Experiencias de autogestión, apoyo mutuo y empoderamiento popular en Andalucía

Apoyo mutuo, autogestión, solidaridad activa, empoderamiento de la mujer, creación de poder popular… son algunos de los cimientos en los que se asientan los cuatro proyectos a los que nos acercamos hoy, en distintos puntos de Andalucía: Barrio en pié y la Cocina Solidaria en Sevilla, Barrios Despiertos en Córdoba y Amigas al Sur en Cádiz.

Varios de estos proyectos han sido conocidos por sus repartos de comida entre familias necesitadas, pero su trabajo y sus objetivos van mucho más allá de esos repartos de comida. Como nos comenta Salusina, de la Cocina Solidaria, “esto no es caridad, es solidaridad y apoyo mutuo entre vecin@s”.

Comenzamos visitando a la asociación Amigas al Sur, en el barrio gaditano del Cerro del Moro. Allá nos encontramos con Pepa, que nos cuenta como se puso en funcionamiento este colectivo hace 3 años cuando empezó organizando un taller de costura con varias mujeres del barrio que han sufrido violencia machista o con problemas de drogas. “A mí me daban 60 euros por dar esa clase, y yo esos 60 euros los invertí en hacer un taller de cocina, así teníamos otro día más de actividad a la semana.

Cuando empezamos a cocinar, la gente empezó a acercarse a preguntar si le podíamos dar comida, y a partir de ahí empezamos.” Empezaron con 18 familias, primero pidiendo pequeñas donaciones a través de las redes sociales, poco a poco más gente se fue acercando y realizando donaciones al colectivo.

Por su parte Barrio en pie, desde la barriada el Rocío en el barrio de la Macarena de Sevilla lleva en marcha algo más de dos años. Carmen se acercó al proyecto cuando llevaba unos meses en marcha, nos cuenta su experiencia “Yo me enteré por unas vecinas de que unos chavales de la zona estaban haciendo reparto de comida para vecinos que lo necesitaban, yo andaba apretada en aquel momento y me acerque a verlos, y efectivamente, me ayudaron con alimentos. A partir de ahí me quedé con ellos, organizaban asambleas, reuniones con los vecinos donde hablábamos, hacíamos proyectos, veíamos la forma de ayudarnos unos a otros y de ir sobrellevando esta crisis en la que nos han metido. Ayudarnos recíprocamente sin contar con los políticos”.

También en Sevilla, en el Polígono Sur, uno de los barrios más castigados y abandonados por la administración de toda Andalucía, encontramos al más veterano proyecto Cocina Solidaria, que lleva casi 8 años funcionando en el barrio y que a día de hoy atiende semanalmente a 426 personas. Esta labor la han estado realizando en el Centro Cívico “El esqueleto” del barrio. Como nos comenta Salusina “empezamos a tener problemas porque se redujeron los días de cocina, lo que suponía que un montón de familias se quedaban sin comer, eso motivó el primer encierro que se hizo en el CODE (Centro de Orientación y Dinamización para el Empleo)” El encierro terminó con el ofrecimiento de un local pésimo por parte de la administración y donde por condiciones higiénicas mínimas no se podía montar una cocina. Ante esta situación, hace unas semanas la Cocina Solidaria decidió ocupar el CODE (foto adjunta) y crear un centro social ahí “Pensamos en hacer algo más amplio, un centro social donde quepan otros colectivos que pudiese ser un centro de referencia que uniera las luchas sociales, tanto para la gente del barrio, para crear un tejido asociativo, como para gente de fuera que quiera participar en este proyecto de empoderamiento popular”.

Por último, nos encontramos con Barrios Despiertos, que desarrolla su actividad en varios barrios de Córdoba: Miralbaida, Morera, Naranjo y Valdeolleros. Según nos cuenta Pepe, integrante de Barrios despiertos“Todo surge del 15M, y de entender que el 15M era un movimiento que tenía mucho de espontáneo y de falta de perspectivas a medio-largo plazo, y creíamos que había que apostar por un proyecto más estable a nivel organizativo, dejamos las plazas y nos fuimos a los barrios de la periferia a encontrarnos con la gente y a plantear un proyecto colectivo desde ahí.” El proyecto se crea hace 3 años, tras un proceso de reflexión y debate de casi un año. Es entonces cuando Barrios despiertos se dota de una estructura organizativa, se crean círculos de militantes que se organizan en los distintos barrios, cada círculo funciona de forma autónoma y adapta su trabajo a la realidad de su barrio.

Actividades y objetivos

Pese a que la actividad más conocida realizada por varios de estos proyectos es el reparto de comida, todos nos cuentan que estas experiencias son mucho más que eso. Así, a parte de esta actividad, muchos de estos colectivos hacen otras actividades, como dar clases de apoyo a chavales para el colegio y el instituto, se realizan reuniones donde se ven las necesidades de l@s vecin@s y ven como ayudarse entre sí, con la realización de pequeños trabajos, organizan fiestas en el vecindario, algunos han puesto en marcha talleres de empoderamiento para mujeres, actividades deportivas, talleres de alfabetización y un gran abanico de actividades y de ejes de trabajo sobre distintas temáticas. En definitiva, actividades encaminadas a crear barrio.

Sobre los objetivos que se marcan como proyecto colectivo, Luisa, de Barrio en pie, nos cuenta que ella lo entiende como “crear una red de solidaridad y tejidos sociales en contraposición a la individualidad que tenemos impuesta”. Por su parte, Amigas al sur piensa constituirse como cooperativa y poder seguir profundizando su trabajo con esta forma, proyectan también hacer un huerto urbano como una forma de autoabestecer las necesidades alimentarias de l@s vecin@s.

Pepe, integrante de Barrios Despiertos, nos define así el objetivo del proyecto:“claramente es crear poder popular, apostamos por el empoderamiento de la gente, por que la gente de las clases populares y de los barrios periféricos vaya cada vez empoderándose más, organizándose con sus iguales y defendiendo lo que es suyo, sus intereses de clase”. Salusina, de la Cocina Solidaria nos lo define como “intentamos una transformación del barrio, una mejora de las condiciones de vida de las familias y también un empoderamiento popular, que sean las propias personas las que consigan todo lo que las instituciones nos han negado”.

Apoyos, subvenciones, trabas institucionales…

Pepa nos cuenta que en su caso, han recibido algunas ayudas, un cargo de Podemos les hizo una donación a título personal con lo que han podido mejorar la cocina. Tambien nos cuenta que con el cambio de ayuntamiento de Cádiz si que han notado algo de cambio “ahora al menos te reciben y te atienden” pero reconoce que “están atados de pies y manos”, según nos cuenta “más que con los políticos, cada día estamos más unidas con los sindicatos y los movimientos populares, con el SAT, USTEA, el 22M…que son los que realmente nos dan la garantía que están luchando por el pueblo”. Crítica que cuando se dan subvenciones “lo miran todo con lupa” y las distintas trabas institucionales que les ponen.

Desde Córdoba y Sevilla Barrios Despiertos y Barrio en Pie nunca han pedido apoyo institucional ni se plantean hacerlo, de la misma manera de momento no han tenido demasiadas trabas institucionales, nos comentan algunos problemas a la hora de hacer alguna recogida frente a un supermercado o con la realización de algún mural en el barrio, pero nos cuentan que, de momento “nos han dejado bastante en paz”.

En el caso de la Cocina Solidaria, el proyecto empieza en el Centro Cívico “El esqueleto” y poco a poco les van recortando días de cocina. Salusina denuncia el abandono del barrio y que el dinero destinado para hacer un plan integral para el barrio no ha repercutido en mejoras en la calidad de vida de l@s vecin@s. Cuando ocuparon el CODE la policía apareció y realizó identificaciones. “No buscamos ninguna respuesta de las administraciones, esto es algo que hemos conseguido por nosotras mismas y de aquí no nos van a echar”.

Realizar el trabajo que las instituciones no hacen

En muchos de estos casos, estos proyectos están llegando allá donde las instituciones no llegan, o no les interesa llegar. En Cádiz Amigas al sur atiende a 136 personas dándoles comida los lunes, miércoles y viernes, además de un reparto semanal de desayunos para los niños. La Cocina Solidaria atiende las necesidades alimentarias de 426 personas, y preven que cuando empiecen a funcionar en el centro social llegaran a bastantes más. Pese a ser un proyecto más joven, Barrio en Pie ya está llegando a ayudar a unas 25-30 familias. Barrios despiertos por su parte no está trabajando el tema de los repartos de comida, pero está trabajando en muchas otras temáticas y áreas de trabajo.

En cualquier caso, lo importante de estos proyectos es detectar las carencias que tienen las clases populares y ponerlas solución, soluciones que muchas veces no llegan desde las instituciones, pese a sus promesas. En palabras de Carmen de Barrio en Pie “No podemos depender de las instituciones , está a la vista que tenemos que apoyarnos entre nosotr@s, la clase política y la banca no va a mirar nunca por las hormigas trabajadoras”.

Empoderamiento popular y crecimiento

Los distintos proyectos han ido, poco a poco, creciendo tanto en número de participantes, como de gente que se acerca, ya sea para recibir algún tipo de ayuda o para aportarla. La Cocina solidaria, por ser el más veterano de estos proyectos, organiza a una asamblea de más de 30-40 personas activas, más la gente que lleva día a día la cocina.

Barrio en Pie también ha ido creciendo pese a tener más corta edad y también está organizando a unas 30 – 40 personas, Barrios despiertos, al estar presentes en varios barrios tienen círculos de militantes con una media de 5-6 militantes cada uno. En el caso de Amigas al Sur el número de personas activas va oscilando según la época, pero ahora mismo unas 6 personas están llevando el tema de la cocina, y con otras actividades están llegando a bastantes más personas, en torno a 30.

“La gente está contenta y agradecida, cada vez participan más y se va acercando más gente” nos comenta Carmen sobre la acogida que ha tenido el proyecto en el barrio.

El papel de la mujer

Visitando todos estos proyectos, salta a la vista el papel de la mujer que es bastante principal en todos ellos, quizás uno de los casos más llamativos sea el de la Cocina Solidaria, en el Centro Social Polígono Sur nos encontramos que la mayoría de las integrantes son mujeres, y desde el propio colectivo se le ha dado mucha importancia a este aspecto, Salusina nos cuenta que “estamos viendo como el patriarcado nos está comiendo el terreno y está muy implantado aquí, así que este es un proyecto muy claro de empoderamiento de las mujeres, aquí casi la mayoría de las participantes han sufrido casos de violencia machista, es un tema delicado pero es uno de los temas que más tratamos en nuestros talleres“.

Amigas al sur, también nace como un proyecto de empoderamiento de mujeres, ayudándolas a superar situaciones duras, de violencia machista, adicción a las drogas, etcétera. Pepa nos comenta que desde el colectivo han puesto en marcha varias iniciativas en ese sentido.

En Barrio en pie y Barrios despiertos, pese a no haber profundizado tanto en el tema, tienen claro que el papel de la mujer es fundamental, Pepe nos comenta que “nosotr@s tenemos claro que todo el mundo es igual, tenemos que profundizar en el tema de la formación a estos niveles, por que vivimos en una cultura muy machista y patriarcal, pero de momento tenemos claro que todo el mundo aporta y que tod@s somos compañeras y compañeros, de hecho, las compañeras trabajan aportan mucho y su papel es bastante fundamental”. Por su parte, Barrio en pie considera también el papel de la mujer como una base fundamental del proyecto, ya que son las que vinculan el colectivo con las problemáticas y necesidades de l@s vecin@s del barrio, de esta manera se trata de dar solución y es una vía para ir abriendo nuevos campos de trabajo dentro del colectivo.

Luchar, crear, construir poder popular

Desde los distintos barrios y barriadas andaluzas, estos distintos proyectos apuestan por la organización popular, por no depender de las instituciones, por ir creando redes y tejido social, por el apoyo mutuo, la autogestión, la organización popular…

Son proyectos emergentes e interesantes, que suponen un contrapoder creciente frente a los abusos y el abandono de las instituciones. Proyectos distintos y con sus propias peculiaridades, pero con un denominador común. Proyectos que nos recuerdan que es posible desconectar de las instituciones y crear poder popular desde los barrios.

(Fuente: La Haine / Autor: Boro L.H.)

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