Arranca una nueva huelga de hambre colectiva de presos del Estado Español por parte de una treintena de encarcelados de distintos centros

Una treintena de personas tomadas a diferentes centros penitenciarios del Estado empiezan este Primero de Mayo una huelga de hambre colectiva en defensa de una mesa reivindicativa de catorce puntos –han ampliado dos respecto al año anterior– que exige respecto a sus derechos fundamentales mientras se encuentran privadas de libertad.

Ya hace casi tres años –el verano de 2016– que un grupo de personas tomadas a diferentes penaltis del Estado español pusieron en marcha una propuesta de lucha activa –inspirada en la experiencia otras luchas anticarceraries del pasado como la COPEL o la APRE– para denunciar la vulneración de derechos fundamentales que aseguran sufrir por parte de organismos penitenciarios e instituciones públicas mientras se encuentran privadas de libertad. En un principio, esta propuesta se basaba a realizar acciones de protesta como ayunos, vagas de hambre individuales, vagas de patín y silencio, autolesiones, incendio de celdas o el envío de escritos al Congreso de los Diputados, a la Secretaría General de Instituciones Penitenciaries y al Defensor del Pueblo para defender y visibilizar una mesa con doce reivindicaciones.

Después de diferentes propuestas y debates entre las prisioneras y los grupos de apoyo a la calle, el febrero de 2018 decidieron, por primera vez, llevar a cabo una acción de protesta conjunta y convocaron una huelga de hambre colectiva –de un máximo de quince días– por el Primero de Mayo a todas las prisiones del Estado. El objetivo de esta forma de protesta era coordinar las acciones que se hacen adentro y afuera de las prisiones, restaurar “el espacio de lucha anticarcerari“. Una treintena de personas privadas de libertad se sumaron a esta acción coordinada dentro de los centros penitenciarios, recogiendo un notable apoyo a las calles gracias a las acciones realizadas por los grupos de apoyo y la difusión de estos hechos por parte de algunos medios de comunicación.

La propuesta de lucha colectiva tuvo cierto éxito y repercusión, motivo por el cual se organizaron dos nuevas convocatorias de huelgas de hambre, por los meses de octubre y diciembre, con la intención de continuar el diálogo y la comunicación entre las personas tomadas, los grupos de apoyo y las diferentes organizaciones abolicionistas y defensoras de los derechos humanos que quisieron sumarse a la propuesta.

Todas estas acciones de protesta, reflexión y debate entre las personas tomadas en lucha activa y los grupos de apoyo a lo largo de 2018 han conducido a una nueva convocatoria de huelga de hambre colectiva por este primero de mayo de 2019. Como novedades, se ha decidido añadir dos puntos a la mesa reivindicativa –que ha pasado a tener 14 demandas– en relación a la eliminación del que consideran la “cadena perpetua encubierta y el endurecimiento punitivo”, así como de la “indefensión jurídica que sufren las personas tomadas”. Al mismo tiempo, ampliarán el envío de escritos a organismos europeos y globales de prevención de la tortura y de defensa de los derechos humanos.

El día que se inicia esta huelga de hambre colectiva a todas las prisiones del Estado, una de las presas que forman parte de la propuesta de lucha activa, Carmen Badia, cumple 52 días en huelga de hambre al módulo de enfermería del centro penitenciario de Zuera (Zaragoza), enferma de cáncer y con graves problemas de coro. Esta es su última herramienta de presión porque se respete la Ley de instrucción 6/2018 que marca la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias para excarcelar a “personas con dolencias muy graves con sufrimientos incurables”.

Otro de los presos en lucha activa, Toni Chavero, en una misiva enviada el pasado mas de febrero desde la prisión de Estremera -donde actualmente se encuentra cerrado en régimen de primer grado- reflexionaba hacia este tema y afirmaba que “la flexibilidad y la comprensión de cada forma y estrategia de lucha es algo que nos une más que nos separa. Aquí nadie está ni por sobre ni por debajo de nadie, porque todos somos uno. Conseguimos o no nuestros objetivos, todos y todas tenemos el mismo fin: la abolición de las prisiones a largo plazo y, a corto plazo, que las instituciones cumplan sus leyes que, supuestamente, nos otorgan ciertos derechos”.

Las 14 reivindicaciones:

1.- Erradicación de las torturas.

2.- Abolición de los FIES, el régimen de castigo y aislamiento contra los presos.

3.- Fin de la dispersión.

4.- Servicios médicos independientes de la dirección penitenciaria.

5.- Aplicación de los artículos 104.4 y 196 sobre enfermos crónicos.

6.- Enfermos mentales fuera de las prisiones.

7.- Programas con metadona y fármacos psiquiátricos, acompañados de terapias y grupos de apoyo.

8.- Asunción de responsabilidades por los asesinatos de los presos desde 1978 hasta ahora.

9.- Acceso a las aulas, talleres, gimnasios y formación de los presos clasificados como “irrecuperables”.

10.- No utilizar los “módulos de respeto” como una herramienta de chantaje.

11.- Prohibición de los cacheos integrales a familiares y visitas. Comunicaciones no limitadas por requisitos burocráticos.

12.- Fin de la criminalización de los grupos de apoyo a los presos.

13.- Fin de la cadena perpetua revisable y encubierta, y la restauración de la reducciones de condena por trabajo.

14.- Contra la indefensión jurídica.

(Fuente: Directa.cat / Autor: Vicent Almela)

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