Censura digital: El Parlamento Europeo aprueba la directiva de copyright y los filtros para todo el contenido que se sube a Internet

El Pleno del Parlamento Europeo ha aprobado este martes de manera definitiva la directiva europea que renueva los derechos de autor a nivel comunitario. Con 348 votos a favor y 274 en contra, la decisión de los eurodiputados supone el punto final a la negociación de un texto que ha durado más de dos años y que ha estado envuelto en la polémica desde el principio, principalmente a causa de los filtros de contenido que impone a todas las plataformas que permitan a sus usuarios subir archivos a la red, excepto a las más jóvenes.

Los eurodiputados españoles de PP, PSOE y Ciudadanos han votado a favor de la directiva. Podemos, IU, Equo, PDeCat y Esquerra, en contra. La aplicación de la directiva no será inmediata, puesto que ahora comienza un periodo de dos años en los que cada Estado miembro deberá trasponer las medidas que contempla a su legislación nacional.

Los filtros automáticos de contenido, incluidos en un principio en el Artículo 13 de la directiva, han quedado finalmente ubicados en el Artículo 17 de la redacción final. Su misión será revisar todo lo que se sube a la red y bloquear los contenidos que den positivo por copyright. El problema, denuncian los críticos con la medida, es que aunque grandes plataformas como YouTube ya disponen de mecanismos similares para evitar problemas legales con los propietarios de los derechos de autor, hacerlos obligatorios para todas las plataformas que permiten a los usuarios subir contenidos a la red resulta problemático en varios sentidos.

El primer sentido es técnico. Es una tecnología que no está lo suficientemente desarrollada como para dejar en sus manos decisiones que impactan en derechos fundamentales como la libertad de expresión, afirman muchos expertos. En YouTube, los filtros detectan habitualmente falsos positivos o desactivan por usar contenidos protegidos vídeos con música que ya ha pasado al dominio público. De ello han alertado desde el creador de la web, Tim Berners-Lee, al impulsor de la Wikipedia, Jimmy Wales, en una carta firmada por más de 70 arquitectos de Internet y de las tecnologías que le otorgaron su carácter de red igualitaria y democrática en sus primeras etapas.

La otra queja tiene que ver con su implicación en los derechos digitales, puesto que los filtros estarán basados en un algoritmo automático. Desde organizaciones de referencia mundial en la defensa de los derechos digitales, como la Electronic Frontier Foundation, hasta más de un centenar de asociaciones locales europeas, como la española Plataforma en Defensa de Libertad de Información (PDLI), han criticado de forma unánime el riesgo de que estos sistemas de decisión automática se conviertan en un mecanismo de censura previa. Más de cinco millones de ciudadanos se sumaron a su campaña en su contra.

En el otro extremo se colocó el lobby de los derechos de autor, firme defensor de la directiva y la medida de los filtros. Al igual que Axel Voss, el eurodiputado del PP europeo que ha impulsado el texto desde su borrador, argumentan que este tipo de mecanismos servirán para poner al mismo nivel el poder de las plataformas y el de «los creadores». De este último grupo, no obstante, se han caído creadores como los youtubers, que se sumaron mayoritariamente a la campaña contra la directiva, así como los propietarios de derechos de emisión del fútbol.

YouTube, la principal plataforma de vídeo online a nivel mundial, amenazó con cerrar su servicio a los ciudadanos europeos si los filtros salían adelante. No fue la única que valoró públicamente esa opción. Tras la aprobación de la directiva, un portavoz de Google (propietaria de YouTube) ha avisado de que el texto «ha mejorado pero seguirá provocando inseguridades jurídicas y perjudicará a las economías creativas y digitales en Europa. Los detalles importan, y esperamos poder trabajar con los responsables políticos, editores, creadores y propietarios de derechos, a medida que los Estados miembros de la UE avanzan en la aplicación de estas nuevas normas».

Además de los filtros de contenido, la directiva contenía otra medida que no ha conseguido un consenso por parte de los eurodiputados. Se trata de una tasa que irá a parar a los bolsillos de los editores de prensa, a cobrar a aquellas plataformas que reproduzcan parcialmente sus publicaciones. Era el Artículo 11 en la primera redacción, 15 en la final. Está inspirada en el canon AEDE español, que provocó el cierre de Google News España.

La campaña para impedir la aprobación de la directiva contaba con dar batalla en la votación final. El clavo ardiendo eran las tres enmiendas presentadas por varios grupos independientes de eurodiputados, y que pedían hacer votaciones separadas. Su objetivo era comprobar si había una mayoría del Pleno a favor de aprobar la directiva pero eliminando por completo el Artículo 17 (filtros), el 15 (canon AEDE a nivel europeo) o ambas.

(Fuente: el diario.es / Autor: Carlos del Castillo)

¿Cómo cambiará Internet la nueva Ley del Copyright aprobada por la Unión Europea?

La Eurocámara aprobó ayer el acuerdo provisional de la nueva directiva europea de Derechos de Autor tras más de dos años de negociaciones y en medio de una férrea polémica que mantiene enfrentados a usuarios de Internet, grandes empresas del sector y asociaciones de Internautas.

La nueva normativa, que ha sido aprobada por 348 votos a favor, 274 en contra y 36 abstenciones, cambiará de forma radical la manera en la que se producen y se consumen contenidos online. La Ley del Copyright está pensada, según palabras del vicepresidente de la Comisión y responsable de Agenda Digital, Andrus Ansip, durante un encuentro con periodistas al que asistió cuartopoder.es, para defender los derechos de quienes crean contenidos en la red. “Es un gran paso adelante. Acaba con la fragmentación y es un paso clave para completar el Mercado Único Digital. Por primera vez, la UE tiene reglas comunes claras sobre la explotación del patrimonio cultural, datos y textos”, señaló.

La norma tardará todavía un par de años en entrar en vigor, pues falta que sea aprobada por los 28 países miembros del Consejo Europeo y, posteriormente, tendrán que adoptarla cada uno de los Estados, pero ciertamente supone un cambio radical en la manera en la que se ha entendido Internet hasta ahora en la Unión Europea. ¿De qué manera cambiará las reglas del juego?

Por una parte, la nueva normativa obligará a las redes sociales y a cualquier plataforma de contenidos en Internet a respetar los derechos de autor de manera proactiva. En este sentido, Facebook, YouTube, Twitter… estarán obligadas a implementar un sistema que permita reconocer los contenidos con derechos antes incluso de ser publicados.

Es más, el nuevo texto supone que las redes sociales serán responsables del contenido que alojen, aunque lo hayan subido sus usuarios. Por eso, si no emplean este sistema de detección previa, recibirán importantes multas económicas para responder a la afrenta a los derechos de autor generados por los contenidos subidos indebidamente por sus usuarios.

Hasta ahora, las plataformas online eliminaban los contenidos con derechos a posteriori, una vez publicados, tras recibir una petición por parte del autor o si sus sistemas de detección eran capaces de identificarlos. Pero una vez se ratifique la nueva Ley de Copyright, esta acción deberá ser realizada con anterioridad a la publicación.

Las grandes compañías online llevan meses quejándose de que desarrollar estos sistemas previos supondrá un coste muy elevado que no serán capaces de asumir, lo que podría repercutir en el usuario final, al producirse el cierre de los servicios o que tuviera que hacer frente a un sobrecoste para seguir utilizándolos. Las compañías emplearían ese dinero recaudado para pagar la multa o el desarrollo de los sistemas de detección de contenidos con derechos.

Esta es una de las razones que provoca las críticas de las asociaciones de internautas, a pesar de que las empresas de Internet más pequeñas, aquellas que hayan sido creadas en los tres últimos años, no se verán obligadas, en principio, a cumplir con ese requisito técnico. Pero no es la única queja. Por ejemplo, muchos organismos señalan que los sistemas informáticos que tendrán que emplear las redes sociales son una especie de censura previa para los contenidos que se elaboran en Internet. Además, dejan en manos de algoritmos automáticos la identificación de los contenidos.

Esto supone algunos problemas de difícil resolución. Por ejemplo, la normativa aprobada establece algunas salvedades a la hora de publicar contenidos con derechos de autor. Por ejemplo, podrán utilizarse libremente los contenidos con fines educativos (si se publican en Wikipedia u otras plataformas sin ánimo de lucro) o en casos en los que prime la ironía y la sátira.

Así las cosas, la Ley del Copyright no supondrá el fin de los memes y los archivos GIF, tan populares en Internet, como en un principio se pensó. Sin embargo, esto será así en la teoría, puesto que los algoritmos que tendrán que identificar los contenidos de manera previa no sabrán captar las sutilezas de los mensajes para determinar su intencionalidad. Por ejemplo, si se publica una parodia de un programa de televisión en YouTube incluyendo imágenes del original, el sistema de detección podría interpretar que se han empleado partes del programa -contenido con derechos- y no percatarse de que se trata de un contenido irónico. La solución no es sencilla.

Otro de los cambios más importantes que supone la nueva normativa de los Derechos de Autor en la Unión Europea es la que se refiere a los agregadores de noticias, que emplean contenidos publicados por medios de comunicación. A partir de la aprobación de la Ley del Copyright, empresas como Meneame, Digg, Reddit o incluso buscadores como Google News, no podrán reproducir textos completos, sino pequeños fragmentos de un contenido periodístico.

Queda por ver qué entiende la Comisión Europea por “pequeño fragmento” y cuáles serán los criterios que se establezcan. Por el momento, se sabe que se podrá enlazar, pero se desconoce el resto de variables que permitiría reproducir partes de un texto.

La norma, además, abre la puerta a que los medios de comunicación soliciten a estas empresas una compensación económica por emplear sus contenidos. Esta situación, que sería nueva en Europa, no lo sería en España, donde ya hace cuatro años se estableció la “Tasa Google” motivo por el que Google cerró definitivamente su servicio agregador de informaciones Google News.

La compañía del buscador emitió ayer un comunicado en contra de la nueva normativa aprobada por la Eurocámara, aunque señala que el texto mejora algo en comparación con el propuesto en un principio el año pasado. “Aún así, seguirá comportando inseguridad jurídica y perjudicará a las economías digitales y culturales europeas”, establece el gigante de Internet.

(Fuente: Cuarto Poder / Autor: Manuel Moreno)

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