Huelva: Masas de agua subterránea están contaminadas por nitratos de uso agrícola. El problema afecta al entorno de Doñana

El Ministerio para la Transición Ecológica ha puesto a disposición pública un proyecto de orden por la que se determinan las aguas superficiales y subterráneas afectadas, o en riesgo de estarlo, por contaminación por nitratos en las cuencas hidrográficas intercomunitarias, es decir, aquellas que son competencia de la Administración General del Estado (Cantábrico, Miño-Sil, Duero, Tajo, Guadiana, Guadalquivir, Segura, Júcar y Ebro). No se ha revisado la del Tinto-Odiel-Piedras que abarca una amplia zona regable en el Andévalo fronterizo.

Este tipo de contaminación difusa es consecuencia de los excedentes y lixiviados que se generan con las actividades agrarias. En la provincia de Huelva han sido identificadas estaciones y zonas de amplias masas de aguas subterráneas contaminadas por nitratos o en riesgo de estarlo en Ayamonte, Isla Cristina, Aroche-Jabugo, Almonte, La Rocina, El Rocío, Chucena y Rociana.

El problema afecta al entorno de Doñana y a la zona regable del Condado de Huelva pero también a masas de aguas cuya contaminación por nitratos era poco conocida, como es el caso de Ayamonte e Isla Cristina. Y sorprende la contaminación temprana detectada en la masa de agua de Aroche-Jabugo, que lleva poco tiempo implementando el desarrollo de la agricultura.

Hay que tener en cuenta que en comarcas como la Sierra de Huelva casi todas las captaciones de agua para uso humano y de los pueblos se hacen de aguas subterráneas. Al contrario que en la zona del Guadalquivir y Guadiana bajo, que se nutren de aguas superficiales para abastecimiento humano.

Las aguas afectadas son aquellas que tienen una concentración de nitratos superior a 50 miligramos por litro. A pesar de detectar estas masas de agua subterránea afectadas por contaminación de nitratos, Huelva es una de las provincias menos contaminadas en cuanto a aguas superficiales y subterráneas se refiere.

Sin ir más lejos, el informe identifica también amplias zonas de la cuenca del Guadalquivir sevillana limítrofe con Huelva y el acuífero 27 que nutre el Parque de Doñana y que van desde Morón hasta Lebrija y el Aljarafe. El Parque de Doñana aparece de esta forma como zona muy sensible de contaminación por nitratos de origen agrícola. En peor estado están las cuencas vecinas del Guadiana y el Guadalquivir así como el Ebro, Duero, Tajo, Júcar o Segura, donde el problema es más alarmante.

El Ministerio ha explicado en una nota de prensa que esta identificación de aguas afectadas constituye un paso previo para que las comunidades autónomas, en el ejercicio de sus competencias, delimiten las zonas vulnerables a este tipo de contaminación. Según Miteco, dichas zonas vulnerables deben ser aquellas cuya escorrentía alcance las aguas afectadas y, por consiguiente, contribuya a su contaminación.

Sobre esas zonas vulnerables también es obligación de las comunidades autónomas establecer medidas para reducir la contaminación: Dichas medidas se concretan en códigos genéricos de buenas prácticas y, en especial, en los denominados programas de actuación sobre las zonas vulnerables, que resultan de obligado cumplimiento para los agricultores que desarrollan su actividad sobre estas áreas.

Las medidas específicas que deben incluir los programas de acción están referidas, entre otros requisitos, a la limitación de periodos en que es posible la fertilización de las tierras, a las capacidades exigibles de almacenamiento temporal de abonos sólidos, a las cantidades máximas aplicables de fertilizantes, al registro de fertilización que deben llevar los agricultores, a la distancia que deben respetar entre el lugar de aplicación y las corrientes de agua, etc.

Todas estas actuaciones están vinculadas a la implementación efectiva de la Directiva 91/676, relativa a la contaminación por nitratos procedentes de fuentes agrarias. Las obligaciones de esta norma son medidas básicas a considerar en los planes hidrológicos de cuenca, que actualmente se encuentran en proceso de revisión.

Si dichas medidas no son suficientes para frenar los impactos derivados de esta contaminación, los planes hidrológicos deberán tomar en consideración otras medidas complementarias para posibilitar el logro de los objetivos ambientales exigidos por la Directiva Marco del Agua. El Miteco cerró el pasado 16 de agosto el plazo de comunicación de zonas con este tipo de problemas.

(Fuente: Diario de Huelva / Autor: R. Moreno)

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