Granada, ciudad de la concertada. La capital provincial en donde la enseñanza concertada tiene más presencia respecto a la pública

En todas las capitales de provincia de Andalucía, la educación concertada tiene una presencia notable. Excepto en Jaén y en Almería, este modelo de enseñanza supone el 40% del total, mientras que en Cádiz y Granada supera incluso a la pública. Las asociaciones de madres y padres advierten de los perjuicios que esto puede tener en la financiación de la red pública. Algunos sindicatos denuncian que esta situación puede convertir en guetos algunos colegios.

En Andalucía, la enseñanza es mayoritariamente pública. Estadísticamente, los centros concertados representan cerca de un cuarto del total, es decir, más de tres cuartos de las escuelas e institutos en la comunidad son de carácter público.

Si se atiende a este dato se pierden muchos matices de la situación real del sistema educativo, puesto que ciertas capitales de provincia de la región son en la actualidad, y han sido históricamente, sitios de la concertada. El caso más claro es el de la ciudad de Granada, donde en las líneas de Infantil, Primaria y ESO, más del 60% del alumnado está matriculado en centros concertados, lo que la convierte en la urbe andaluza con una mayor presencia de esta opción educativa, según se desprende de un estudio realizado por el sindicato CGT con datos del periodo lectivo que transcurrió entre 2017 y 2018.

Otro sindicato, en este caso USTEA, señala en un análisis realizado para el curso actual que “en Granada capital hay 1.252 unidades concertadas, mientras que en la pública hay algo más de 900”. El 58% del total de unidades son concertadas, según apunta el informe, y estas superan a la pública en el Segundo Ciclo de Infantil, Primaria, Secundaria, Educación Especial y FP Básica. “El Bachillerato y la FP de Grado Superior son las únicas etapas en las que la pública se sitúa por delante, mientras que en los Ciclos de Grado Medio están prácticamente igualadas”, añade el informe de CGT.

La emergencia hecha ley

La educación concertada fue una solución que los primeros gobiernos de la democracia —en concreto, aquellos liderados por Felipe González en la década de los 80— dieron a una situación que desbordaba el sistema público de enseñanza, pues este no podía asumir las solicitudes de escolaridad, fruto del crecimiento demográfico y de la ampliación de la edad de escolarización obligatoria. El Gobierno socialista, en la Ley orgánica reguladora del derecho a la educación (LODE) 8/1985 de 3 de julio, crea la figura del colegio concertado, privado financiado con dinero público. Según CGT, el PSOE intentó justificar este nuevo modelo de enseñanza “como una manera de racionalizar y establecer una serie de condiciones a las subvenciones que recibían del Estado los colegios privados, sobre todo los religiosos, sin ningún tipo de control desde el periodo franquista”.

Se podría decir que la concertada surgió como una medida de emergencia en un momento histórico concreto y no demasiado lejano de la historia reciente de España. “Hay que destacar que fue de nuevo el PSOE, con la LOE (2006), quien vino a consolidar la concertada, al eliminar su carácter subsidiario respecto de la pública, ya que consideró en su articulado los centros privados como parte del servicio público”, continúa el informe, que señala que en el artículo 108 de esta ley se afirma que “la prestación del servicio público de la educación se realizará a través de los centros públicos y privados concertados”. Añade que “la LOMCE del Partido Popular (2013) vino a reforzarla aún más, con el argumento de la ‘demanda social’ como justificación para favorecer la creación de nuevos centros concertados y la no construcción de centros públicos. Y, además, se amplió la duración de los conciertos en Primaria a seis años (frente a los cuatro de hasta entonces)”.

En términos similares se pronuncia USTEA, que señala que “no se trata solo de que el PSOE ha legislado y legisla en favor de la concertada”, en referencia a la negativa explícita a tocar el tema cuando se estaban presentando enmiendas al último anteproyecto de ley de reforma de la LOE-LOMCE promovido por la ministra Isabel Celaá, “sino que todas sus prácticas políticas han ido en la misma dirección”. En el caso de Andalucía, añade el sindicato, “el argumento de los representantes del PSOE, según el cual están legalmente atados de pies y manos, es puro cinismo, pues no se han opuesto en ningún momento a estas leyes que ellos mismos han creado. Pero es que, además, cuando tenían la oportunidad de rebajar el número de conciertos por finalización de los mismos, no hicieron ningún esfuerzo real por reducirlos”.

“Granada, solitaria y pura”

Que Granada capital sea la ciudad de Andalucía, entre todas las capitales de provincia, donde la concertada tiene más presencia que la pública se debe, en parte, a diversos factores intrínsecos a su propia distribución. Federico García Lorca ya señalaba que Granada era una ciudad encerrada en sí misma: “Granada no puede salir de su casa. No es como las otras ciudades que están a la orilla del mar o de los grandes ríos, que viajan y vuelven enriquecidas con lo que han visto. Granada, solitaria y pura, se achica, ciñe su alma extraordinaria y no tiene más salida que su alto puesto natural de estrellas”.

Carlos Cano retomaría más tarde esta idea en su Habanera imposible: “Granada vive en sí misma tan prisionera que solo tiene salida por las estrellas”. Citar a estos dos autores e insignes granadinos no es pura retórica. Aunque pertenecientes a un terreno más etéreo e intangible, estas dos afirmaciones sostenidas por la poesía pueden guardar cierta relación con una característica de la ciudad mucho más prosaica y que puede ser uno de los múltiples factores que explique por qué la concertada en la ciudad, desde los años 80, se ha mantenido estable.

Granada tiene un término municipal muy pequeño, el cual, además, está muy construido, sobre todo en el centro. Es necesario suelo público para construir un centro público. Desde la LODE, en Granada la ampliación se ha desarrollado, sobre todo, en la periferia, por ejemplo, en la parte de la Vega, con la creación de centros como los IES Generalife y Fray Luis. Además, hay otro factor que puede influir en que los padres lleven a sus hijos a la concertada: los llevan al colegio al que ellos fueron. Si los abuelos han ido a ese colegio y los hijos también, los nietos acaban yendo al mismo, y es un dato que inclina la balanza de las preferencias de las familias, por tradición y apego.

Sea por los motivos que fuere, Granada es la capital de provincia andaluza donde la concertada tiene más peso, seguida de Cádiz. En el resto de capitales supera el 30% en Infantil, Primaria y Educación Secundaria Obligatoria, y en algunos casos, incluso supera el 40%, como es el caso de Sevilla, Córdoba, Huelva y Málaga.

Libertad de segregación

¿Qué supone esta situación? A juicio de CGT, la doble red tiene como consecuencia que el gasto público dedicado a la educación sea menos eficiente, al tener que distribuirse por dos vías. Esto supone, además, una segregación del alumnado, ya que se crean guetos, propiciados por el hecho de que, con frecuencia, son los centros privados quienes eligen a los estudiantes. Según USTEA, “la libertad de elección es, en realidad, libertad de selección y, por tanto, de segregación”. El sindicato señala que “los centros concertados están para eso: seleccionar una parte de la población creando grupos lo más homogéneos posible, minimizando la diferencia y eliminando la diversidad ideológica y social y el debate plural” y apunta también que “los centros gueto surgen en primer lugar por la selección de la concertada y, en segundo lugar, por la selección dentro de los centros públicos, que también tiene sus efectos”. “Los centros públicos han sido obligados a competir entre ellos, lo que ha servido para desunir a los defensores de la pública y visualizar al centro público de al lado como rival”, concluyen desde USTEA.

Contra esa tendencia luchan las familias organizadas para defender un modelo público. Para Olga Leralta, presidenta de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos (FAMPA) Alhambra, que representa a 390 asociaciones de madres y padres de la provincia de Granada, es el único modelo que garantiza la cohesión social, en el que hay niños de diferentes orígenes y clases sociales, donde está presente la diversidad cultural, de renta y sexual. “No tenemos capacidad de elección, hay zonas donde las familias quieren llevar a sus hijos a la pública, pero se tendrían que desplazar a otro lado porque no hay en su entorno. Han ido cerrando líneas y vivimos la consecuencia de ese recorte de la oferta que se deriva a la concertada”.

Según Olga Leralta, “cuando hablamos de la concertada, hablamos de centros privados, en su gran mayoría vinculados a congregaciones religiosas católicas. ¿Se están convirtiendo los centros públicos en guetos? Más bien es al revés, los que se están convirtiendo en guetos son los centros concertados, donde va alumnado de la misma clase social y creencia religiosa. Hay un sesgo segregacionista en la concertada, está seleccionando determinado alumnado y esto no se puede consentir”. Leralta denuncia que en Granada capital, en el momento de escolarizar a los niños y niñas con dificultades específicas, “ya sea porque llega a mitad de curso, porque no habla castellano o por discapacidad, se deriva a la pública, que es donde se le está atendiendo. Habría que hacer campañas para poner en valor lo que tiene la pública, un buen puñado de elementos —el modelo de cohesión, el profesorado pasa por procesos de selección— que me hace decidirme por este estilo y la administración debería potenciar la educación laica”.

Desde CGT demandan a la delegación territorial de Educación, entre otras cosas, una matriculación equilibrada del alumnado inmigrante y con necesidades educativas especiales entre todos los centros de la red pública —como establece la normativa—, que dé un giro a la situación actual, en la que siendo minoritarios los centros públicos en la ciudad de Granada, estos acogen a la mayor parte de este alumnado. En este sentido, USTEA señala que los estudiantes inmigrantes “no solo está mayoritariamente en los centros públicos, sino que no recibe los apoyos suficientes”, y subraya que las aulas de interculturalidad —las antiguas aulas ATAL, para la inmersión lingüística de este alumnado— se han reducido al mínimo. “En el mejor de los casos, el alumnado inmigrante de edades tempranas tiene una inmersión de un par de horas un día por semana; en otros casos, ni eso”. Sin embargo, en cuanto al alumnado con necesidades especiales, este sindicato afirma que las denuncias de la FAMPA no son exactas: “En Granada capital hay 24 aulas de educación especial en la Pública y 103 en la concertada. Esto es así porque hay un grupo de centros concertados que se dedican exclusivamente al alumnado con discapacidades, son los llamados centros específicos de educación especial”.

En referencia a la acogida de alumnado inmigrante en la concertada, hay excepciones, como los colegios concertados del Ave María, que por las características de su fundación —como obra social en los barrios en los que se encuentran— tienen mayoritariamente un alumnado de todas las nacionalidades, razas y circunstancias sociales, excepto de clase media-alta, que escoge tradicionalmente otros colegios, tanto públicos como privados de Granada capital. Ejemplos de ello son San Cristóbal (en la Carretera de Murcia), Casa Madre (en el Albaycín), La Quinta (en el Zaidín), que acoge un estudiantado de clase trabajadora de orígenes similares al que pueda haber en el colegio público Sierra Nevada, el más solicitado del barrio, precisamente porque fue el primero de la zona en tener comedor escolar, que además es de gestión directa de la Junta de Andalucía; el San Isidro de Plaza de Toros o Vistillas en El Realejo, que también es escuela-hogar y recoge a un alumnado muy diverso, de extracto sociocultural bajo.

Oferta y demanda

La preferencia por unos centros u otros, o la preconcepción de las familias de la calidad de unos centros respecto a otros, no está siempre condicionada por el carácter público o concertado de los centros, sino por otros factores. “Desgraciadamente, someter la educación a la ley de la oferta y la demanda propicia un criterio mercantilista no solo en el vendedor, sino también en el comprador, que busca maximizar sus derechos y oportunidades y se hace partícipe y cómplice de criterios segregacionistas. Si puedo tener a mi hija cerca de casa y durante muchos años, para qué me voy a hacer otros planteamientos. Esto lleva en algunos casos a una relajación de la perspectiva ideológica, pues está claro que hay gente de izquierdas que también lleva a sus hijos a este tipo de centros, y que están a la vez en contra de los mismos”, manifiestan desde USTEA.

Por su parte, Comisiones Obreras hace una defensa de la enseñanza pública y, de igual manera que las asociaciones de madres y padres, señala que hay que poner en valor la riqueza, variedad y diversidad de los centros públicos, la gran convivencia que se da en ellos, la profesionalidad del profesorado y los proyectos educativos en marcha.

“Tenemos una escuela pública de gran calidad en Andalucía y, en concreto, en Granada. Estamos acomplejados respecto a otros sistemas educativos. Si en PISA se introduce como factor corrector el índice sociocultural y la diversidad de nacionalidades que hay en Andalucía, estamos mejor que Finlandia”.

Fuente: El Salto – Andalucía / Autor: Jaime Cinca)

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