Libia: Trump el sheik del desierto. Apoya al general Haftar y su avance sobre Trípoli en contra de los intereses petroleros de la UE

La estrategia del Khalifa Hafther, fundador del Ejército Nacional de Libia (LNA), de lanzar sus tropas sobre Trípoli, la última ficha que de relevancia que le faltaba tomar, para tener el país a su disposición ha sido todo un éxito. Más allá de que la caída de la vieja capital todavía no se concreta, Hafther ya ha triunfado, ignorando las señales desesperadas de los europeos, ha consiguiendo lo fundamental para estos casos, el guiño aprobatorio de los Estados Unidos, lo que más tarde se concretaría con un una charla telefónica entre Trump y Hafther, en la que se habló sobre la lucha contra el terrorismo y la seguridad de los recursos petroleros de Libia, que desde fines de febrero tras la conquista de la provincia de Fezzan, el LNA, controla las más importantes áreas de producción, refinerías y puertos de exportación. Trump además apoyó explícitamente la iniciativa del autodenominado mariscal Haftar, contra Trípoli.

En la misma semana que sus tropas se emplazaban a pocos kilómetros de Trípoli, Hafther se reunía en el Cairo con su principal aliado, el presidente egipcio Abdel Fattah al-Sisi, quien retornaba de una exitosa gira por los Estados Unidos, donde había conseguido, para él, la aprobación de Donald Trump, para su perpetuación en el poder por medio de un referéndum, que ya ganó por casi el 90 %, que da al Raïs egipcio la posibilidad de continuar en el cargo hasta 2030.

No cabe dudas que en las reuniones de la Casablanca entre al-Sisi y Trump, las andadas del “mariscal” libio, al otro lado de la frontera egipcia fueron parte de las conversaciones y para él también hubo buenas noticias, podía convertirse en el nuevo peseudo-Gadaffi, pero claro en un Gadaffi módico, bien comportado, que no dará dolores de cabeza a Washington, aunque si, ese apoyó lo habilita a darle muchos dolores de cabeza tanto a la Unión Europea (UE) como a las Naciones Unidas, que habían construido a su imagen y semejanza un gobierno en Trípoli conocido Gobierno del Acuerdo Nacional (GAN) a cargo de un gris arquitecto llamado Fayez al-Sarraj, que funge como Primer Ministro, incapaz de construir un poder que pudiera competir con el del “mariscal” Hafther, al que gobierno instalado en Tobruk, le dio la cobertura burocrática necesaria para lanzarse a la conquista de Libia, y así lo hizo.

Al-Sarraj, tenía dos misiones fundamentales para Europa, la de contener al más de un millón de refugiados que han llegado a Libia desde Asia y África y esperan poder cruzar el Mediterráneo rumbo a puertos italianos, y aceitar las condiciones de las petroleras europeas, fundamentalmente las italianas para que el petroleó libio fluya sin inconveniente hacía Europa, sueño del que al parecer Trump los acaba de despertar, al tiempo que los intereses petroleros franceses, que dieron un apoyo fundamental a Hafther, también podrían estar en peligro, dada la avidez norteamericana.

 

No hay que ser ni experto en política, ni un lector memorioso, para saber del desprecio absoluto que siente Trump por los europeos, para él, un hato de vivillos que han vivido a costillas de los Estados Unidos, “desde el principio de los tiempos”, y ya ni hablar de los derechos de los refugiados, así que el problema de la UE, es de la UE, y no de los Estados Unidos, que se dispone a abastecerse del petrolero barato libio, aportado por su viejo amigo Khalifa Hafther, quien vivió 25 años en Langley, Virginia, a pocos kilómetros del cuartel general de la CIA, después que cayera en desgracia con el Coronel Gadaffi, tras su fracaso en la guerra del Chad, 1978–1987, a nadie se le puede escapar la certeza de que un general tan próximo a Gadaffi, pudo vivir tanto tiempo, tan cerca del cuartel general de la “Compañía”, sin ninguna contraprestación. Por eso Hafther abandonó su cómodo exilio en Langley, para volver a Libia apenas comenzó la guerra contra el Coronel.

Ahora ha llegado la hora de Hafther de pagar todos los favores y conquistar la totalidad de Libia para los Estados Unidos, por lo que la batalla por Trípoli, se puede convertir en la primera guerra por delegación entre la Unión Europea y los mismísimos Estados Unidos, cosas veredes Sancho…

Trípoli, hora cero

El mariscal, con mucho más parecido a Victorio de Sica que a Erwin Rommel, pretendía tomar Trípoli, como lo hizo en otras oportunidades, incluso con Sabha, la capital de Fezzan, sin provocar una verdadera matanza, para eso es irremediablemente tarde, ya son casi 500 los muertos y los heridos supera los 2 mil. Si bien la caída de Trípoli, es prácticamente un hecho, ha encontrado una fuerte resistencia de las milicias locales que apoyaron desde un comienzo al GAN y a las que se le sumaron las de Misrata y Zitan que llegaron a Trípoli a las pocas horas de iniciada las acciones de Hafther sobre la capital, además de cuerpos armados con refugiados que están siendo obligados a luchar contra los sitiadores. La intensidad creciente de los combates ya produjo que unos 15 mil tripolitanos, abandonaran la ciudad.

Más allá de la toma de Trípoli, por parte del mariscal, la estabilidad del país, está todavía muy lejana, ya que quedan en el territorio libio infinidad de milicias dispuestas a seguir dando guerra al nuevo amo, entre ellas organizaciones fundamentalistas vinculados a al-Qaeda y al Daesh, que han tenido muy fuerte presencia desde prácticamente la caída de Gadaffi. Este estado de general de la situación, producirá una nueva suba en el precio del petróleo y exacerbara las tensiones geopolíticas no solo entre las fuerzas nacionales sino en las diferentes potencias extranjeras que tienen interés en el país. Por el lado de anti Hafther, podría alinearse además de la Unión Europea, Turquía y Qatar opuestas a los interés de Egipto, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) a lo que habrá que sumarles a los Estados Unidos.

La llegada al poder absoluto de Hafther, aleja la posibilidad también de crear alguna forma de democracia para el país del Magreb, ya que, no está en las intenciones del seudo-mariscal, sino todo lo contrario. Su idea es la de instaurar un gobierno fuerte y autoritario, con la excusa de apaciguar los ánimos y exterminar cualquier foco de insurgencia. Entre para algunos observadores italianos creer que pronto se levantaran las tribus toubou y tuareg que dominan el sur y que podrían aliarse a grupos fundamentalistas que operan en Níger, Chad y Mali.

Para el Pentágono es fundamental que su nuevo aliado el general Khalifa Hafther, se haga de una vez con el control de la situación en Libia, lo que le permitiría concretar un fuerte dispositivo militar junto al Egipto de al-Sissí, para permear acciones contra los grupos terroristas que operan en el Sahel, desde Mauritania hasta Somalia, lo que incluye Burkina Faso, Mali, Chad, Níger, Sudán y Etiopia, países que están reanudando vínculos diplomáticos con Israel después de décadas de ruptura y que podría participar juntos a los Estados Unidos y Francia, que ya cuentan con misiones militares para contener a los muyahidines.

Donald Trump, claramente se ha lanzado la reconquista de África, después de años de abandono, en búsqueda de neutralizar las fuertes inversiones de China en hidrocarburos, minería e infraestructura que viene haciendo desde hace más de veinte años, en todo el continente.

En esa misma dirección, el 23 de abril pasado Trump ha ordenado a los portaviones clase Nimitz USS Abraham Lincoln y USS John C. Stennis, de la Sexta Flota una serie de ejercicios de militares de ataque a gran escala en el Mediterráneo, en los que también participan 130 aeronaves, 10 buques y 9 mil infantes de Marina, con el objetivo “proporcionar garantías de seguridad” a sus aliados y ejercitar las “capacidades estratégicas y tácticas necesarias para disuadir a un potencial adversario”, entiéndase China, Rusia e Irán, lo que deja claro que Trump se postula como un nuevo sheik del desierto.

(Fuente: Al Mayadeen / Autor: Guadi Calvo)

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