El Consejo Constitucional de Argelia aplaza las elecciones presidenciales del 4 de Julio. Muere en prisión el activista Kamel Edin Fekhar

El Consejo Constitucional de Argelia informó el pasado dominmgo que se posponen a una fecha aún por definir las elecciones presidenciales en este país del norte de África, previstas para el venidero 4 de julio. El máximo órgano comicial difundió en un comunicado que la decisión de no celebrar el proceso a principios del próximo mes obedece a que las dos candidaturas presentadas hasta ahora fueron rechazadas. «El Consejo Constitucional rechaza los dos expedientes de candidatura depositados» y anuncia por tanto «la imposibilidad de celebrar presidenciales el 4 de julio».

En un mensaje transmitido por la televisión estatal, el consejo, máximo órgano judicial, no estableció una nueva fecha para las elecciones presidenciales, y pidió al presidente interino Abdelkader Bensalah que organice una votación en una fecha posterior. Abdelhakim Hamadi y Al Sayyed Hamid Tawahri habían presentado los documentos necesarios para su candidatura y deben contar con el respaldo de al menos 600 concejales o al menos 60.000 firmas de electores en 25 provincias.

La medida probablemente extenderá la regla del presidente interino Abdelkader Bensalah, quien debía permanecer sólo hasta el 9 de julio, 5 días después de la fecha en que habían sido convocadas las elecciones presidenciales. El comunicado del Consejo resalta que «la principal tarea del jefe de Estado es organizar la elección del Presidente de la República» y que «es necesario crear las condiciones adecuadas para organizarla y llevarla a cabo de manera transparente e imparcial, a fin de preservar las instituciones constitucionales que permiten la realización de las aspiraciones del pueblo».

Algunas fuentes especularon que el retraso de los comicios presidenciales en este estado, en el que aún no se conformó un equipo de transición para organizar los sufragios, se debe también a la falta de suficientes candidatos presidenciales. La decisión de posponer las elecciones se adopta en medio de un escenario difícil, ya que en los últimos días miles de manifestantes argelinos persistieron en sus reclamos de modificar el actual sistema político.

La decisión de las autoridades prolonga la crisis en el país africano, luego de que el presidente Abdelaziz Bouteflika renunciara en abril pasado. La votación estaba destinada a elegir un nuevo presidente después de que Bouteflika terminara su gobierno de 20 años a raíz de las protestas masivas que exigían reformas políticas más amplias.

La oposición rechaza que Bensalah, considerado un colaborador cercano de Buteflika, participe en la organización del período de transición en Argelia, y el jefe del opositor Frente de Nueva Argelia, Djamel Benabdeslam, aseveró que las protestas continuarían hasta que todos los partidarios de Buteflika dejarab el poder. Las manifestaciones han continuado, exigiendo el fin del dominio de la élite que ha gobernado desde que el país obtuvo su independencia de Francia en 1962.

Con anterioridad, a inicios de año, la situación en Argelia empeoró tras el anuncio del entonces presidente del país, Abdelaziz Bouteflika, de celebrar comicios presidenciales y postularse para un quinto mandato. Sin embargo, las multiplicadas protestas y la presión popular en las calles a partir de ese momento obligaron al exgobernante a renunciar a su cargo el 2 de abril pasado y a la designación de un presidente interino y un primer ministro.

Aunque el Consejo Constitucional solo se refirió a argumentos legales para justificar su decisión, lo cierto es esta se conoció solo dos días después de la última protesta masiva para exigir una verdadera transición democrática, que garantice que el poder político no quedará en manos de los aliados de Bouteflika. El viernes pasado, por décima quinta vez, decenas de miles de argelinos salieron a las calles en todo el país para reclamar un cambio profundo en la clase dirigente y evitar unas elecciones inmediatas que garanticen una continuidad.

(Fuentes: Prensa Latina / teleSUR / Reuters)

La muerte en prisión del activista Kamel Edin Fekhar marca el 15º viernes de protestas

Cientos de miles volvieron a concentrarse en todo el país para expresar su rechazo al régimen y para pedir la liberación de todos los presos políticos, tras la muerte de Kamel Edin Fekhar. «¡Poder asesino!» grita una marea de personas que ha vuelto a salir a la calle este viernes en toda Argelia, el decimoquinto desde que comenzaron las protestas, para manifestar su rechazo al régimen.

Pero este viernes han incorporado una nueva demanda a sus reivindicaciones: la liberación de todos los presos políticos. Es producto de la a muerte en prisión del activista Kamel Edin Fekhar, el martes pasado, que ha marcado las marchas del 15º viernes consecutivo de protestas.

Los manifestantes acusan a las autoridades de la muerte de Fekhar, que se encontraba en huelga de hambre en protesta por su detención, el 31 de marzo. Fekhar ya había sido encarcelado dos años entre 2015 y 2017 bajo la acusación de supuestamente «atentar contra la autoridad del Estado». Fotografías suyas han poblado todas las manifestaciones y en muchas de las concentraciones se guardó un minuto de silencio en su memoria.

Kamal Eddine Fekhar se había convertido en una de las figuras de la lucha por los derechos humanos que surgieron durante los trágicos eventos de Ghardaia, cuando estallaron enfrentamientos mortales entre las comunidades mozabita y árabe. El gobierno había alimentado las tensiones entre ambas comunidades para silenciar las demandas democráticas y sociales del movimiento bereber, contra el despilfarro de tierras en beneficio de las multinacionales y los oligarcas argelinos.

Las movilizaciones en las principales ciudades del país se dan en el último viernes de ramadán (mes del ayuno musulmán). «Argelia libre y democrática», «No al Estado militar», «Fuera el sistema; la soberanía para el pueblo», «Libertad para todos los detenidos políticos y los presos de opinión», son los lemas más coreados junto al rechazo a las elecciones programadas para el 4 de julio. «No a las elecciones del fraude» reclaman.

El Jefe de Estado Mayor Ahmed Gaïd Salah, repudiado por los manifestantes, declaró en varias ocasiones que la demanda de los manifestantes de que «caiga todo el régimen» era «irresponsable y peligrosa». Salah es uno de los principales señalados por los manifestantes como parte del viejo régimen y por eso exigen su renuncia.

Eso explica el giro represivo del Gobierno de transición. Las detenciones y el despliegue policial en el centro de la capital argelina, más importante que el de los viernes anteriores, no impidió que miles de personas protestaran en la zona de la Plaza de Correos y por las calles del centro de la ciudad tras el final de la oración musulmana del viernes a primera hora de la tarde.

Rechazado por las protestas los posibles comicios penden de un hilo en tanto que ninguna figura política de envergadura y ninguno de los grandes partidos políticos (incluido el oficialista) han presentado oficialmente su candidatura. El Consejo Constitucional debe pronunciarse antes del 5 de junio sobre la validez de los candidatos, pero todo apunta a que no cumplirían con las condiciones que se exigen, que son dos: 600 avales de diputados o bien 60.000 firmas de electores.

El general Salah, verdadero hombre fuerte del país tras la dimisión de Abdelaziz Buteflika como presidente, el 2 de abril, reapareció esta semana dejando entrever que los comicios del 4 de julio tienen todas las posibilidades de suspenderse. Gaid Salah reclamó un diálogo con «concesiones mutuas» para resolver la crisis política y poder celebrar así «con breves retrasos» unas elecciones presidenciales. «La prioridad es un diálogo productivo que permita salir de la crisis a nuestro país», afirmó evitando pronunciarse a favor de una transición, como pide la oposición y el movimiento contestatario popular.

Es cada vez más evidente que Gaid Salah busca ser el árbitro de la transición, de forma similar al rol del general Al Sisi en Egipto que alargó su mandato hasta el 2030. Mientras ofrece un supuesto diálogo, que permita dejar en pie los pilares fundamentales del viejo régimen, ha intensificado la represión a las protestas y las detenciones arbitrarias contra activistas.

Sin embargo la continuidad de los principales actores del régimen, que cuentan con el apoyo interesado de Francia para lograr una restauración del orden, tienen por delante una tarea que nada indica que no vaya a ser con grandes contradicciones, ya que las masas argelinas apuntan a que haya un gobierno civil y la salida de los antiguos socios del expresidente Abdelaziz Buteflika.

La oposición liberal no ha planteado una salida de fondo y busca una resolución pacífica y negociada de la situación. Su objetivo real se reduce a conseguir mayores cuotas de poder en un futuro régimen “maquillado”. El rechazo a las elecciones y las movilizaciones semanales que sostienen las masas argelinas, afirman que están lejos de abandonar la pelea por un cambio profundo de todo el régimen.

(Fuente: La Izquierda Diario)

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