Argelia: Continúan las marchas populares por 7ª semana. El consejo Constitucional asume el poder. El martes nombrará un Primer Ministro

El lunes, la Presidencia argelina había emitido un comunicado en el que anunciaba que Bouteflika renunciaría a su cargo antes de que expirara su mandato (el 28 de abril), aunque antes tomaría ‘medidas importantes para garantizar el funcionamiento de las instituciones’ durante el periodo de transición.

Tras una reunión con la plana mayor de la institución castrense, el General Gaid Salah, Jefe del Ejército y Ministro de defensa, desconoció ese pronunciamiento al afirmar públicamente que el comunicado no emanó del entonces presidente, sino de “entidades no constitucionales y no habilitadas”, en referencia a su entorno cercano.

“En este contexto particular, confirmamos que cualquier decisión tomada fuera del marco constitucional es considerada nula”, agregó entonces mientras hacía evidente antagonismos entre los allegados de Bouteflika y el Ejército. Incluso, el comunicado del Ministerio de Defensa aludió al entorno del jefe de Estado como una “banda’ que, denunció” había hecho del fraude, la malversación y la duplicidad, su vocación’.

Horas antes de dimitir, el jefe del Estado Mayor del Ejército, general Ahmed Gaid Salah, volvió a emplazar ayer al mandatario a dar ese paso ‘inmediatamente’ y urgió a la dirigencia política del país a abstenerse de retrasar la adopción de decisiones en el marco de la Constitución.

El Watan tituló “Gaid Salah-Bouteflika, el final de un duelo” y “Bouteflika sale del fondo de la tensión con el Ejército”, mientras comentó que “nunca habría habría imaginado (Bouteflika) salir de escena de manera tan desoladora” y agregó que los militares “no tenían otro remedio” que retirarle el apoyo.

Por su parte, el diario El Khabar alabó que “el tsunami del movimiento popular restituye el poder del pueblo”, al estimar que esta nación maghrebí “pasa una larga página de su historia contemporánea”.

El Consejo Constitucional de Argelia se reunió el pasado miércoles para establecer la vacante definitiva del puesto de presidente de la República tras la dimisión de Abdelaziz Bouteflika y abrir una transición que genera aquí más dudas que certezas.

De acuerdo con la agencia estatal APS, tras la sesión encabezada por el titular de ese órgano, Tayez Belaiz, el acto de declaración de la vacancia definitiva del principal cargo del país se comunicará este mismo miércoles al Parlamento, tal como estipula el artículo 102 de la Carta Magna argelina.

El referido acápite refiere que “en caso de dimisión o muerte del presidente de la República, el Consejo Constitucional se reúne de pleno derecho y constata la vacancia definitiva” de dicho puesto y lo notifica al máximo ente legislativo, que igualmente deberá sesionar de pleno derecho.

De acuerdo con el texto constitucional, el presidente del Consejo de la Nación “asume el cargo del jefe de Estado por un período máximo de 90 días en el transcurso de los cuales serán organizadas elecciones presidenciales, aclarando que el jefe del Estado designado no puede ser candidato a la presidencia” del país.

Argelia podría tener presidente interino el próximo martes

Las dos cámaras del Parlamento de Argelia decidirán el próximo martes la designación de un presidente interino en reemplazo de Abdelaziz Bouteflika, quien renunció el 2 de abril, anunció hoy el Consejo de la Nación.

De acuerdo con un comunicado oficial difundido esta noche en Argel, la sesión del Consejo de la Nación (cámara alta) y de la Asamblea Popular Nacional (APN, cámara baja) tendrá lugar el 9 de abril en el Palacio de las Naciones, en apego a los procedimientos estipulados en la Constitución.

El artículo 102 de la Carta Magna argelina establece que, una vez que el Consejo Constitucional notificó al Parlamento la vacante definitiva del puesto de presidente de la República, corresponde al hemiciclo reunirse para elegir un sucesor que asumiría por un período máximo de 90 días.

Las juntas directivas de ambas cámaras sesionaron el jueves en la sede del Consejo de la Nación bajo la presidencia del titular de ese ente, Abdelkader Bensalah, y en presencia del jefe de la APN, Mouad Bouchareb, para definir la organización y el funcionamiento de ambos órganos legislativos.

Además, perfilaron las relaciones funcionales entre las dos estructuras del Parlamento y el Gobierno, que también está en funciones desde antes del día 2, cuando Bouteflika anunció el abandono del cargo presionado por masivas manifestaciones populares iniciadas el 22 de febrero.

Previo a la reunión del venidero martes, sesionará la comisión mixta encargada de elaborar el reglamento de trabajo del Parlamento, la cual fue instalada hace dos días durante la cita entre las directivas de ambas cámaras y está presidida por el decano de los parlamentarios, Salah Goudjil.

El artículo 102 de la Constitución indica que “en caso de dimisión o fallecimiento del presidente de la República, el Consejo Constitucional se reúne de pleno derecho y constata la vacante definitiva” de ese puesto, trámite que ya cumplió el miércoles el titular del Consejo, Tayez Belaiz.

Belaiz comunicó inmediatamente el acto de declaración de la vacante al hemiciclo, siguiendo lo estipulado en la ley de leyes, que al mismo tiempo refiere que la jefatura provisional del Estado debe recaer en el presidente del Consejo de la Nación (Bensalah) durante tres meses.

En dicho lapso de tiempo el mandatario interino debe organizar y convocar a elecciones presidenciales a las que tiene vetado presentarse como candidato, siempre según la Constitución.

Continúan las manifestaciones multitudinarias

A pesar de la dimisión de Bouteflika, cientos de miles de argelinos salieron el viernes, por séptima ocasión consecutiva, a manifestarse en todo el país para exigir además la depuración de lo que llaman ‘el sistema’, en alusión al entorno político del ya expresidente, y eso incluye a Bensalah.

En numerosas pancartas y en las consignas coreadas ayer se leía y escuchaba “que se marchen (de la escena política) las tres B, son restos del poder corrupto”, en clara alusión a Bensalah, a Belaiz y al actual primer ministro y ex titular del Interior, Noureddine Bedoui.

Miles de manifestantes argelinos tomaron el viernes las calles por séptima semana consecutiva, a pesar de que el presidente Abdelaziz Bouteflika anunció su renuncia a principios de esta semana. Los manifestantes piden que se cambie todo el gobierno y que todos los aliados de Bouteflika se vayan.

Una enorme cantidad de manifestantes descendió ayer a las plazas de la ciudad tras las oraciones del viernes, portando muchas banderas. Otros manifestantes pasaron la noche en la Plaza de la Oficina Central de Correos en la capital, Argel. Se vieron a algunas familias cerca de la plaza ofreciendo desayuno a los manifestantes que vinieron desde otras ciudades de Argelia para unirse a las protestas.

Este es el primer viernes después de la renuncia de Bouteflika y el séptimo desde el inicio de las protestas. Los argelinos continúan manifestándose para forzar la eliminación de todos los “restos del régimen” y evitar que los socios cercanos de Bouteflika dirijan la fase de transición.

Muchas personas solicitaron la destitución de “los tres B’s”, concretamente: el presidente del Consejo de la Nación, Abdelkader Bensalah, quien se supone que asumirá el cargo de presidente durante la fase de transición; el presidente del Consejo Constitucional, Tayeb Belaiz; y el primer ministro, Noureddine Bedoui. El trío constituye las figuras clave en la estructura que Bouteflika ha establecido, y la constitución les otorga el derecho de asumir responsabilidades de liderazgo durante el período de transición.

Según la constitución, Bensalah, que ha ocupado el cargo de Presidente del Consejo de la Nación durante 16 años gracias al apoyo de Bouteflika, debe reemplazar al presidente durante tres meses, durante los cuales se prepararán las elecciones presidenciales. Belaiz, quien ha sido ministro durante casi 16 años consecutivos, encabeza el Consejo Constitucional, que es responsable de garantizar la integridad de las elecciones, por segunda vez.

Bedoui, el primer ministro que asumió el cargo el 11 de marzo, fue anteriormente leal a Bouteflika mientras se desempeñaba como ministro del Interior, y el periódico Al-Watan lo describió como “el cerebro detrás del fraude electoral y el enemigo de la libertad”. Los opositores a “los tres B’s” creen que los leales a Bouteflika no deberían dirigir la fase de transición tras la partida del presidente.

Ni la lluvia inicial ni el frío ni el transcurrir de los días amilanaron hoy a miles de manifestantes que en toda Argelia juraron seguir en las calles hasta »barrer el sistema» que personificó Abdelaziz Bouteflika. “Aquí estaremos hasta que se vayan todos”, aseveraron muy decididos Salah, Faisal, Abdelmahid y Salim, cuatro jóvenes de barrios periféricos de Argel que llegaron hasta la ya emblemática explanada de la Grande Poste para unirse al mar de gente que reclamó a la vieja guardia política ‘ceder el poder’.

Previamente el general Salah había aclarado que “con el Ejército, la Gendarmería y la Policía todo está bien, los que tienen que irse son los políticos …” a los que tildó, como mínimo, de corruptos y malversadores refiriéndose al entorno de Bouteflika.

Pero, de hecho, en la masiva movilización de este viernes, la séptima desde el 22 de febrero cuando el ya ex presidente anunció que se presentaría a un quinto mandato, las pancartas y lemas coreados exigían la dimisión Gaid Salah y del previsible jefe de Estado interino y titular del Consejo de la Nación, Abdelkader Bensalah.

“Ya Salah, márchense todos con tu artículo 102 y den lugar al siete”, se leía en varios carteles aludiendo a los acápites de la Carga Magna argelina relativos a los procedimientos para reemplazar al jefe de Estado en la transición y, en el caso del último, el poder que emana de la ciudadanía.

Como en Argel, casi en la totalidad de las 48 wilayas (provincias) del país la movilización se distinguía por los colores de las banderas de Argelia, la amazigh del pueblo bereber  y también la saharaui. Todos confluyeron en un ambiente pacífico y festivo de envidiable civismo y solidaridad humana, con escenas de muchachos regalando rosas a hombres y mujeres, niños, ancianos y mujeres llegados para obsequiar galletas y biscochos caseros o los que compartieron gratis agua y té caliente.

Pero tampoco faltaron quienes aprovecharon para vender churros, refrescos, gorras, bufandas, banderas, playeras y cuanto objeto cabía con los colores que identifican a Argelia, nadie parecía perder la brújula de las reivindicaciones contra el gobierno interino y potencias regionales.

Bilad, un hombre de 59 años, enarboló un pliego de papel en el que pedía “ni (el primer ministro interino Noureddine) Bedoui ni beduinos (en alusión a ciertos estados árabes del golfo Pérsico con intereses políticos y económicos en Argelia), ni el FLN (Frente de Liberación Nacional, en el poder)”.

“En Argelia no hay lugar para traidores”, “por una Argelia mejor y por una segunda república”, “Francia lárgate, se cierra la tuerca del gas” o “lo lamento, no te perdono”, este último en respuesta a la carta de disculpas de Bouteflika al pueblo tras dimitir, podía leerse en numerosas pancartas.

Miembros de la Organización Nacional de la Juventud Argelina (la organización juvenil del FLN) se manifestaban recordando que “Es nuestra Argelia, no toque ni a mi patria, mi nación, mi pueblo, mi Ejército”, y reiteraban el “váyanse Bedoui, (Gaid) Salah, Bensalah y todos. Ustedes son desechos no reciclables”.

Una gran valla atada entre los postes eléctricos frente a la Grande Poste parecía sentenciar la determinación de los reclamantes: “Somos el pueblo y nos corresponde decidir. El pueblo quiere que rindan cuentas, no al artículo 102” y como frase de consenso: “todos ellos se irán”.

(Fuente: Prensa Latina)

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