Euskal Herria: Cientos de personas marchan contra el polígono militar de tiro de las Bardenas Reales con Gladys en la memoria

La XXXII marcha contra el polígono de tiro de Bardenas Reales ha unido este pasado domingo su tradicional reivindicación del cierre de esta instalación militar. Unas 300 personas han marchado a pleno sol por las Bardenas, siguiendo la convocatoria de la Asamblea Antipolígono, en la XXXII Marcha por el desmantelamiento del polígono de tiro.

Durante el camino, y también en el tiempo que la manifestación ha permanecido a las puertas del polígono de tiro, se han coreado consignas por el desmantelamiento, y en recuerdo del asesinato de Gladys del Estal por un guardia civil cuyo 40 aniversario también se celebraba.

Al llegar, ha tomado la palabra Milagros Rubio quien ha indicado que Gladys vino solo con palabras a Tudela, y palabras querían dedicarle. Varias personas han declamado versos de diferentes autores y autoras, de contenido pacifista y ecologista. Asimismo, han colocado una foto de Gladys del Estal en la pancarta y han depositado claveles rojos. La joven tenía 23 años y meses más tarde el Guardia Civil que la asesinó fue condecorado por Felipe González. Gladys nunca fue reconocida como víctima del Estado, cómo recuerda el periodista Ibai Azparren en este artículo publicado en Gara/Naiz.

Tras la lectura de poemas, Milagros Rubio se ha dirigido a los presentes en nombre de la Asamblea Antipolígono, explicando que el polígono de tiro es un agujero negro dentro de un Parque Natural y Reserva Mundial de la Biosfera. Igualmente, ha denunciado los cada vez más frecuentes bombardeos con fuego real y el peligro que suponen para la población y el hábitat. Ha insistido en que razones tanto antimilitaristas como ecologistas y de seguridad, son motivos para seguir reivindicando el desmantelamiento del polígono de tiro de las Bardenas.

Eduardo Navascués, también de la Asamblea Antipolígono y portavoz de Ecologistas en Acción, ha denunciado que Bardenas no ha sido declarado Parque Nacional porque con esta figura de protección medioambiental, no se admite actividad militar alguna.

Tras finalizar su lectura los miembros de la Asamblea Antipolígono, ha tomado la palabra un portavoz de la plataforma No a la Guerra, de Exeya y pueblos, que ha denunciado los peligros que el polígono suponen también para los pueblos aragoneses colindantes, y ha criticado las guerras y los sufrimientos que provocan.

La Plataforma Antipolígono ha indicado que esta XXXII Marcha es un paso más en el intento de desmantelar «un polígono de tiro y bombardeo que se adueñó de las Bardenas en 1951», el «único» del Ejército del Aire español y el «más importante de Europa» para la OTAN.

Ubicado «como un agujero negro» en un Parque Natural, en una Reserva Mundial de la Biosfera, la Asamblea considera que en un momento en el que se registra «el gasto militar en el mundo más elevado desde el final de la Guerra Fría», hay motivos meioambientales, antimilitaristas y de seguridad para las personas del entorno, por los «cada vez más intensos y persistente bombardeos con fuego real que experimentan», para pedir el cierre de la instalación.

Por otro lado, la Asamblea Antipolígono ha recordado que mantiene vivo el recuerdo y los valores de Gladys del Estal, a la que «debemos mucho», una joven de 20 años «llena de vida» y defensora de «un planeta limpio y una sociedad mejor». Una foto de Gladys del Estal ha presidido el acto, en el que se ha realizado una ofrenda floral de claveles rojos y una lectura de poemas relacionados con el medio ambiente y el pacifismo.

Finalmente, los asistentes que así lo han deseado, han terminado la jornada con una comida en El Yugo al pie de las Bardenas.

(Fuente: AraInfo)

40 años de lucha antinuclear y del asesinato de Gladys del Estal

Se cumplen cuatro décadas de las primeras acciones antinucleares que se saldaron con el asesinato de la activista Gladys del Estal por un disparo de un agente de la Guardia Civil. En Extremadura, las movilizaciones consiguieron paralizar la Central Nuclear de Valdecaballeros.

El colectivo Ecologistas en Acción de Extremadura ha querido recordar los primeros compases de la lucha antinuclear que se inició hace ya 40 años en Tudela (Navarra) y que se saldó con el trágico asesinato de la activista Gladys del Estal.

A lo largo de la jornada del 3 de junio de 1979, estaban convocadas una serie de acciones pacíficas contra las centrales nucleares por varias organizaciones. Las actividades contaban con los permisos pertinentes y se trataba de una convocatoria internacional motivada por el reciente accidente nuclear de Three Mile Island, en Harrisburg, el más grave en la historia de EE UU y el tercero más grave de la historia tras Chernobyl y Fukushima. Las organizaciones convocantes hicieron coincidir las actividades con el Día Mundial del Medio Ambiente.

Miles de personas habían acudido al acto, que transcurría de forma festiva y, justo cuando iban a intervenir varios ponentes, la policía irrumpió y cargó con violencia, de forma injustificada. Como consecuencia de la carga policial, se suspendieron el resto de actividades, pero un grupo de activistas realizó una sentada pacífica como protesta por la intervención violenta de la policía. Entre las personas que protestaban estaba Gladys del Estal.

Entonces ocurrió el asesinato y la tragedia; el guardia civil José Martínez Salas golpeó con su arma, por detrás, a esta joven ecologista y una bala atravesó su cabeza. Gladys falleció en el acto. El agente no llevaba puesto el seguro de su arma. Salas fue condenado a 18 meses de prisión por “un delito de imprudencia temeraria con resultado de muerte”. En 1992, fue condecorado con la Cruz de la Orden del Mérito Militar por su labor en la Ribera de Navarra.

Sin reconocimiento alguno

Ni en aquel momento ni en el presente, 40 años después, el Estado ha reconocido el daño que hizo; ni siquiera ha reconocido a Gladys como víctima de la violencia policial que la llevó a la muerte. Las autoridades locales, el Ayuntamiento de Tudela y más de 60 municipios reaccionaron enérgicamente ante estos graves hechos demandando la dimisión del Ministro del Interior, del Gobernador Civil y de los mandos policiales responsables; la recuperación para Navarra de las tierras del polígono de Tiro de las Bardenas y la paralización de todas las centrales y planes nucleares.

Respecto a las demandas que propulsaron la convocatoria en Tudela de aquella fiesta-reivindicación, se logró paralizar la central nuclear proyectada en Arguedas (Navarra) y las tres ubicadas en la costa vasca: Deba, Ea-Ispaster y Lemóniz. El sur de Navarra es hoy una próspera región agrícola sin riesgo de contaminación ni accidentes nucleares. Lo cierto es que allí donde hubo movilizaciones —como en el valle del Ebro o las provincias vascas—, no se construyeron más centrales.

En Extremadura, las movilizaciones tuvieron como fin la paralización de la central nuclear de Valdecaballeros, a principios de la década de los 80, tras años de lucha y movilizaciones en las que participaron miles de personas. Muchas de ellas eran del medio rural y de comunidades de regantes, que se negaron a ver comprometido su medio de vida por los intereses del oligopolio eléctrico. También se movilizaron miles de personas entre el 2006 y el 2008, que se opusieron al proyecto de cementerio nuclear en los Ibores y, nuevamente, impidieron el desarrollo de los planes gubernamentales.

El proceso de desmantelamiento de la Central Nuclear de Almaraz puede durar 15 años manteniendo su fuerza de trabajo intacta; es tiempo más que suficiente para pensar un modelo alternativo para la comarca de Campo Arañuelo que, pese a la Central, presenta altos índices de desempleo. Esa tarea de planificación hace tiempo que tendría que estar ya hecha, pues la fecha del fin de su vida útil se conoce desde el mismo momento de su puesta en funcionamiento. Ecologistas en Acción de Extremadura lleva tiempo exigiendo un proceso participativo para plantear alternativas económicas en Campo Arañuelo.

El pasado fin de semana, entre los días 31 de mayo y 2 de junio, se celebró en Madrid el Foro Social Mundial Antinuclear 2019, organizado por el Movimiento Ibérico Antinuclear, con actividades y ponencias de representantes del movimiento antinuclear a nivel internacional.

(Fuente: El Salto)

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