Colectivos antirepresivos galegos realizan la 13ª Marcha às Cadeias a favor de los presos políticos y celebran el fin de la dispersión

Más de un centenar de personas participaron el pasado sábado 1 de junio en la decimotercera edición de la Marcha às Cadeias, el desfile a pie hasta las prisiones organizada por la plataforma gallega ¡Que vuelvan a casa! y el colectivo antirepresivo Ceivar. Este año, por primera vez desde que surgió este movimiento solidario con las presas del independentismo gallego, no hizo falta recorrer una larga distancia para llevarlo a cabo, puesto que dos de los confinados han sido trasladados hace un par de meses a la prisión corunyesa de Teixeiro, y un tercero cumple condena, a petición propia, al penalti asturiano de Villabona.

Banderas de Galicia y del movimiento antirepressiu, la misma gente y los mismos cánticos de apoyo dirigidos a las presas de cada año, pero esta vez el escenario estaba en casa. Por primera vez, el en torno a la prisión coruñesa de Teixeiro ha acogido las personas solidarias que han querido trasladar su calor a los dos presos independentistas gallegos que se encuentran en este complejo penitenciario desde hace poco menos de un mes, Teto R. Fialhega y Edu Vigo (los dos vinculados al colectivo de presos independentistas) y trasladados desde los penaltis de Dueñas y Ocaña (Toledo) respectivamente. Raul Agulheiro, el otro preso del colectivo, continúa en la prisión asturiana de Villabona a petición propia, puesto que por su familia esta localización supone menos kilómetros desde su municipio, a tocar con Asturias

Desde la organización antirepresiva Que cercamos para en casa! se recuerda la importancia que tienen por los presos estas marchas, puesto que según los mismos encarcelados “sentir la solidaridad y el afecto de la gente es clave para seguir resistiendo en condiciones difíciles”, tal como asegura convencida la portavoz de la plataforma solidaria Cristina Rodríguez. Pero la edición de este año de la marcha a las prisiones, que se hizo el pasado sábado 1 de junio, se ha vivido de manera diferente. Después de años de una lucha intensa tanto de la plataforma ¡Que vuelvan a casa!, como del colectivo antirepresivo Ceivar, este año no se han tenido que recorrer centenares de kilómetros a lo largo del Estado español para llevar a cabo la acción solidaria. Atrás quedan lugares tan lejanos de Galicia como Aranjuez, Navalcarnero, Cáceres, Àvila o Villanubla que acogieron otras ediciones de las marchas. Y es que según el último informe enviado por Ceivar a la ONU, solo en 2018 las personas que visitaron a los presos recorrieron 68.808 kilómetros, el equivalente a cuatro vueltas en el mundo.

El fin de la dispersión ha sido posible, como recuerda Cristina Rodríguez, gracias “a presión de numerosos colectivos, abogados, políticos vinculados al nacionalismo gallego, desde el BNG a En Marea, pero también a personas a título individual y al aprovechamiento del momento político de acercamiento de las presas vascas y catalanas”. Sus reivindicaciones, pero, no acaban, aquí como sentencia Andi de Tena, también miembro de la plataforma, “con el fin de la dispersión acabaron muchos peligros a la carretera, un ingente gasto económico y numerosos sufrimientos. Pero quieren recordar que la lucha no ha acabado: Teixeiro no es reconocida precisamente para ser una precisamente una prisión amable. Este año ha habido un muerto adentro, además de dos incendios a los módulos de aislamiento. Nuestra lucha no acaba, seguimos vigilantes porque cumplen todos sus derechos y por la reducción de su condena. Totalmente injusta”.

Situación actual de los presos

Ahora mismo son los cinco tomados independentistas gallegos que continúan confinados, contando Fialhega, Vigo y Agulheiro. Los otros dos, Carlos Calvo y Adriam Mosquera Senlheiro no pertenecen al colectivo de presos y se encuentran también cerca de casa suya. Los dos fueron condenados a siete años de prisión. Calvo hace años que se encuentra en Asturias y Senlheiro fue trasladado hace pocos meses a A Lama (Ourense), procedente de Mansilla, León.

Teto Fialhega y Edu Vigo, que fueron detenidos juntos, fueron condenados a 13 años y 8 meses de prisión cadascún, y ya han cumplido la mitad de su pena; a su vez, Raul Agulheiro, fue condenado a 7 años de reclusión y le quedan dos para cumplir. Todos ellos menos Edu Vigo que está en situación de primer grado penitenciario, tienen concedido el segundo grado. La dispersión y el régimen FÍAS fueron las tónicas generales desde la entrada el 2005 de la nueva remesa de las presas de la izquierda independentista gallega, después de la salida en libertad de las encarceladas por su participación a la Ejército Guerrilheiro a finales de los años 90. La Audiencia Nacional española ha querido vincular todas las operaciones con la organización Resistencia Galega; de este modo, pudo aplicar a todas las enjuiciadas la pertenencia a organización terrorista y así aumentar considerablemente los años de prisión.

Desde entonces, quince presas sufrieron las consecuencias de estos dos elementos. Pero la represión contra el independentismo gallego se extendió a organizaciones juveniles, políticas y centros sociales, con varias operaciones ordenadas por la Audiencia Nacional española. Ahora mismo hay doce personas de la organización política Causa Galiza encausadas por el tribunal español a la espera de juicio.

Galicia no fue ajena nunca a la realidad de la represión. Cómo recuerda Iria Calvelo, miembro de Ceivar, “después del franquismo las prisiones españolas no dejaron de tener tomadas independentistas: las de LAR, las de la EGPGC y las actuales”. La solidaridad puesta en marcha desde los organismos antirepressius Ceivar y Que cercamos á casa!, mediante concentraciones mensuales fue clave durante todos estos años para denunciar “los maltratos dentro de los muros de las prisiones en forma de palizas, presiones psicológicas, aislamiento de semanas” así como los 14 accidentes de tráfico sufridos por amigos y familiares durante los largos desplazamientos debidos a la dispersión.

Las largas distancias se ha acabado pero no la solidaridad. La próxima cita será el 24 de julio, coincidiendo con el Día da patria galega. en que se prevé la ya tradicional Cadena Humana que acoge cada año, desde hace doce, la ciudad de Compostel·la para visibilizar que a la celebración de la Fiesta Mayor de la capital gallega faltan las presas.

(Fuente: Directa.cat / Autora: María Álvarez)

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