Francia: Nueva jornada de lucha, Estado policial y 113 detenidos

El gobierno francés retrocedió en su posición de impedir las manifestaciones sindicales y admitió el derecho de los trabajadores a marchar este jueves por las calles de París contra la reforma del Código de Trabajo.

Después de varios días de una dura pulseada entre el gobierno y los sindicatos, el Ministerio del Interior finalmente aceptó el derecho de manifestarse contra la reforma del Código de Trabajo, convocatoria lanzada por la Confederación General del Trabajo (CGT) y otros sindicatos que desafían el proyecto conocido también como “Ley El Khomri”.

Sin embargo, las manifestaciones autorizadas  se han realizado bajo fuertes medidas de seguridad y a lo largo de un recorrido impuesto por el Ministerio del Interior, con partida y llegada en la Plaza de la Bastilla, después de una distancia limitada a aproximadamente un kilómetro.

La aprobación se produjo al final de una mini-cumbre entre los interlocutores sindicales y sociales y el Ministerio del Interior, a cargo de Bernard Cazeneuve. Cazeneuve también autorizó la undécima manifestación del 28 de junio “con modalidad a discutir con la Prefectura” de París.

Poco antes, en el Consejo de Ministros, el presidente, Francois Hollande, seguía repitiendo que la marcha no se podía hacer. “La libertad de huelga y de manifestación son dos derechos fundamentales, pero al mismo tiempo hay que evitar el daño del bien público y garantizar la seguridad de las personas: cuando estas condiciones no están garantizadas no podemos autorizar” a los sindicatos a salir a las calle, afirmó el presidente que, poco después, cambió de opinión.

Ayer miércoles, la Prefectura de París había anunciado la prohibición categórica de las manifestaciones. El pretexto esgrimido era que con la policía decididamente implicada en la gestión de la seguridad de la Eurocopa 2016 y con la alerta terrorista, abrir un “tercer frente” social aparecía como más arriesgado, especialmente a la luz de la violencia ya perpetrada el 14 de junio en París. Una disposición directamente impartida por el primer ministro, Manuel Valls.

Inmediatamente, sin embargo, la decisión generó protestas y reacciones indignadas. Muchas cadenas de noticias recordaron que la última vez que se censuró una movilización sindical fue en 1962. Eran tiempos de la guerra de Argelia y el Premier no era Valls, sino el gollista Michel Debré.

Incluso, en esa época, a la cabeza de la Prefectura de París estaba el controvertido Maurice Papon, que luego fue condenado por su participación en el colaboracionista régimen de Vichy y la expulsión de los judíos a los campos de exterminio. Un paralelo embarazoso, que tal vez contribuyó a la inversión de la ruta por la vía ejecutiva socialista. Al final de la reunión con Cazeneuve, el líder de la CGT, Philippe Martínez, anunció el acuerdo condicional del gobierno para la manifestación.

“Le dijimos al ministro que no podíamos cancelar. Vamos a estar presentes en el evento”, dijo Martínez, hablando junto a otro dirigente sindical, Jean-Claude Mailly, de Fuerza Obrera.

Finalmente la manifestación ha discurrido por un recorrido de 1,6 kilómetros alrededor de la plaza de la Bastilla, símbolo de la Revolución Francesa y vigiladas por un enorme dispositivo policial. El dispositivo tuvo una dimensión inédita, con más de 2.100 policías desplegados, entre ellos varias decenas vestidos de civil para pasar desapercibidos.

Las marchas, en las que han participado 70.000 personas, ha comenzado a las 2 de la tarde de este jueves y se está desarrollando bajo un amplio operativo policial (2.000 agentes sólo en París), que han prohibido llevar mochilas. Es la décima jornada de protesta contra la reforma del gobierno socialista, que ya ha advertido que no tolerará incidentes violentos.

Trabajadores y estudiantes volvieron a salir a las calles de Francia este jueves. Al menos 113 personas han sido detenidas en Francia en las manifestaciones contra la reforma laboral, la llamada “Ley El Khomri”, en una nueva jornada de lucha.

Además de en París, miles de manifestantes tomaron las calles de las principales ciudades. Los portuarios de la ciudad de Le Havre, conocida como la “capital de la huelga”, volvieron a estar a la cabeza de una poderosa y multitudinaria manifestación con más de 20.000 personas.

No obstante, François Hollande ha reiterado que piensa ir “hasta el final” en la reforma. “En este proyecto de ley iremos hasta al final, porque es esencial (…) permitir a las empresas contratar más, tener más formación para los que están alejados del empleo, más contratos (de trabajo por tiempo) indefinidos”. El controvertido texto se votará el próximo 28 de junio en el Senado, día para el que hay previstas nuevas movilizaciones.

(Fuente: LibreRed / Reuters / AFP / La Izquierda Diario)

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