CAF se adjudica el tranvía de Jerusalén. Los trabajadores de la empresa protestan ante la firma de un contrato con el Estado sionista

El consorcio TransJerusalem J-Net Ltd, formado por el Grupo CAF y la constructora Shapir, ha sido seleccionado por la autoridad JTMT Jerusalem Transportation Masterplan Team (JTMT) como adjudicatario del proyecto del tren ligero de Jerusalén, que supera los 1.800 millones de euros.

CAF ha informado de que este proyecto, desarrollado bajo la modalidad Proyecto Público Privado (PPP) incluye la construcción de 27 nuevos kilómetros de vía, 53 nuevas estaciones y varios depósitos, que engloban tanto la extensión de la actual Línea Roja en 6,8 kilómetros, como la construcción de la nueva Línea Verde que contará con 20,6 kilómetros de recorrido.

También se incluye el diseño y suministro de 114 nuevos tranvías Urbos para la nueva Línea Verde y la rehabilitación de las 46 unidades que actualmente dan servicio en la ya existente Línea Roja. El consorcio seleccionado completará su alcance en el proyecto con el suministro de los sistemas de señalización, energía y comunicaciones, así como con la operación y el mantenimiento de ambas líneas, en el caso de la operación del sistema por un periodo de 15, con posibilidad de ampliación, siendo de 25 años para la actividad de mantenimiento.

El importe de la parte del suministro para Grupo CAF supera los 500 millones de euros y abarca tanto el suministro de las nuevas unidades como la rehabilitación de las existentes, de los sistemas de señalización, energía y comunicaciones, la integración del proyecto, a lo que habrá que añadir la participación del 50% en la sociedad SPV que gestionará la actividad de operación y mantenimiento de las dos líneas y cuyo volumen de negocio en el periodo contratado se estima aproximadamente en 1.000 millones.

Está previsto que el proyecto se inicie este año y que la nueva red se encuentre completamente operativa en el año 2025. El consorcio TransJerusalem J-Net Ltd, resultó seleccionado frente al otro grupo licitante, que estaba formado por las empresa Shikun &Binui y Egged (Israel), CRRC (China), Comsa (España), Efatec (Portugal) y MPK (Polonia).

En la actualidad, la Línea Roja del tranvía tiene 13,8 kilómetros y dispone de 23 estaciones a lo largo de su recorrido, fue inaugurada en el año 2011 y transporta una media de más de 145.000 pasajeros al día. La ampliación de esta línea así como la construcción de la nueva ayudarán a dotar a la ciudad israelí de una más eficiente y completa red ferroviaria para el transporte de todos sus habitantes.

El comité de empresa de Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) no quiere construir el tranvía en Jerusalén. Los representantes de los trabajadores consideran que “Cualquier proyecto de tranvía, de cualquier ciudad del mundo, y, por supuesto, de Jerusalén, debe producirse respetando los derechos humanos y la legalidad internacional. Tanto el plenario, como el Consejo de seguridad de la ONU, así como la Corte Internacional de Justicia, a través de diferentes resoluciones, se han mostrado en contra de la ocupación de los territorios donde transcurrirá el citado tranvía”.

En este caso consideran “obvio que el proyecto es totalmente rechazado por la parte Palestina”. “No entendemos qué puede aportar en positivo a CAF realizar trabajos en contra de la legalidad internacional, de la ética y de la solidaridad» y cuya ejecución supondría además «un fuerte rechazo social tanto en Euskal Herria como en el mundo”, han concluido.

(Fuentes: Noticias de Gipuzkoa / ANRed)

CAF descarrila

El ocho de agosto se confirmó la temida noticia: JTMT (Jerusalén Transportation Masterplan Team) adjudicaba a CAF (Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles) el proyecto del tren ligero de Jerusalén: prolongación de una línea de tranvía ya existente y apertura de una nueva que suponen un monto de 1.800 millones de euros.

Nada más conocerse la adjudicación, los medios afines al capital aplaudieron la noticia. Pero no todo fueron palmoteos; a comienzos de año, y por unanimidad, el Comité de empresa planteó a la Dirección que desistiera de participar en tan contaminado concurso. Los trabajadores de CAF valoran más que nadie el contar con un volumen de trabajo que garantice sus puestos pero ese no es el único criterio que manejan. Para ellos, la solidaridad con Palestina es también un valor en alza.

Cuando rechazaron la oferta envenenada de Israel eran coherentes con el compromiso que se habían marcado el 9 de julio de 2010. Aquel día, casi todo el sindicalismo vasco se adhirió al boicot (BDS) y se comprometió a no colaborar con la política de apartheid que practica Israel. Precisamente el dichoso tranvía es una de las herramientas segregacionistas: a la población palestina se le expropian sus tierras para el trazado de las vías al tiempo que tiene prohibido utilizar dicho transporte. El silencio de la Dirección a la propuesta de los trabajadores tuvo su contrapunto en el reconocimiento de la OLP. Esta dirigió una carta a los trabajadores de Beasain: “Vuestra acción y entrega es un ejemplo para otros muchos trabajadores europeos. Los palestinos siempre os estaremos agradecidos.”

La Dirección de CAF ignoró el requerimiento de sus trabajadores que, dicho sea de paso, no fue el único. A mediados de junio, el Observatori de Drets Humans i Empreses a la Mediterrània (ODHE) dirigió una carta a los accionistas de CAF. El texto, suscrito por numerosas organizaciones solidarias de Euskal Herria y del mundo, recuerda a los destinatarios las graves vulneraciones que Israel comete contra el derecho internacional. Esta circunstancia, según los firmantes, «podría hacer que la empresa incurra en la prestación de ayuda material para la comisión de crímenes de guerra y contra la humanidad».

Además de los sindicatos y de las organizaciones solidarias, hasta el mismo universo empresarial ha dado un toque de atención a CAF. Nadie duda de su competencia pero en la referida licitación ha jugado con lamentable ventaja. Numerosas empresas del sector -la canadiense Bombardier, la australiana Macquarie, la alemana Siemens, la francesa Alsthon – se han retirado de la pugna por el creciente descrédito internacional que acompaña a Israel como fuerza ocupante.

Estoy seguro de que CAF conoce lo que está sucediendo en Palestina; le bastaría con repasar la agenda de esta última semana: Israel ha intensificado su brutal política de demolición de viviendas dejando en la calle a cientos de palestinos; la justicia israelí va a tomar declaración a tres peligrosos “terroristas”: la feroz Malak Sadr de ocho años, el temible Qhaís Firas Obaid de seis y el cruel Mohammad Elayyan de cuatro.

El Comité de empresa de CAF va a estudiar su postura ante la confirmada adjudicación israelí. Recuerden el mensaje que les dirigió la OLP: “Entendemos lo difícil que es tomar este tipo de decisiones pero habéis demostrado que, por encima de todo, están los derechos humanos, el respeto al derecho internacional y la solidaridad entre los pueblos y sus trabajadores”

Según informa la web de CAF: El proyecto, desarrollado bajo la modalidad PPP (Proyecto Público Privado) incluye la construcción de 27 nuevos kilómetros de vía, 53 nuevas estaciones y varios depósitos, que engloban tanto la extensión de la actual Línea Roja en 6,8 kilómetros, como la construcción de la nueva Línea Verde que contará con 20,6 kilómetros de recorrido. Así mismo el contrato incluye el diseño y suministro de 114 nuevos tranvías Urbos para la nueva Línea Verde y la rehabilitación de las 46 unidades que actualmente dan servicio en la ya existente Línea Roja.

(Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Jesús Valencia)

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