Rusia: Descenso continúo de popularidad de Putin respecto a su política interna, “incapaz de soltarse de las redes de los oligarcas corruptos”

Mientras en Venezuela el gobierno sigue ganando tiempo, mientras el títere (Guaidó) pierde presencia cada día que pasa, mientras los títeres latinoamericanos (que le apoyan) se lamen las heridas, han pasado algunas otras cosas dignas de reseña.

Una de ellas es lo que está ocurriendo en Rusia en unos momentos en los que Putin habla de que si EEUU quiere guerra la va a tener -eso que dijo la semana pasada de que podría haber otra “crisis de los misiles” como la de 1962-, que si Europa sigue haciendo el tonto los misiles rusos va a estar dirigidos directamente a los sitios donde haya armas estadounidenses, que…

Pues eso, que cuenta con la aprobación casi unánime de los rusos, esconde otra gran historia: el lento, pero imparable, descenso de la popularidad de Putin en lo que respecta a la política interna. Un descenso que comenzó con la subida de la edad de jubilación, rompiendo los parámetros soviéticos, hace casi un año y que desde entonces es, como digo, imparable.

Putin es un neoliberal en lo interno aunque un nacionalista casi soviético en lo externo. Muy poca gente critica su política exterior, pero en lo que respecta al interior cada vez hace más aguas su imagen. En Rusia, como en otras partes, hay una gran encuestadora oficial (tipo CIS en el Estado español) que procura tener al tanto al gobierno de lo que opina la gente. Y los datos que se acaban de conocer no son nada alentadores ni para el gobierno ni para Putin.

A 17 de febrero, la confianza en Putin sólo era del 33’5%, casi la misma que hay en su partido (33’2%). Aunque el resto de dirigentes de otros partidos políticos están muy por debajo de él, las reformas económicas neoliberales que está impulsando el gobierno, con su consentimiento, están calando hondo en lo que hasta ahora era su gran fuerza: su popularidad. Ya no es así ni mucho menos, aunque todavía descarga gran parte de los efectos de este descenso de su popularidad en el primer ministro Medvedev cuyo índice de apoyos es del 7’6%. Según esta encuesta, son el ministro de Defensa y el Exteriores los únicos que pueden hacer sombra a Putin, también bastante alejados de él.

Rusia Unida, el partido de Putin, está claramente estancado y con evidentes signos de agotamiento. El Partido Comunista, que logró importantes avances en las elecciones municipales y a gobernadores hace medio año, parece que no sabe beneficiarse de este declive de Rusia Unida (RU)y también aparece como estancado (15’8%). Lo mismo que el resto. Es como si el país se hubiese paralizado y no supiese cómo reaccionar. Sólo un 35’5% estaría dispuesto a asistir a alguna manifestación de protesta “contra la caída de los estándares de vida”. Este porcentaje tampoco es muy sorprendente visto cómo está Europa.

Sí es sorprendente, sin embargo, que después de que la ex ministra de Trabajo y Empleo de la región de Sarátov se burlase de los jubilados diciendo que tenían que comer macarrones (sic) para ahorrar dinero con sus pensiones y así poder sobrevivir “con un mínimo de subsistencia puesto que es un menú equilibrado y dietético” (sic) y que no haya sido reprendida por RU, el PCFR no haya lanzado ninguna campaña ni contra ella ni contra RU ni contra el gobierno.

Al igual que Trump ha sido fagocitado por el “estado profundo”, Putin es incapaz de soltarse de las redes de los oligarcas corruptos. Tal vez por ello ha lanzado un último órdago: una campaña anticorrupción a gran escala. Veremos en qué queda.

(Fuente: Canarias Semanal / Autor: El Lince)

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