Ana Orantes, la primera andaluza denunciante pública de la violencia machista, y asesinada por hacerlo, ya tiene una calle en Sevilla

Ana Orantes, la mujer asesinada en 1997 en Cúllar Vega (Granada) por su exmarido un par de semanas después de relatar su historia de malos tratos en un programa de televisión, cuenta desde este sábado con una calle en Sevilla capital, ubicada en el casco histórico de la ciudad, junto a la Plaza Pedro Zerolo y la Alameda de Hércules.

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, junto con Francisco Orantes, hijo de Ana Orantes,han presidido este sábado al acto de rotulación de esta calle. Esta rotulación ha sido promovida por la Asociación Hombres por la Igualdad de Sevilla en el seno del Pleno del Distrito Casco Antiguo, y fue aprobada en el Pleno Municipal ordinario del pasado 25 de febrero.

Esta iniciativa pretende conservar la memoria de una víctima cuyo testimonio en televisión, dos semanas antes de su asesinato a manos del hombre con el que convivía, sacó la violencia machista del ámbito doméstico para convertirla en un asunto de interés público e impulsó el cambio de la legislación, la judicatura y la perspectiva que se mantenía sobre estos asesinatos hasta ese momento, según destacan desde el Ayuntamiento de Sevilla.

El alcalde ha manifestado que, «hace 21 años, la sociedad le falló a Ana Orantes». «Ella fue ejemplo de las víctimas de una violencia machista y salvaje que tenían que salir a la calle a decir basta ya. Lo denunció ante todos y ante todas, pero no fuimos capaces de dar la respuesta que teníamos que dar. 21 años después tenemos que conseguir dar una respuesta definitiva a este drama que nos duele en el pecho y en el corazón», según ha incidido el regidor.

Por su parte, Francisco Orantes ha expresado la sensación de «tristeza» y «alegría» que le envolvía en este acto, y ha agradecido «de todo corazón» el «gesto» y el «apoyo» que le ha brindado a su familia el Ayuntamiento de Sevilla con la rotulación de esta calle, que lleva una placa con el rostro de su madre, lo que le ha llevado a recordar las miradas y caricias que ella dedicaba a sus hijos, a los que «quiso por encima de todas las cosas», según ha manifestado.

Ana Orantes contrajo matrimonio con su entonces pareja, José Parejo, en 1956, y tuvo once hijos de los que tres murieron por causas naturales. Los restantes testificaron en la causa judicial los continuos malos tratos del padre hacia su madre y los abusos hacia ellos mismos, que provocaron la precipitada salida de muchos de ellos del domicilio familiar, como fue el caso de la segunda hija, de nombre Ana, que se casó con tan sólo 14 años. Las continuas situaciones de maltrato provocaron diferentes denuncias e intentos de separación a partir de los 80.

Después de la aprobación de la Ley del Divorcio, Orantes llevó a tribunales la situación, donde se decidió la separación legal de la pareja en 1996, aunque se permitió que compartiesen la propiedad, repartiéndose las dos plantas del inmueble. La mujer y sus hijos trataron en varias ocasiones de adquirir la titularidad de la planta baja de su marido a través de diferentes ofertas de compra que no aceptó.

En 1997, ella decidió manifestar su testimonio en un programa televisivo andaluz durante una comparecencia de 35 minutos en los que detalló agresiones, así como intento de abusos de los hijos de la pareja. Trece días después, cuando Parejo volvía de recoger una nueva denuncia, se encontró con Ana Orantes en el jardín común de la vivienda que compartían, donde acabó con su vida.

(Fuente: El Correo de Andalucía)

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