Nazha El Khalidi y Ahmed Ettanji, periodistas saharauis: “El Sahara Occidental es una cárcel sin rejas”

Más de 40 años después de ser ocupado por Marruecos, el Sahara Occidental es uno de los territorios con menos calidad democrática del planeta, según Freedom House. Muchos de los saharauis que viven allí continúan un activismo pacífico por su autodeterminación que pagan caro. El episodio trágico más reciente se produjo el viernes, cuando la represión de las autoridades marroquíes sobre los saharauis que celebraban la victoria de Argelia sobre Senegal en un partido de fútbol culminó en el atropello mortal de una joven saharaui por un vehículo de la Policía marroquí.

Ahmed Ettanji (30 años) es cofundador de Équipe Media, un grupo de periodistas locales que se creó hace una década para informar sobre lo que ocurre en este «agujero negro informativo», tal y como lo ha definido recientemente Reporteros Sin Fronteras (RSF) en un informe. A menudo la única información que llega que sale de los territorios ocupados es la que ellos proporcionan. El joven saharaui ha visitado recientemente España junto a otra activista del colectivo, Nazha El Khalidi (27 años), quien fue multada por Marruecos a principios de este mes por cubrir una manifestación. Conversamos con ambos sobre la situación del Sahara Occidental y los obstáculos que encuentran a la hora de ejercer su labor.

– El viernes una celebración por la final de la Copa de África en el Sahara Occidental acabó en tragedia, con la muerte de una joven saharaui de 23 años de edad. ¿Pueden decirnos que ocurrió?

Ettanji: Después de la victoria de Argelia en la Copa de África la noche del viernes, los saharauis salieron a las calles para celebrarlo, sobre todo en Smara, la avenida principal de la ciudad de El Aaiún. Como estaba previsto, había un despliegue policial muy fuerte. Intentaron a prohibir las marchas que los saharauis empezaron a hacer. Algunas se quedaron en la avenida Smara, pero la chispa incendió todo El Aaiun. Se levantaron banderas de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y se gritaron consignas políticas. Las fuerzas de ocupación utilizaron cañones de agua, balas de goma, porras y palos contra los saharauis. Atropellaron a la chica saharaui que murió, Sabah Osman Hamida.

– ¿Cuál es ahora mismo la situación en los territorios ocupados? ¿Se sabe cuántos heridos hay y cuántas detenciones se han producido?

E: No tenemos una cifra definitiva de heridos, pero hay más de 100. Por la noche allanaron a muchas casas y detuvieron a muchos saharauis. Al día siguiente siguió una ola de detenciones, con allanamientos de más casas. No sabemos cuántos detenidos hay, pero sabemos que muchos son menores de edad. Hasta ahora se han estado produciendo detenciones.

– ¿Esta represión es cotidiana? ¿Cómo es el día a día en el Sahara Occidental?

E: Puedo decir, en pocas palabras, que el Sahara Occidental es una cárcel sin rejas… Es una cárcel donde estamos vigilados, asfixiados por la policía y los militares. No tenemos derecho a movernos ni a manifestarnos y los saharauis estamos muy marginados. Incluso los marroquíes están intentando eliminar la identidad saharaui y todo lo relacionado con nosotros.

– Y sobre esta situación apenas nos llega información. ¿Por esto surge Équipe Media?

E: En el Sahara Occidental vivimos bajo un bloqueo militar e informativo. Los marroquíes no dejan entrar a los periodistas ni a los observadores. Debido a que el Sahara Occidental es un agujero negro, en 2009 un grupo de periodistas decidió crear la organización de Équipe Media. El objetivo era romper el bloqueo informativo occidental y, además de eso, ofrecer fotos, vídeos e investigaciones para las organizaciones internacionales y los medios de comunicación que tienen interés en el territorio. También desmentir la propaganda marroquí, que dice que los saharauis tienen garantizados todos los derechos. Eso es mentira porque en el Sahara Occidental no existe ningún derecho fundamental. Desde entonces hasta ahora estamos trabajando rompiendo barreras y abriendo caminos para mostrar al mundo lo que está pasando.

– Los periodistas y activistas que están intentando reportar lo que allí ocurre, ¿a qué tipo de represión se enfrentan?

E: Es aún más complicado, porque Marruecos no quiere que salga información desde el territorio. Nosotros desafiamos a las fuerzas de ocupación y sacamos estas informaciones. Por eso, la represión está aumentando muchísimo contra los periodistas como el caso de Nazha, tambien de Walid Batal, otro periodista que está en la cárcel ahora mismo.

– Usted mismo ha estado detenido en varias ocasiones. ¿Cómo es una cárcel marroquí para un saharaui?

E: Estar en la cárcel significa entrar en un laberinto. No sabes si vas a salir o vas a entrar. Cuando se produce la detención suele ser en la calle, sin ningún aviso. De repente, te ponen una venda en los ojos, te llevan, no sabes a donde, te torturan, te maltratan, con el propósito de aterrorizarte o sacarte información. Utilizan muchos tipos de tortura y de malos tratos. Mientras tanto, la familia no sabe dónde estás.

– Hemos pasado de un Gobierno del PP a un gobierno del PSOE en España. ¿Se ha notado algo el cambio en el Sahara?

E: Desde que comenzó la democracia, entre comillas, los gobiernos de España no han hecho nada por el Sahara. Al revés, han apoyado a Marruecos y violado el derecho internacional y sus obligaciones con Naciones Unidas, que tienen que descolonizar el territorio y ademas violaron las leyes internas de España. La Audiencia Nacional ha sacado sentencias en las que dice que España tiene que responder a sus obligaciones jurídicas en su colonia porque no descolonizó el territorio. Esperamos que haya un cambio político en España que, primero, beneficie a España y después a los saharauis, porque estos son víctimas de la abogacía que hace España por Marruecos. España y Francia hoy en día son abogados de un torturador.

– Nazha, usted ha enfrentado recientemente un juicio por grabar una manifestación sin tener el título académico de periodista. ¿Cómo fue su detención?

N: El 4 de diciembre estaba previsto organizar una manifestacion en El Aaiún ocupado por el motivo de las conversaciones entre el Frente Polisario y Marruecos. Había un despliegue militar y policial muy grande. Estaba grabando un vídeo para Facebook y me detuvieron cuando no llevaba ni cuatro minutos. Llegaron cuatro policías vestidos de paisano y me confiscaron el móvil, me golpearon, y cuando protesté, me llevaron a la comisaria. Estuve cuatro horas bajo interrogación, malos tratos y amenazas.

– ¿Cómo calificaría el juicio al que se ha enfrentado recientemente, en el que ha sido condenada a pagar una multa de 4.000 dirhams –unos 400 euros?

N: Es un juicio-farsa porque cuando me detuvieron, me robaron el móvil y no me han dado ninguna justificación de por qué me lo robaron. Salí sin cargos y en marzo me acusaron con cargos. Después empezó el juicio, dijeron que era público y era mentira porque expulsaron a todos los observadores que intentaron acudir al juicio y además los saharauis que intentaron acudir al juicio fueron agredidos y les prohibieron entrar. Para mí es un juicio injusto.

– El pueblo saharaui lleva décadas practicando una resistencia pacífica, ¿qué situación viven allí las generaciones más jóvenes y cuál es su actitud ante el conflicto?

N: Hay muchos jóvenes frustrados. En los campamentos de refugiados la naturaleza es muy dura. Viven lejos de su tierra y gracias a la ayuda humanitaria. Nosotros, en los territorios ocupados, vivimos un saqueo diario de los territorios naturales y represión. La causa de todo esto es la ocupación. Marruecos ocupa nuestro territorio, pero nos reprime. No nos trata como seres humanos, no nos garantiza ningún derecho: ni educación ni sanidad ni vivienda. En los territorios ocupados, ves a muchos jóvenes que no hacen nada durante el día y hacen mucha vida por la noche porque no tienen nada que hacer bajo la ocupación.

Marruecos expolia los recursos naturales, y paga a los lobbies y estados que son sus aliados. También mantiene a los colonos y al Ejército para perpetuar la colonización. Eso ha llevado a muchos jóvenes a reivindicar la lucha armada, pero a pesar de eso, nosotros nos mantenemos pacíficos. Por la mañana, un torturador te agrede en una manifestación en la calle, por la tarde, lo ves en el mercado, y no lo atacas porque crees en la lucha pacífica.

(Fuente: Cuarto Poder / Autora: María F. Sánchez)

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