“La venda no cayó”: El boicot a Israel oscurece Eurovisión. Canciones y bailes donde han asesinado 23 palestinos sólo en el último mes

En Tel Aviv miles de eurofáns y delegaciones de todo el continente participan esta semana en el festival de los festivales televisivos, Eurovisión. Luces, realización, purpurina, bailes y efectos especiales en un país en el que han muerto 23 palestinos bajo fuego israelí en el último mes.

No son pocas las personas y organizaciones que se están mostrando en contra de la celebración del festival en Israel desde que el año pasado su representante Netta Barzilai ganase Eurovisión en Portugal con su canción Toy. Tan solo dos días después de esa victoria Israel volvió a bombardear la franja de Gaza con un saldo de 62 personas fallecidas, seis de ellos niños. Esa misma noche la cantante protagonizó un concierto en Tel Aviv para celebrar su victoria, en Eurovisión, y aseguraba que todos tenían “razones para ser felices”.

En esta contraposición de realidades se gestó el movimiento Boicot Eurovisión 2019, liderado a nivel internacional por la organización BDS (Boicot, Descinversión y Sanciones) y que en España ha sido firmemente respaldado por Rescop (Red Solidaria con la Ocupación de Palestina).

Las manifestaciones se han sucedido en diversos puntos del mundo en contra de la celebración del festival. En Madrid, Rescop le dio la despedida a Miki con un mensaje diferente al de los fans.

Este martes ha tenido lugar una manifestación en las calles de Tel Aviv. Cientos de israelís se han manifestado con una pancarta encabeza en la que se podía leer Boycott Eurovision tal y como han informado las agencias y se puede ver en redes sociales. Esta manifestación coincide con el inicio del festival antes de la gran gala final que tendrá lugar este sábado.

«Estamos aquí para tratar de atrapar a la opinión pública tanto local israelí, palestina e internacional que llegó para Eurovisión, y explicar que lo que se muestra no es exactamente la realidad de Israel, la realidad son los millones de palestinos que están bajo la ocupación israelí desde hace decenas de años», declaró a Efe Efraim Davidi, uno de los manifestantes y profesor de la Universidad de Tel Aviv.

Esta manifestación se une a otras organizadas en ciudades de todo el continente como la que tuvo lugar en Madrid en la despedida de Miki organizada por RTVE con una charanga en el centro de la ciudad en la que participaron Rescop y Pal Spain. Ese mismo día intentaron entregarle una carta al cantante que representará a España en el festival en la que intentan disuadirlo de acudir a Tel Aviv. Al inicio de esta carta aseguran que “Israel utiliza Eurovisión para lavar sus crímenes, y él tiene una oportunidad histórica para posicionarse del lado de los derechos humanos. Llaman al cantante a convertirse en un héroe porque “no estará solo defendiendo los derechos humanos. Esto ya funcionó contra el apartheid sudafricano”. En la carta denuncian el «lavado de imagen» que Israel intenta hacer a través de la organización de Eurovisión, recuerdan que hay ciudadanos palestinos que no podrían asistir al festivaly que “la política está en todos los aspectos de nuestra vida”.

Miki no ha sido el único cantante al que a nivel internacional se le ha pedido que no acuda al festival. Movimientos similares han tenido lugar en varios países de Europa destacando en especial el de Irlanda en la que políticos y famosos se han movido para que Israel no fuese el anfitrión desde que ganó Netta el año pasado.

#Madonnadontgo es un hashtag que se ha utilizado repetidamente en redes sociales en las últimas semanas desde que se conoció que Madonna era la artista invitada en el festival de Eurovisión. Se dice que la actuación de Madonna aún sigue en el aire porque la artista no ha firmado el contrato hasta el día de hoy, sin embargo se sabe que la cantante ya ha viajado y se encuentra en el país. Iván Iñarra portavoz de AEV, la asociación oficial de eurofáns en España, asegura que la figura de Madonna se ha utilizado para “darle más relevancia al evento” pero asegura, asimismo, que a los eurofáns no les hace especial ilusión porque “el foco se pone en un invitado que no tiene que ver con Europa ni con el concurso, el vínculo lo tiene con el país o con el judaísmo”. Desde el IMEU (Instituto de Entendimiento del Medio Oriente, en sus siglas en inglés) los artistas palestinos también le han dirigido una carta abierta a Madonna en la que le piden a la artista que cancele su actuación porque “las palestinas, como todas las personas, nos merecemos los derechos humanos básicos de sentirnos a salvo en nuestras casas y en nuestra tierra y la opción de perseguir nuestros sueños”.

Sindicatos españoles se han posicionado así mismo a favor del boicot. Desde la sección sindical de CGT han pedido a RTVE que no participe en el Festival de Eurovisión 2019 para “evitar ser cómplices de las violaciones de los derechos humanos y de la ocupación de los territorios palestinos por parte de dicho Estado”. Así mismo, CGT-RTVE apoya al amplio número de artistas incluyendo a exconcursantes, así como diversas organizaciones ligadas al festival que han respaldado la llamada de artistas y periodistas palestinos para dar la espalda a evento. Carlos Salgado, delegado de CGT de RTVE ha asegurado a infoLibre que han solicitado por escrito “que no se cubriera el festival de Eurovisión ante los evidentes abusos Israel”, pero que “dentro de la empresa no tienen una mayor capacidad de presión”. Ante la respuesta nula de los participantes a este boicot, afirma que son conscientes de todo lo que se juegan en Eurovisión como profesionales pero que “los derechos humanos deberían ir por delante de los propios intereses. Si un país viola los derechos humanos de forma sistemática, hay que posicionarse”.

Artistas palestinos junto con periodistas de esta misma región fueron los primeros en llamar a través de una carta al boicot, que ha sido respaldado a nivel internacional por todos estos movimientos y en especial por iniciativas como la carta de Rogers Waters, fundador de Pink Floyd, que se unió a las protestas a través de su cuenta de Instagram. En la carta firmada por decenas de artistas palestinos se aseguraba que el Estado Israel atenta contra los derechos humanos reiteradamente y utiliza la organización del festival como forma de lavar su imagen. Todas estas organizaciones llaman, además, a no ver el festival como parte de la acción en favor de los derechos pro palestinos.

Las razones para el boicot

Desde BDS aseguran que son muchas las razones para no celebrar un festival europeo en Israel.

.- El lavado de imagen. Pinkwashin o artwashing son dos de los conceptos que salen a relucir al hablar del trabajo que está haciendo Israel en el intento de desviar la atención del conflicto con Palestina y centrarlo en otras cuestiones como este Festival de la Canción de Eurovisión. Desde BDS denuncian que “Israel está utilizando descaradamente Eurovisión como parte de su estrategia oficial Marca Israel, que presenta la cara más bonita de Israel para encubrir y distraer la atención de sus crímenes de guerra contra el pueblo palestino”. Resaltan la hipocresía de la canción en contra del bullying y que se muestra a favor del movimiento LGTBI, como parte de su campaña para mostrarse como un país abierto y tolerante.

.- En contra del apartheid. Las organizaciones y movimientos a favor del boicot aseguran que el Gobierno de Netanyahu cambió la constitución negando la igualdad de derechos al pueblo palestino al aprobar en julio de 2018 la Ley del Estado Nación Judío, que declara el territorio de Israel pertenece al pueblo judío. Estas organizaciones claman que “Israel se consideró un territorio de apartheid a sí mismo”, que “legalizó la desigualdad”. La comparación con el apartheid sudafricano es una reivindicación constante en estos movimientos que aseguran que el artwashing se encuentra entre las medidas de su manual de propaganda.

.- La franja de Gaza. Desde la web Palestinalibre.org aseguran que Gaza es la mayor prisión al aire libre del mundo. Es un territorio que históricamente ha sido discriminado y disputado con una densidad de población notablemente alta en una extensión de territorio de tan solo 360 kilómetros cuadrados. En las últimas semanas ha habido una escalada de tensión e Israel ha atacado este territorio con hasta 200 misiles en varios bombardeos. Entre ellas destacan una mujer embarazada y su bebé de 14 meses que fallecieron hace tan solo 11 días; 15 días antes de la celebración del gran festival. Actualmente el territorio se encuentra bajo el bloqueo de Israel impuesto en 2007 cuando el Régimen de Hamás ganó las elecciones en Palestina.

.- Jerusalén en disputa. El Gobierno de Netamyahu aspira a convertir la ciudad santa en la capital oficial del Estado de Israel. Era allí, y no el Tel Aviv, donde se propuso la celebración del Festival de la Canción de Eurovisión, al igual que se celebró en anteriores ocasiones como en 1999. Sin embargo, las presiones internacionales con una amenaza fuerte de boicot por parte de algunos países hicieron que finalmente se trasladase la sede de la celebración a Tel Aviv. Esto ocurrió después de que la ministra de Cultura, Miri Reguev, afirmase “que Eurovisión debía ser en Jerusalén o fuera de Israel”. La Organización de Radiodifusión Europea (UER, en sus siglas en inglés), principales organizadores de Eurovisión, hizo que esta exigencia desapareciera y se impuso Tel Aviv como ciudad anfitriona. Vicente Rico, director de Eurovisión Spain, cree que han existido ciertas presiones internas debido a la celebración religiosa del Shabat judío ya que “Jerusalén es una ciudad con una presencia religiosa mucho mayor y parar la actividad profesional durante el sábado dificultaba los ensayos y la organización, además de que la gala final se celebra precisamente en sábado”, apunta este experto en el festival.

Los grupos de eurofáns acusan al boicot de “hipocresía” y “oportunismo”

Como cabía esperar la respuesta de los eurofáns ante este boicot es muy distinta. Julio Arjona, administrador de la cuenta Pasión-Eurovisión y autor de un programa de radio con el mismo nombre, asegura que “las churras no se deben mezclar con las merinas, porque Eurovisión no tiene nada que ver con el Estado de Israel”. Afirma asímismo en una entrevista con infoLibre que la carta que se le ha enviado a Miki “es una gilipollez”. Aunque asegura que está “en contra de la represión de cualquier pueblo, cree que hay asuntos que no se deben mezclar”. Desde Eurovisión Green Room, otra cuenta de eurofáns, los administradores aseguran que “es igual de oportunista utilizar el festival como pinkwashing que para promocionar las asociaciones pro palestinas” y aseguran que “el activismo es algo que se debe hacer todo el año y no solo dos semanas antes de Eurovisión”, aunque los movimientos de boicot comenzaron el verano pasado después de la victoria de Netta en Portugal. Por todo ello aseguran que “hay mucha hipocresía en este boicot”.

Ante estas afirmaciones muy repetidas entre los eurofáns, la campaña de Rescop ha respondido con el eslogan “¿Somos humanos o somos solo cantantes?” y otros eslóganes como “La venda no cayó”, un juego de palabras a cuenta del título de la canción de Miki.

Estos portavoces aseguran además que hay muchas otras cosas por las que luchar y que no arman tanto revuelo. Apuntan, así, al Mundial de Fútbol que se celebrará en Qatar o el Rally Dakar que tendrá lugar en Arabia Saudí. “Yo les diría a estas asociaciones que hay otras muchas manifestaciones y cosas por las que fijarse y muchas cosas a las que hacerle boicot, pero siempre se nos hace a los mismos porque, como dicen ellos, somos unos frikis” aseguraba Arjona.

Existen seguidores de Eurovisión con una visión algo distinta como la de Iván Iñarra, portavoz de AEV, una asociación de eurofáns española que cumple ahora 30 años. Para Iñarra, “la organización internacional ha velado porque Israel no utilice el festival como escaparate político y eso se ha visto reflejado de muchas formas como la celebración en Tel Aviv, alejándose de la polémica Jerusalén en el que la competición estaría mucho más politizada”.

Este eurofán asegura, además, que las delegaciones y las televisiones públicas están mostrando mucha cautela al no grabar ni promocionar lugares en disputa con el Gobierno de Palestina. “Yo entiendo que se utilice el festival como altavoz para visibilizar lo que ocurre en el lugar en el que se celebra tal y como se hizo con España en el año 69 cuando Austria se negó a enviar a ningún representante en boicot al régimen franquista de entonces, pero también creo que la organización en Israel forma parte de las normas del festival y si se quiere castigar a Israel lo que se debería hacer es prohibir su participación en el concurso”, opina Iñarra en una entrevista con infoLibre.

En lo que todos coinciden es en resaltar la visión europeísta y de unión que Eurovisión tiene. “Los valores del festival son los de unir a todos los países a través de la música, y no participar dañaría más al propio festival y sus valores que a Israel”, aseguraba el portavoz de AEV.

Autoboicot de la televisión israelí

Vicente Rico, redactor y director de Eurovision Spain, tiene una visión interna muy completa como asistente al festival durante 11 años consecutivos. Para Rico “el festival está siendo un fiasco económico”, además está “desangelado” y la participación y el ambiente eurovisivo es mucho menor que en las anteriores ediciones. “Es posible que haya asiduos que hayan preferido no venir por las diferencias con Israel, pero no creo que sea la razón principal”, asegura este asistente y periodista.

Para Rico, al igual que para Iñarra, la organización del festival no está a la altura y se están boicoteando a sí mismos. “Están haciendo una presión abusiva con los precios de los alojamientos hasta el punto de cancelar una reserva para pedir más por ella”, señala Iñarra. Mientras que Rico asegura que los precios de las entradas han doblado el precio de las más caras de la historia, que fueron las de Estocolmo 2016, y afirma que “esto está completamente fuera de lugar y al alcance de muy pocos bolsillos”. Para ambos expertos en el festival, la participación ha sido un chasco y la organización ha sido la principal responsable.

“Se va a notar también en el show televisivo, vamos a ver un espectáculo de menor nivel al que estamos acostumbrados en realización y producción”, pronosticaba el portavoz de AEV. Mientras que Rico considera que leeremos muchos titulares sobre el “pufazo económico” que va a significar para Israel Eurovisión porque no ha sido capaz de “explotar las posibilidades de promoción turística y beneficios millonarios como sí hizo el año pasado Portugal”.

(Fuente: InfoLibre / Autora: Dolores Gómez)

Aunque Israel se vista de Eurovisión… genocida se queda

Un nuevo año tenemos que hablar de Eurovisión; y baste de decir que independientemente de que una parte importante de nuestra generación, y de las que nos preceden, hemos crecido ligados a este festival de la música europea, el hartazgo o la crítica hacia el evento se sirve solita. Esta competición europea de la canción fue ideada por la Unión Europea de Radiodifusión, en la época de la postguerra mundial, e íntimamente ligada al proceso de construcción de la Comunidad Económica Europea. Este festival de la canción surgía para promover los valores culturales, sociales y políticos europeos de los distintos países participantes; es decir, no se puede afirmar que sea música y nada más ya desde el origen de este formato.

Si bien en los círculos activistas europeos este festival pasa desapercibido y no se le presta demasiada atención, este año pasar del tema o quedarnos impasibles no es una opción a elegir. El año pasado Israel ganó en este festival de Eurovisión, que durante décadas ha servido de trampolín geoestratégico a determinados países según el contexto político internacional. No es casualidad que el año pasado Israel se alzara con esta simbólica victoria eurovisiva, justo en un momento en el que había nombrado Jerusalén nuevamente la capital de su Estado de ocupación, y pocos días después provocara una nueva masacre en la Franja de Gaza con decenas de muertos en el día de la Nakba (festividad palestina que clama por el retorno en libertad a su territorio ocupado), sin ninguna condena internacional por estos sucesos.

Sin embargo, no era la primera ni única vez que este festival de Eurovisión ha servido a los intereses de blanquear regímenes criminales. Uno de los más sonados y más cercanos fue el triunfo de la España de la dictadura franquista en 1968 con el famoso ‘Lalala’ de Massiel; y la celebración del festival al año siguiente en Madrid, suponiendo un lavado de cara para el régimen. No olvidemos en el año 2016 el triunfo de Ucrania en este festival de música, cuando se estaba desarrollando el conflicto armado en Donbass frente a Rusia. Incluso, teniendo también como protagonista a Israel, este Estado ocupante ganó dos años consecutivos el festival de Eurovisión en 1978 y 1979, coincidiendo con la campaña militar israelí en territorio del sur del Líbano, conocida como ‘Operación Litani’.

Hace escasamente dos semanas Israel atacó indiscriminadamente el territorio palestino provocando la muerte de 21 ciudadanos/as palestinos/as. Este mismo año, en la categoría de Mejor Cortometraje documental de los Premios Goya de la Academia española de cine, la película ‘Gaza’ se alzó con el galardón. La criminal ocupación israelí de Palestina ha sido una cuestión principal en el Estado español, donde gran parte de la población se ha sensibilizado históricamente y los movimientos sociales son muy activos en favor de los palestinos. Sin embargo, siempre los gobernantes españoles indistintamente de su color político (desde PP, PSOE, y hasta Ahora Madrid) han mostrado su apoyo al Estado israelí alegando la importancia de las relaciones comerciales y económicas. Las empresas israelíes y sus grupos de poder están internacionalmente vinculados con intereses nacionales y monetarios en prácticamente todos los países del mundo. Las atrocidades israelíes durante décadas y la planificación continuada del exterminio de Palestina, que sea un Estado cuya esencia indiscutible es la destrucción y aniquilación de los palestinos; y además con el apoyo y condescendencia de la comunidad internacional, nos convierte al resto de pueblos del mundo en los únicos defensores de la causa palestina.

Un pueblo abandonado, expuesto continuamente a la guerra más salvaje, y todo ello protagonizado por un Estado como Israel, que en los últimos años ha aprovechado esta cultura del espectáculo creada por el capitalismo para presentarse al mundo con una imagen renovadora. Israel trata de vendernos su imagen de país a la cabeza de los derechos del movimiento LGTBI, además de utilizar en su beneficio una lucha, que como otras ligadas a las opresiones, solo se entiende si es anticapitalista, feminista y de clase.

Un grito internacional ha clamado por el boicot al evento eurovisivo en Israel, y sin embargo ninguno de los 41 países participantes han cancelado su actuación en Tel Aviv el sábado 18 de mayo. El festival ha continuado su curso con total normalidad aparentemente; sin embargo, el rechazo este año ha sido unánime en todos los movimientos sociales europeos. En el caso del Estado español, un escrito oficial por parte de los/as trabajadores/as del sindicato CGT en RTVE, ha tratado de llamar la atención sobre este hecho e impedir la ignominia de participar del evento. El propio representante español, Miki, cantante salido del programa de televisión ‘Operación Triunfo’ afirmó que este festival ‘era tan solo música y nada más’. Es bastante grave que se intente invisibilizar el potencial político y cultural que evidentemente esconde este festival televisivo. El rechazo quedó patente en Madrid hace pocos días, cuando la delegación eurovisiva española realizó una charanga por el centro de la ciudad antes de partir en su viaje hacia Israel, y fueron acompañados en su ‘espectáculo’ por numerosos activistas pro-palestinos quienes clamaban contra el genocidio israelí.

Más grande, si cabe, ha sido la crítica y la denuncia al cantante catalán Adrià, del grupo La Pegatina; grupo musical que en apariencia siempre ha denunciado injusticias sociales. Este compositor ha escrito la canción que representará la delegación española en Tel Aviv. Una carta abierta desde el movimiento por el ‘Boicot, desiversiones y sanciones’ a Israel, ha tratado de hacer entrar en razón a dicho grupo musical para retirar su apoyo al festival sin lograrlo. No se han quitado ‘la venda’, y sin embargo ha hecho que muchas personas sí se quitaran la venda frente a grupos musicales como La Pegatina, que desde el postureo pseudoprogre han subido como la espuma en los últimos años, y sus siempre tímidas reivindicaciones, les han servido como trampolín para darse a conocer exclusivamente. Esto nos lleva a pensar que, dado que los grupos con letras de izquierdas y ritmos festivos están de moda, algunos grupos y personas aprovechan este tirón para alcanzar sus objetivos de fama y dinero. La música transformadora no vendrá por lo tanto definida por el contenido de sus letras, sino desde qué actitud social se crea; si es autogestionada y se pone al servicio de transmitir en la práctica unos valores que rompan con el capitalismo y la criminalidad represiva.

El reclamo israelí al festival es absolutamente vomitivo y genera una sensación de rabia insostenible. Contarán con la presencia de la modelo Bar Refaeli, quien presentará la gala, la estrella hollywoodiense Gal Gadot también participará, y además el multimillonario Sylvan Adams ha pagado en torno a un millón de dólares para que Madonna actúe en la final. También ha promocionado turísticamente Tel Aviv como paraíso del gaypitalismo europeo. El festival de Eurovisión será utilizado como una distracción y tapadera a las vulneraciones de los derechos humanos de Israel contra el pueblo palestino. Este año el día de la Nakba, que se celebra el 15 de mayo, será un día de lucha y reivindicación palestina invisibilizada por la pantomima eurovisiva. Israel sabe que tiene el apoyo de las grandes potencias mundiales, ahora quiere revalidar esa legitimidad ante millones de personas ante quienes quiere ganarse su opinión pública favorable, porque sabe que su principal enemigo son los pueblos del mundo. Es por todo ello que animamos a tomar conciencia de la gravedad que supone la celebración de este festival en territorio ocupado, y mantengamos el boicot a todos los intereses israelíes, y a todas las entidades españoles que apoyen este espectáculo.

Igualmente les deseamos un feliz día de la Nakba al pueblo palestino, y les recordamos que no están solos en su lucha.
(Fuente: La Haine / Autor: Ángel Malatesta)

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