Francia: Los Chalecos Amarillos desafían a Macron por 33ª vez. Seguirán movilizados. Asamblea para acordar actuaciones (videos)

Aunque lejos en cuanto a número de las multitudinarias manifestaciones de finales de 2018, varios miles de chalecos amarillos volvieron a salir este pasado sábado a las calles en ciudades francesas, por 33ª semana consecutiva, para continuar sus protestas sociales contra las medidas neoliberales de Macron, las cuales aseguran seguirán. Más de 7 meses de movilización ininterrumpida. 33 semanas saliendo a las calles de Francia. Los “chalecos amarillos” no bajan los brazos, no ceden a la represión gubernamental y siguen pidiendo medidas que mejoren su poder adquisitivo, que les permitan vivir dignamente.

Cientos en algunos puntos del país y decenas en otros -nunca coinciden en las cifras el Ministerio del Interior y el movimiento que reclamó mejoras sociales por trigésimo tercer sábado consecutivo desde el 17 de noviembre- los chalecos amarillos descartaron detener sus concentraciones y marchas durante el verano. Si en la primera marcha del pasado noviembre participaron cerca de 300.000 personas, según datos oficiales, la semana pasada solo se contabilizaron 10.000 manifestantes, cifra que los chalecos amarillos elevan a más de 25.000.

Para este fin de semana la procesión parisina marchó desde la puerta de Clichy hasta la puerta de Pantin a través de Barbès y se registraron percances con la policía que lanzó gases lacrimógeno contra los manifestantes. Miles de chalecos amarillos desafiaron la intensa ola de calor que se registra en Francia, en el marco de las temporada de altas temperaturas que afecta a Europa, en particular en la ciudad capital, París, y la presencia de la policía. También se registraron movilizaciones en Burdeos, Toulouse, y Montpellier, ciudades donde acudieron cientos de personas.

La manifestación en París quiso recordar a las víctimas de la violencia policial, que ha sumado cerca de 2.500 heridos, a las víctimas de la represión judicial y sus más de 2.000 condenas, a las víctimas de una represión política y mediática que busca con la denigración de los “chalecos amarillos” acabar con un movimiento social histórico que ha conocido en la manifestación parisina nuevos enfrentamientos con la policía.

“Nosotros no salimos de vacaciones” y “estamos y estaremos siempre aquí” destacaron entre las consignas de los activistas, que en esta capital dedicaron la jornada a homenajear a los heridos en manifestaciones previas. Los reportes de prensa señalan movilizaciones pacíficas en general, aunque en puntos específicos, como en la ciudad de Rennes, se produjeron forcejeos entre policías y protestantes.

Según el gobierno, desde que casi 300 mil personas comenzaran en noviembre pasado las manifestaciones, más de dos mil 400 resultaron heridas, además de unos mil 800 uniformados, en actos que han incluido hechos muy violentos con saldo de varios muertos y cuantiosos daños materiales por saqueos y destrozos. Autoridades de la fiscalía afirman que no habrá impunidad para los responsables de delitos y excesos, ya sean civiles o policías.

Los chalecos amarillos iniciaron las protestas en rechazo al aumento del precio del combustible anunciado entonces por el gobierno, pero con el tiempo han diversificado sus reclamos, con demandas de justicia social y acompañamiento a sectores movilizados como la educación y la salud.

Por su parte, el ejecutivo insiste en que se trata de manifestaciones innecesarias, bajo el argumento de que el presidente Emmanuel Macron ha lanzado iniciativas valoradas en miles de millones de euros con proyección social que responden a las preocupaciones de los franceses. Macron promueve reformas en las pensiones, la seguridad social y el desempleo, las cuales reciben críticas desde la oposición y las organizaciones de izquierda, que las consideran insuficientes e incapaces de frenar las desigualdades.

En medio de la tendencia sostenida a la disminución en la cifra de manifestantes, sobre todo al compararla con las marchas de finales de 2018, y el criterio generalizado de que los chalecos amarillos han perdido fuerza e influencia en la sociedad francesa, el movimiento convocó este fin de semana una “asamblea de asambleas” para tratar de relanzarse. «La gente está esperando más», dice Sylvia Fischbach, de 35 años, una cajera administrativa en Forbach, Mosell, una de las representantes, al diario LeMonde.

Prueba de la determinación de los manifestantes sigue intacta es que más de 200 delegaciones se reunieron en la ciudad de Montceau Les Mines, a unos 400 kilómetros de París, para decidir las líneas de acción a seguir en los próximos meses. Representantes de los chalecos amarillos buscan en la localidad de Montceau-les-Mines, otrora ciudad minera del central departamento de Saona y Loira, fórmulas para mantener vivo a un movimiento que puso a Macron contra las cuerdas, pero no ha podido mantenerse con la misma fuerza ni convertirse -de acuerdo con expertos- en una opción política viable.

No obstante, para reactivar el movimiento, varias figuras de chalecos amarillos anunciaron la semana pasada la creación de una «base común , un cuerpo poderoso de protesta colectiva, para defender los intereses de los ciudadanos y la propiedad común de todos ( bienes públicos, servicios públicos y medio ambiente). También elaboraron un programa de su movilización hasta el 17 de noviembre de 2019, un año después del nacimiento del movimiento.

(Fuentes: Prensa Latina / Hispan TV / RT / teleSUR)

Vídeos:

 

 

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *