El ex militar argentino Adolfo Scilingo asegura que Juan Carlos ayudó a la dictadura argentina enviando asesores en torturas (vídeos)

Según han publicado este mismo miércoles distintos medios internacionales,   el exmilitar argentino Adolfo Scilingo, condenado en España a 1.084 años de prisión por su responsabilidad en torturas y desapariciones durante la última dictadura en su país (1976-1983),  ha asegurado en una entrevista que personal de la Armada española visitó un centro clandestino de detención para «colaborar en la lucha contra la subversión» y enseñar cómo debía torturarse a los detenidos.  las informaciones al respecto no son nuevas. Diversos documentos han avalado en el pasado la tesis de que entre la dictadura argentina de Videla y la Monarquía española en la década de los 70, existieron fuertes nexos de variado tipo.

Ahora un conocido torturador argentino ha venido a ratificar algunos de los contenidos de esta presunta relación.  Adolfo  Scilingo  tuvo este mismo martes  una entrevista con digital español «Voz Pópuli» desde la prisión de Alcalá-Meco, en Madrid, donde  permanece cumpliendo una condena por su participación en los «vuelos de la muerte»,  una brutal práctica clandestina mediante la cual las Fuerzas Armadas argentinas arrojaban los cuerpos de las personas secuestradas y «desaparecidas»,  desde aviones de la fuerza aérea al Océano Atlántico.

Fue él personalmente quien se encargó, en el 2007, de narrar al juez Baltasar Garzón cómo las personas detenidas eran arrojadas vivas, desnudas y drogadas desde los aviones. Antes, en 1996, ya lo había hecho en declaraciones a la televisión.

El excapitán Scilingo estuvo involucrado en los secuestros y torturas ocurridos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), el centro clandestino más emblemático de la represión ilegal, cuyo edificio funciona hoy como Museo de la Memoria.

¿El rey de España estaba al tanto?

En la entrevista, este asesino de la dictadura militar argentina,   relató que llegaron allí tres personas, uno de los cuales dijo «pertenecer a la Armada Española» como «enviado personal del rey de España (Juan Carlos I)  para colaborar en la lucha contra la subversión por su experiencia contra ETA»

«Vinieron a enseñar cómo se… En los reglamentos figuran los interrogatorios bajo acción compulsiva… [duda] Figura tortura, directamente», indicó Scilingo.

El propio Scilingo  consiguió su autorización  para que el digital «Voz Populi» hiciera público el documento en el que él mismo informaba a sus superiores de la presencia en la ESMA de una persona  perteneciente a la Armada Española.

El torturador Scilingo describía al representante de la Armada española como un hombre “muy locuaz, de claro acento español, que se presentó como ‘El Gallego’,  que digo ser enviado personal del Rey de España para colaborar en la Lucha contra la Subversión, dada su experiencia contra la organización armada vasca ETA.

Según explicó Scilingo al digital Vox Populi  el representante de la Armada española  estaba acompañado de otra persona que permaneció discretamente en silencio durante la conversación. El torturador argentino pudo verlos en el Taller de Electricidad del complejo de la Armada. Ambos iban vestidos de civiles y  eran acompañados por el Jefe de Operaciones del Grupo de Tareas 3.3.2, el más activo en este género de actividades criminales dentro de la ESMA.

Scilingo  sería condenado posteriormente  por la justicia española por  terminar con la vida de 30 personas, en el curso de dos vuelos  realizados con esa finalidad y en los que personalmente participó.

Listado en poder del Gobierno argentino

También afirmó que las Fuerzas Armadas tenían un listado completo de las personas desaparecidas por esa fuerza, y que ese listado está en manos del Gobierno argentino, pero no quiere revelarlo.

A más de 20 años de su último contacto con los medios, Scilingo negó los hechos por los que fue condenado, argumentando que no se le daba participación en los secuestros y torturas, entre otras razones, porque tenía una hermana perteneciente a la organización peronista armada Montoneros, cosa que lo avergonzaba entre sus colegas militares. Según reveló el torturador, pudo encontrarse con ella en la clandestinidad, y poco después murió de cáncer.

(Fuente: Canarias Semanal)

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