Los argelinos se siguen manifestando contra el régimen. Llenan las calles de Argel para exigir al general Gaid Salah que entregue el poder

Millones de argelinos marcharon en el centro de la capital, Argel, para el 13º viernes de protestas a pesar de estar vigente el Ramadán, que para los musulmanes implica cumplir una serie de obligaciones religiosas. Calles inundadas de jóvenes, mujeres y trabajadores, edificios y facultades tomados, y la plaza Grande Post con miles de pancartas y banderas exigiendo la salida del jefe del ejército Gaid Salah, a quien le dirigieron una carta abierta: ¡Vete general, vete!

Las protestas se mantienen cada viernes desde el 2 de abril, día de la caída del dictador Abdelaziz Bouteflika con el objetivo de derrocar a todo el régimen ante los intentos del Ejército de hacer cambios cosméticos. La protesta que tuvo lugar esta tarde es de las más importantes de todas estas jornadas hasta el momento.

Desde la mañana miles de policías fuertemente armados, se desplegaron en Argel, incluso protegiendo los escalones de la Plaza Grande Poste, que se convirtió en un lugar simbólico de las manifestaciones. También bloquearon varios de los accesos a la capital para evitar la llegada de manifestantes de las ciudades aledañas.

Durante la jornada lanzaron gases lacrimógenos, golpeando con palos y escudos a los manifestantes que avanzaban para hacerse paso hacia el centro. Sin embargo podíamos leer en una bandera gigante colgada de un edificio “Están cavando su propia tumba” o “Militares, Jueces y ministros son un estado de derecha”.

«Ni estado militar, ni bandera mercenaria», se leía en otra bandera, como tantas más que exigían la caída del Ejército, liderado por el general Ahmed Gaid Salah, el hombre fuerte cercano a Bouteflika.

Si bien Abdelkader Bensalah, presidente en funciones tras la caída de Bouteflika, estaba obligado por la Constitución a convocar elecciones en un plazo de 90 días, Gaid Salah aseguró que este «velará» por el proceso de transición. A pesar de la campaña de “manos limpias” o de “anticorrupción” que barrió con algunos de los personajes clave de la burguesía argelina que se benefició con el régimen Bouteflika, tienen en claro que el general al mando de Argelia formó parte desde el 2004 del círculo cercano del llamado “presidente de cartón”.

Por eso no tienen ninguna confianza en las elecciones que estarían convocadas para el 4 de julio, al tiempo que reclaman un “Estado civil”. Estas maniobras no alejan a los manifestantes de las calles que reclaman al grito de “Yarnahaw ga” (“que se vayan todos”).

La primera exigencia es la salida de todas las figuras asociadas con Bouteflika, lideradas por el presidente interino Abdelkader Bensalah y el primer ministro Noureddine Bedoui. Pero la figura central ahora es el general Gaïd Salah a quien le enviaron una carta abierta donde le expresan estas humildes palabras: “Si tienes un mínimo de dignidad, ¡vete! El pueblo quiere su libertad, su decisión está pronunciada y firme. Todavía hay tiempo para indignarse con tu farsa, por el contrario, el veredicto del pueblo sobre usted será austero, tan severo que te hará tragarte el rango.”

El vicepresidente de la Liga de Argelia para la Defensa de los Derechos Humanos (LADDH), Saïd Salhi, dijo a un medio argelino que «si el régimen mantiene las elecciones para el 4 de julio, está exacerbando las tensiones y profundizando la crisis». También denunció que las recientes citaciones y arrestos de ex políticos y empresarios, son intentos de «desviar» el movimiento de sus demandas.

Además agregó que “el establecimiento de un poder judicial independiente solo puede tener lugar en el marco de una nueva república verdaderamente democrática, basada realmente en la separación de poderes». Esto en alusión a que este jueves, Abdelmalek Sellal, Primer Ministro entre 2014 y 2017, Ahmed Ouyahia, tres veces jefe de gobierno de Bouteflika y varios ex funcionarios fueron liberados por el tribunal de Argel.

Mientras el ejército busca ser el árbitro de la transición, como en Egipto con el general Al Sisi que alargó su mandato hasta el 2030, o en Sudán que intentan extender el plazo de transición por 4 años, las masas argelinas apuntan a que haya un gobierno civil. Durante mayo, se esperaba que el Ramadán ponga un freno a las manifestaciones alejando a una gran porción de las masas de las calles.

La oposición liberal no plantea ninguna salida de fondo y busca una resolución pacífica y negociada de la situación. Su objetivo real, se reduce a conseguir mayores cuotas de poder en un futuro régimen “maquillado”. Pero a pesar de todo, hace meses que las masas argelinas no sueltan la pelea por un cambio profundo de todo el régimen argelino.

(Fuente: La Izquierda Diario / Autor: Salvador Soler)

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