrio. Solo en 2017 y 2018, esta presión constante consiguió forzar el cierre de 32 suyos de este partido al área metropolitana de Atenas. Convocaban manifestaciones casi cada semana en las cuales participaba gente de todas las edades. Solían ser manifestaciones tranquilas que no acababan en disturbios. Organizaban charladas, encarteladas, actos pequeños y ponían en marcha comités locales. Es la parte más copiosa y más distribuida del movimiento. La más transversal.

Por otro lado, hay equipos de abogados que se han dedicado a coser a querellas a los líderes y a los requesones nazis. Abogados que, después, han ejercido la acusación en los procesos penales contra Amanecer Dorado. Especialmente en el macrojudicial que quiere demostrar que no son un partido político sino una organización paramilitar. Un juicio que ha cumplido ya cuatro años de vistas, con la complejidad que esto implica: centenares de testigos, centenares de horas de grabaciones, miles de folios como prueba testifical, abogados dedicados de manera casi exclusiva, organizaciones que toman acta de cada una de las sesiones, colectivos que informan puntualmente sobre cómo estas transcurren, etc. Pero no solo ha sido lo macrojudici, la intención ha estado perseguirlos por todos y cada uno de los ataques que han perpetrado.

Y, además, el antifascismo griego es una fuerza de choque a la calle. Una parte sustancial del movimiento ha decidido no delegar la defensa de los espacios antifascistas, ni de los barrios, en manos de una policía que ha demostrado muchas veces que simpatizaba o colaboraba con los neonazis. Se convirtió en habitual la imagen de cordones de seguridad formados por centenares de militantes con cascos y bastones dispuestos a enfrentarse cuerpo a cuerpo con los nazis. Un ejemplo de esto es el centro social Distomo, situado a Agios Panteleimonas, la plaza que un día fue el bastión de Amanecer Dorado. Allí es donde los nazis hacían su reparto de comer “solo para griegos”, las “donaciones de sangre helena” o la clausura de los columpios para evitar que los niños griegos se mezclará con la descendencia de las migrantes. La apertura de un centro social antifascista allí se consiguió, literalmente, a hostias. Hubo peleas, enfrentamientos contra fascistas y policías, antifascistas torturadas por policías que, a comisaría, se identificaban a sí mismos como miembros de Amanecer Dorado. La expresión “sangre, sudor y lágrimas” se suele usar como metáfora. Aquí no.

Hay otro hecho que, sin duda, influyó en el hecho que Amanecer Dorado tuviera menos presencia en la calle. Pero es algo del que las antifascistas no suelen hablar en público, por las implicaciones legales y éticas que plantea. El 1 de noviembre de 2013, mes y medio después del asesinato de Pavlos Fyssas, una moto se detuvo junto la sede de Amanecer Dorado de Neo Iraklio, periferia de Atenas. Dos personas con cascos se bajaron de ella y dispararon contra cuatro neonazis que estaban a la puerta de la sede. Alexandros Gerontas fue herido de bala pero consiguió escapar. Otro de los cuatro consiguió meterse en la sede y salvar su vida. Yorgos Fountoulis, de 27 años, y Manolis Kapelonis, de 22, murieron al acto. Los asaltantes dispararon trece balas. Fue una ejecución completamente aleatoria porque el mensaje quedara claro: cualquier miembro de s Amanecer Dorado sería objetivo potencial a partir de entonces, no solo los que ostentaban cargos de responsabilidad. Los autores nunca fueron identificados. Desde semillas, las sedes de Amanecer Dorado se convirtieron en fortalezas a las cuales entraban sus miembros, pero no lugares que congregaran partidarios.

¿Y ahora qué?

La disolución de Amanecer Dorado no significa la desaparición de la extrema derecha en Grecia. Uno de los partidos ultraconservadores históricos, LAOS, se integró en Nueva Democracia y varios de sus dirigentes son ministros en el nuevo gobierno.

El ministro de agricultura, Makis Voridis, fue el secretario general de las juventudes del EPEN, el partido fascista fundado por el coronel Yorgos Papadópoulos tras la dictadura militar. Voridis coincidió allí con Nikos Mijaliliakos, caudillo de Amanacer Dorado. En la foto más conocida de Voridis de joven, de 1985, lleva un hacha durante el ataque de un escuadrón fascista a estudiantes de izquierda.

Adonis Yeoryiadis es otro de los ministros provenientes de LAOS. En su etapa anterior como ministro, durante los años más duros de la crisis, eliminó la universalidad de la sanidad pública y privó de la misma al 25% más pobre de la población.

Kyriakos Velopoulos también era dirigente de LAOS. En vez de integrarse en Nueva Democracia, fundó el partido Solución Griega. Es nacionalista, euroescéptico, proruso y cercano a la iglesia ortodoxa. Una combinación extravagante, una especie de Salvini si no fuera porque Salvini es un hereje católico para los ortodoxos. En las elecciones parlamentarias de 2019, Solución Griega entró por primera vez en el Consejo de los Helenos con un 3,7% de los votos y diez diputados.

Ante este panorama, elementos ultraconservadores en el gobierno e irrupción de un nuevo partido facha, hay quien ha afirmado que la desaparición de Amanecer Dorado es un simple trasvase de votos pero la extrema derecha sigue suponiendo el mismo problema. Es un análisis completamente erróneo. Como hemos repetido, Amanecer Dorado no era un partido político ultraconservador, era una organización paramilitar neonazi. No tiene nada que ver, en este sentido, ni con Solución Griega ni con, por ejemplo, Vox. Entender los matices y las diferencias internas de la extrema derecha es fundamental. Sin un análisis riguroso del neofascismo toda estrategia antifascista será inútil.

El espacio que ocupaba Amanecer Dorado queda huérfano. No hay, hoy por hoy, ninguna organización tan bien estructurada, tan extremista y tan bien conectada con el ‘Estado profundo’ como lo estaba Amanecer Dorado. En el corto plazo, como mucho, se reforzarán algunos de los grupúsculos neofascistas cuya capacidad de incidencia se limita a perpetrar atentados menores o ataques aislados.

Las victorias no caen de cielo. Esta ha costado un esfuerzo terrible y se ha pagado un precio brutal en términos de muertos, heridos y encausados por enfrentarse a los nazis. Hay que celebrarlo como merece porque un movimiento que no reconoce ni celebra las victorias está destinado a la derrota. No pasaron; no pasarán.

(fuente: El Salto / Autor: Hibai Arbide Aza)

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