Grecia: Syriza pierde las elecciones. Tras cuatro años de políticas de derechas, la mayoría opta por la derecha tradicional

Los griegos acudieron este domingo a las urnas cuatro años después del referéndum en el que la mayoría del país gritó «oxi» («no» en griego) a la troika. Este domingo le han dicho no a Alexis Tsipras y le han dado la mayoría absoluta a Kyriakos Mitsotakis, líder de la conservadora Nueva Democracia (ND), que capitaneará el primer Gobierno libre de programas de rescate.

Nueva Democracia consiguió algo más del 39% y 158 escaños sobre los 300 de la Cámara, mientras que Syriza, partido del saliente Tsipras, superó el 31% (y se quedará con 86 escaños), seguidos de lejos por el partido de centro Kinal, (“Movimiento para el Cambio”, unión del socialdemócrata Pasok y varios grupos centro-izquierda), que rozó el 8% (22 escaños).

Tsipras reconoció su derrota y felicitó al vencedor Mitsotakis. En una conversación telefónica, ambos líderes acordaron que el traspaso de poderes se efectuará hoy lunes, inmediatamente después de que Mitsotakis jure el cargo ante el presidente, Prokopis Pavlópulos, ceremonia prevista para las 13.00 hora local (10.00 GMT).

El Partido Comunista de Grecia (KKE) ha obtenido un 5,3% (15 escaños); Solución Griega (ultraderechistas nacionalistas), un 3,7% (10 escaños) y el partido MeRA25 (el Frente Europeo de Desobediencia Realista del exministro Yanis Varufakis), se queda con un 3,4% (9 escaños), superando por poco la barrera que exige, al menos, un resultado del 3% para obtener representación en la cámata.

El partido neonazi Amanecer Dorado quedaría fuera del Parlamento puesto que ha logrado un 2,99% por ciento, justo por debajo de este mínimo legal. En cuanto a la abstención, ésta se sitúa en el 44,2% (por tanto la opción mayoritaria escogida por los griegos), por encima del 41,3% de las recientes elecciones europeas.

Así, teniendo en cuenta el “bonus” de 50 escaños extras para el partido ganador que determina la ley electoral, ND lograría 158 de los 300 asientos del Parlamento –mayoría absoluta– seguido de los 86 de SYRIZA, 22 de KINAL, 15 del KKE, 10 de Solución Griega, 9 de MeRA25 y ninguno de Amanecer Dorado.

Un dirigente de Syriza, Panos Skurletis, ha reconocido la «clara victoria» de ND. «Tenemos una clara victoria de Nueva Democracia. Esperaremos para ver cómo la utilizan», ha afirmado el exministro en declaraciones a la televisión pública griega, ERT. Poco después se ha difundido que Tsipras ha telefoneado a Mitsotakis para felicitarle por su victoria y pronto comparecerá ante sus seguidores en el Záppeion del Jardín Nacional de Atenas.

El diario griego ‘Kathimerini’ ha informado de que el primer dirigente internacional en llamar para felicitar a Mitsotakis ha sido el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. El presidente del Partido Popular, Pablo Casado, también ha felicitado, vía Twitter, a su «amigo» Mistosakis, al que ha definido como un «líder conservador, garantía de solvencia» y capaz de «alejar el populismo radical de Europa».

(Fuente: El Confidencial)

El adiós de un traidorzuelo: La derecha griega aplasta a Tsipras, obteniendo la mayoría absoluta

De acuerdo con los datos que se proporcionaron a últimas horas de la tarde de ayer domingo, el candidato del partido de la derecha «Nueva Democracia», el político Kyriakos Mitsotakis, ha ganado en Grecia, con una mayoría absoluta las elecciones generales que se celebraron en ese país. Si estos datos llegaran a confirmarse, y todo parece indicar que va a ser así, el derechista Mitsotakis gobernará Grecia sin tener que buscar apoyos en otros partidos.

El saliente primer ministro, Alexis Tsipras, cabeza de la formación Syriza, se puso en contacto telefónico con Mitsotakis, , conforme a las «formas» institucionales habituales, procediendo a felicitarlo por su éxito electoral.

La corta trayectoria gubernamental de la “izquierda radical” en Grecia

Ya han transcurrido algunos años desde que en el año X, la llamada «izquierda europea» celebraba alborozada el triunfo electoral de Alexis Tsipras y de su formación Syriza, que en griego significa «Coalición de la Izquierda Radical» .

En aquella ocasión, los dirigentes de Podemos y de IU, – Iglesias, Cayo Lara y Alberto Garzón – se sumaron alborozados a lo que eufóricamente denominaron el primer «asalto al poder» de los «radicales de izquierdas» en los paises de cuenca mediterránea. Según nos contaban entonces, después de este se producirían otros en España, Italia, Portugal e, incluso, en Francia. Ya todo sería «coser y cantar» para la nueva «izquierda civilizada»

Desde Canarias, Miguel Sagaseta, no se recataba por aquellos días a la hora de dar rienda suelta a las burbujas de sus efluvios, escribiendo al respecto:

“Grecia se ha ubicado a la vanguardia de la Europa progresista. Es el referente que lidera a todas y todos las europeos que entendemos que el estado social y de derecho es una conquista irrenunciable, hoy la prioridad contra la que se desatan todas las tormentas… El gobierno heleno se ha convertido en el rival más firme de la banda de especuladores y sus “palmeros” cuya única obsesión es el interés mezquino y material”.

Les confieso a los lectores que resultaba duro y difícil durante aquellos días criticar la inviabilidad del proyecto reformista socialdemócrata, que se escondía tras Syriza, Podemos o IU. Desde la ingenuidad o la simple falta de una mínima experiencia, no faltaron lectores de este mismo digital, que no tenían el menor recato en acusarnos de desear hundir a la «izquierda». Cuando en realidad lo que sucedía era que aquella «izquierda» ya nacía hundida por el peso de un proyecto socialdemócrata, que sólo pretendía embellecer la fachada monstruosa del sistema capitalista con unos cuantos retoques supuestamente blanqueadores. Se trataba, – y continúa tratándose – de un propósito imposible, pues como ha podido verse aquellos que lo han intentado a lo largo de la historia, han resultado engullidos de forma inmisericorde, a través de las fauces del propio monstruo.

La “traición” de Tsipras

La discrepancia entre el mensaje de Syriza y la realidad ahora es ciertamente evidente. No obstante, hace cuatro años ya había también elementos suficientes que permitían detectar no sólo el fraude político que iba a suponer Syriza – que se negaba tozudamente a reconocer la esencia capitalista y antipopular del proyecto de la UE, sino igualmente la inconsistencia ideológica de sus homólogos españoles de Podemos e IU.

El papel que el gobierno de Tsipras ha desempeñado en Grecia no puede interpretarse de otra manera que la de haber sido el fiel ejecutor de las políticas de austeridad queridas por la troika, en las que no hubo ningún tipo de contensión a la hora de atacar los derechos laborales de los asalariados griegos, procediendo a recortar las pensiones, la salud pública, promoviendo simultáneamente las privatizaciones masivas de los bienes públicos. Eso fue, resumida de forma telegráfica, la significación de Syriza para el pueblo griego.

Tsipras se comportó como cualquier otro dirigente griego de la derecha o de la extrema derecha se hubiera comportado. Para quebrar la resistencia de los trabajadores no dudó en aprobar una ley en contra del derecho de huelga, elevando el umbral de votos necesarios, del 20 al 50% en el sindicato para poder proclamar una huelga.

La Grecia que deja Tsipras a la derecha

La Grecia de Tsipras es hoy el país más militarista y proestadounidense de la región de los Balcanes. Su política exterior ha estado basada en la reactivación del papel de Grecia como eje de la geopolítica estadounidense y de las estrategias militares de la OTAN en los Balcanes y en el Mediterráneo oriental. En el curso de los últimos años, el gobierno de Tsipras se ha arrojado a los brazos de los intereses estadounidenses y de la OTAN, particularmente en aquellos temas que tocan con el norte de Grecia, en la región de Tesalónica, donde se establece una intensa competencia imperialista entre Estados Unidos-OTAN, por una parte, y Rusia y China, por otra.

Desde el otoño de 2017, con el consentimiento del gobierno, se trabaja en la base aérea Araxos, ubicada cerca de Patras, para el transporte de «armas especiales», que no son más que armas nucleares ubicadas en la base de Incirlik, en Turquía .

Todo ello se ha producido con el consentimiento y la participación activa del gobierno de Tsipras. El pasado mes de abril, Grecia participó junto con los EE.UU. y otros países, en el mayor ejercicio naval de la OTAN en el Mar Negro. Dos meses antes, en marzo, Grecia había participado en una cumbre bilateral con Chipre e Israel, en Jerusalén, junto con el secretario de Estado de los Estados Unidos. En esa reunión, Tsipras mostró su compromiso con la OTAN para alojar una base de la misma en Creta. Los sectores políticos ubicados a la izquierda de Syriza han denunciado reiteradamente los planes para reinstalar armamento nuclear en Grecia.

¿Y qué pasó con las valoraciones autocríticas de los exegetas españoles de Syriza?

Ante esta serie de elocuentes evidencias, que no sobrevinieron de repente, sino que se han ido produciendo de forma procesual y transparente a lo largo de los últimos cuatro años, ¿qué es lo que le ha impedido a los antiguos exégetas de Syriza realizar una valoración autocrítica sobre sus pasados posicionamientos? ¿Por qué han preferido que afines y simpatizantes, a los que un día instaron a ver en Syriza una «referencia ideológica», se ahoguen en un lío argumental a la hora de encontrar explicaciones a lo sucedido? ¿No siente, por ejemplo, Miguel Sagaseta, vergüenza al dejar sin valoración alguna aquella afirmación suya de que «Syriza estaba ubicada en la vanguardia de la Europa progresista». ¿Ni siquiera ha llegado a sentir respeto por la coherencia que caracterizó a alguno de sus antepasados?

Varufakis, un exministro de la misma cuerda ideológica que Tsipras, pero que tuvo la vergüenza de dimitir ante el escarnio a que lo sometía la troika europea, ha confesado que «Tsipras es un mentiroso, y ha sido barrido por la Historia, como se merece». Pues eso, deseamos que les suceda lo mismo a aquellos que les ha faltado dignidad para reconocer públicamente sus errores, pese al daño que provocaron en las esperanzas de muchos.

(Fuente: Canarias Semanal / Autor: Aday Quesada)

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