Argelia: Mientras Bouteflika reitera cambios y el gobierno llama al diálogo continúan las movilizaciones. Intervencionismo exterior

El presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika, ha anunciado que confirma que las elecciones presidenciales traerán un nuevo presidente al país y que la enmienda de la constitución será el punto de partida para un nuevo camino electoral. El jefe de personal del ejército argelino dice que «cualquier situación difícil sería explotada por partes extranjeras, y que el ejército es responsable de una solución inmediata a la crisis en el país».

El presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika, expresó que el pueblo decidirá sobre la enmienda constitucional a través del referéndum. «Nuestro país está a punto de cambiar su sistema de gobierno en el simposio nacional del conjunto. El simposio se llevará a cabo en un futuro próximo con la participación de todos los espectros», agregó.

Asimismo, destacó que las elecciones presidenciales traerán un nuevo presidente al país y que el simposio está tomando las decisiones cruciales para dar el salto de calidad. Bouteflika también hizo hincapié en que la enmienda de la constitución sería el punto de partida para un nuevo proceso electoral.

Lakhdar Brahimi, quien está a cargo de prepararse para el diálogo nacional, advirtió a los argelinos que no caigan en el caos, como sucedió en Irak, al insistir en la demanda sobre la salida de la clase política gobernante. «La demanda de la partida de todos es fácil, pero su aplicación es difícil», señaló.

Entretanto, el jefe de personal del Ejército, Ahmed Kayed Saleh, advirtió que «cualquier situación difícil sería explotada por partes extranjeras». «Los problemas, no importa cuán complicados, no se quedarán sin las soluciones adecuadas, y confío en la sabiduría de la gente y en su capacidad para superar todas las dificultades», insistió Saleh. Destacó que el ejército argelino es responsable de encontrar una solución inmediata a la crisis en el país.

El primer ministro designado de Argelia, Noureddine Badawi, comenzó las consultas con su adjunto para formar el próximo gobierno, que se supone debe incluir competencias independientemente de sus afiliaciones, mientras que 13 sindicatos se negaron a apoyar los esfuerzos de los beduinos para formar un nuevo gobierno.

Pese a los anuncios de Bouteflika y los cambios materializados en la cúpula de poder sigue prevaleciendo el descontento entre la población con sus masivas movilizaciones, en las cuales prevalecen los jóvenes que representan más del 50 por ciento de la población.

Continúan las movilizaciones

La capital argelina presenció hace este fin de semana nuevamente mítines y manifestaciones masivas contra las decisiones del presidente Abdelaziz Bouteflika. Miles de personas salieron a las calles por cuarto viernes consecutivo. Las protestas de esta jornada respondieron al escepticismo ante los anuncios del jefe de Estado, según recogieron varios medios locales de prensa.

Muchos de los congregados en las diversas concentraciones, jóvenes en su mayoría, afimaban que los anuncios de cambios respondían a una mera maniobra de Bouteflika para darle tiempo al político de 82 años y alargar su cuarta administración.

Los sindicatos solicitaron manifestaciones en diferentes ciudades, mientras que los activistas consideraron estas protestas como «fundamentales y reflejarán la verdadera posición de la calle a partir de las decisiones del último presidente».

Miles de personas se concentraron en el centro de Argel, en lo que se considera las mayores manifestaciones contra el gobierno del presidente, Abdelaziz Bouteflika, desde que comenzaron las demostraciones el mes pasado. Un grupo de personas portaba pancartas y gritaban consignas en la histórica plaza Grand Poste de esta capital con la exigencia de que el mandatario dejara la jefatura del Estado. Los efectivos antidisturbios  detuvieron a 75 manifestantes, mientras 11 policías sufrieron lesiones durante las protestas en esta capital, según informó una fuente policial.

Abogados, y magistrados se concentraron ante del Palacio de Justicia de Argel. «Estamos con el pueblo. No a la violación de la Constitución», han coreado los jueces, hasta ahora uno de los pilares del régimen, a favor del movimiento popular.

Al mismo tiempo, los argelinos están saliendo en Francia para manifestarse contra Bouteflika. Cientos de argelinos se reunieron en la capital francesa de París para exigir un cambio de orden político en su país natal. Los manifestantes corearon consignas pidiendo la salida de la que calificaban como “mafia” que había saqueado Argelia y la ha gobernado durante 60 años.

El gobierno llama al diálogo

Mientras, el nuevo primer ministro argelino, Nuredin Bedui, y su número dos, Ramtane Lamamra, realizaron este jueves su primera aparición conjunta ante los medios de comunicación desde que fueran nombrados, el pasado lunes. Anunciaron la formación de un gobierno de tecnócratas en el que participarán «jóvenes competentes, hombres y mujeres». «El gobierno estará funcionando durante un corto periodo», ha asegurado Bedui. «Hemos comprendido el mensaje de la juventud argelina», afirmó el primer ministro.

Además el gobierno declara estar listo para mantener diálogos con los manifestantes ansiosos por un cambio político rápido, diciendo que quiere un sistema basado en la voluntad popular después de que los grupos de la oposición rechazaran las propuestas de reforma como “inadecuadas”.

“El diálogo es nuestro deber, nuestra principal prioridad es volver unir a todos los argelinos”, dijo el viceprimer ministro, Ramtane Lamamra, en la radio estatal. “El nuevo sistema se basará en la voluntad de la gente, los participantes en una conferencia para redactar una nueva constitución incluirían principalmente a jóvenes y mujeres”, agregó Lamamra.

De momento, opositores y manifestantes descartan negociar y siguen saliendo a la calle para criticar que Buteflika prolongue su actual mandato y no se contemplen elecciones. El profesor universitario, Fadil Boumala, miembro de la oposición, afirmó a Reuters en respuesta a la decisión del gobierno: “Nos negamos a negociar una transición con el régimen, no hay negociaciones”. “El equilibrio de poder está de nuestro lado, fortalezcamos nuestro movimiento, necesitamos mantener la presión”, agregó.

«Rechazamos negociar una transición con el régimen. No a las negociaciones», expresó tajante Fodil Bumala, uno de los líderes de la contestación social, a Reuters. La calle se sabe poderosa y no está dispuesta a detener su pulso al Estado. Quieren que se marche el clan Buteflika. “Es entonces cuando empezará para ellos la verdadera transición”. «Sin la marcha del régimen de Buteflika y todo lo que encarna, el sistema hará mal en aplicar mecanismos de transición», advertía el diario “El Watan” en su editorial.

Intervencionismo exterior

Los EEU parecen interesados en la situación argelina. Varios medios estadounidenses han dedicado páginas completas a lo que llaman “rechazo masivo de la población argelina a la oferta del presidente Abdulaziz Bouteflika”. Por este término, estos medios sugieren que la campaña mediática contra el Estado argelino y su estabilidad no perderán intensidad hasta que tenga el efecto deseado de sumergir a Argelia en un caos de enfrentamiento civil.

En su edición del 15 de marzo, el Washington Post afirma ser incluso premonitorio: la cobertura del periódico enfrenta a los argelinos contra el Ejército de su país, trazando un paralelismo cuidadosamente esbozado entre el levantamiento de los egipcios en 2011 contra el régimen de Hosni Mubarak y la situación actual de Argelia.

El periódico estadounidense aconseja a los argelinos que no caigan en “dos errores importantes” que los egipcios habrían supuestamente cometido, que son, según él, los siguientes: “Aceptar una tregua antes de haber tumbado los pilares del régimen” y “abandonar la calle antes de que sus reclamaciones fueran completamente satisfechas”. El mensaje es muy claro: EEUU insiste en que los argelinos permanezcan en las calles hasta que ocurra un incidente, como un choque entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes, que se convierta en una confrontación.

El periódico afirma que en Egipto en 2011, los manifestantes expresaron enojo hasta que Mubarak renunció. Como resultado, el Ejército finalmente retiró su apoyo y el presidente egipcio dimitió al día siguiente. “Inmediatamente después, los manifestantes abandonaron la Plaza Tahrir y se fueron a casa, creyendo que el Ejército iba a establecer un poder civil, lo cual no ocurrió”.

Al mismo tiempo, otras fuentes estadounidenses intentan ampliar el alcance de la confrontación de una escala exclusivamente nacional a otra que va más allá de las fronteras del país. Un sitio que se especializa en la lucha contra el terrorismo llamado FDD´s Long War Journal alude a los intentos del grupo Al Qaida en el Magreb Islámico de resurgir en Argelia.

La coincidencia de la revelación del sitio norteamericano con los intentos del gobierno de Trump de intensificar las protestas pacíficas de los argelinos hasta que degeneren en violencia podría confirmar el siguiente supuesto: EEUU consideraría reproducir el escenario de Siria en Argelia dando un nuevo aliento a los terroristas takfiristas o qaidistas para extender la crisis de Oriente Medio al Norte de África en el caso de que este país no se someta a las ambiciones estadounidenses en la región. Estas demandas son, entre otras, la eliminación de la política independiente de Argelia  en el plano internacional, la sumisión de su Ejército a la OTAN y la apropiación de sus recursos de petróleo y gas.

Por otro lado las autoridades marroquíes se han visto obligadas a negar informaciones periodísticas en el sentido de que estarían interviniendo en el proceso argelino de común acuerdo con Francia y afirma haber adoptado un posicionamiento de “no intervención”.

Informes de los medios de comunicación argelinos y franceses han mencionado que Rabat se ha posicionado sobre lo que está sucediendo en Argelia y que ha estado coordinando con París los acontecimientos en este país.

Al respecto, el ministro de Relaciones Exteriores de Marruecos, Nasser Bourita, delaró este sábado en rueda de prensa  que “el Reino ha decidido adoptar la postura de no intervenir en los recientes acontecimientos en Argelia y no hacer ningún comentario al respecto”. “Marruecos no tiene derecho a intervenir en los acontecimientos internos que Argelia está presenciando ni a comentar sobre ellos de ninguna manera”.

Bourita expresó su sorpresa por las noticias publicadas que se atribuyen a la diplomacia de Marruecos, señalando que su país “rechaza la acusación de coordinación con otros países, especialmente Francia, sobre lo que está sucediendo en Argelia” y que su país no se ha puesto en contacto con París o cualquier otro país sobre este asunto.

De hecho, el gobierno marroquí no ha emitido ningún comentario sobre los acontecimientos en Argelia desde el inicio de las manifestaciones contra la candidatura del presidente Abdelaziz Bouteflika para un quinto mandato.

(Fuentes: Al Mayadeen / Al Manar / Monitor de Oriente / Reuters / Prensa Latina)

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