Argentina: seis meses del gobierno de los retrocesos de Macri

El presidente argentino, Mauricio Macri, cumplió este 10 de junio su primer semestre al frente del Ejecutivo Nacional, tiempo suficiente para repasar sus principales decisiones, medidas y los efectos de estas.

A poco de alzarse con el triunfo electoral, en su asunción el 10 de diciembre de 2015 desde el mítico balcón de la Casa Rosada, Macri convocó a los argentinos a vivir “una revolución de la alegría”, a terminar con las divisiones ideológicas entre compatriotas y a trabajar para lograr “pobreza cero” en el país.

A pocas horas de tal bucólica presentación, con baile incluido, el flamante presidente tomó sus primeras medidas: Devaluó la moneda nacional -el peso- en 60 por ciento y quitó por decreto el pago de los derechos de exportación -retenciones- a los sectores más concentrados de la economía argentina: agrario, industrial y minero. Ambas medidas golpearon a la pequeña y mediana empresa argentina; ya son cientos de comercios y emprendimientos que han quebrado.

El perfil liberal de Macri también se exhibió en su primera gesta parlamentaria; fue condición sine qua non para contrarrestar el déficit fiscal que había dejado la fiesta peronista -tales fueron sus argumentos-, que decidió cancelar la deuda con los fondos buitres y pagar la totalidad de lo demandado.

Pasada la devaluación y el retorno al endeudamiento externo, el Gobierno Nacional comenzó una avanzada judicial contra los principales funcionarios de la gestión anterior, básicamente en torno a la figura de la expresidenta Cristina Fernández, a quien se imputó primero y procesó después por la causa “Dólar Futuro”.

En el compendio de procesos judiciales se mezcló el escándalo de “Panamá Papers”, que involucró a varios miembros del actual gabinete nacional y al propio Macri. El relato épico ligado a una indolora moral, esgrimido en campaña, colisionaba contra la realidad: el Presidente tenía dinero no declarado en paraísos fiscales.

La opereta de protección mediática no pudo opacar el escándalo que tal noticia generó en el gallinero local. La victimización que intentó Macri, que como única reacción le echó la culpa a su padre Franco, no fue suficiente para evitar la lluvia de críticas y reproches.

El blanqueo que impulsa el oficialismo en el Congreso no excluye a familiares directos de los miembros del Ejecutivo; consecuentemente, “Macri hijo” podrá traer el dinero que tuvo oculto en el extranjero al país por medio de “Macri padre”. Más que blanqueo, el proyecto de ley se asemeja a una amnistía para evasores de toda calaña.

Los aumentos de tarifas en los servicios y el transporte, el desempleo creciente -con el veto incluido-, la inflación del 45 por ciento anual proyectada, la estrepitosa caída del consumo, las multitudinarias protestas sociales y un déficit fiscal récord muestran el rostro actual de un país que ya agoniza.

Según informó la consultora Tendencias Económicas, en los primeros cinco meses del año fueron despedidos 154 mil 570 personas, mayoritariamente del sector privado, donde se destacó el rubro de la construcción como el más afectado, seguido por el metalúrgico y el de prensa.

Allá lejos quedaron las promesas de “pobreza cero” y la “revolución de la alegría”. El eufemismo del “segundo semestre” y el “vamos a estar mejor” de campaña son apenas genuflexiones de un discurso que hace agua por todos lados.

La credibilidad de Macri, ligada a su imagen, cayó más de 20 puntos en estos meses, al tiempo que crece el número de argentinos que dicen estar en mal situación económica. Y lo que hoy abunda en las calles, en las barriadas y los asentamientos son el hambre, la pobreza, el desempleo y el dolor.

Ese panorama a veces lo envuelve el silencio, pero en muchas otras se convierte en protesta y reacción, en grito que reclama y exige; en una especie de vozarrón que clama justicia social y reconocimiento de derechos. Los últimos días fueron testigos de paros, marchas, manifestaciones en diversos puntos del país.

En la primera prueba electoral desde que la alianza Cambiemos asumió el poder el pasado diciembre, el candidato de Macri a la intendencia de la ciudad de Río Cuarto, provincia de Córdoba, Eduardo Yuni, perdió anoche por amplio margen ante el justicialista Juan Manuel Llamosas.

Lo llamativo de la derrota de Yuni es que aconteció en una urbe históricamente radical y que apoyó a Macri a que ganara el balotaje presidencial hace seis meses y medio. No estaría errado quien lo describiera como un voto de castigo.

(Fuente: Prensa Latina / Autor: Gastón Fiorda)

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