Bomberos malagueños en lucha: Manual de instrucciones para imputar un delito en cómodos pasos (1ª parte)

Los Bomberos de Málaga, en huelga desde febrero de 2017, hace ahora dos años, exponen en su colaboración semanal para El Observador como se ha llegado a la situación actual por la que están atravesando. Situación caracterizada por la escasez de medios y plantilla, situación a la que llegan porque el Ayuntamiento de Málaga, del alcalde Paco de la Torre, y el concejal de Seguridad Mario Cortés, su responsable directo, no solo no les proporcionan los elementos necesarios para llevar a cabo su trabajo sin poner en peligro a los malagueños, sino que hacen lo imposible para no dotar material y humanamente sus necesidades laborales.

Bomberos. Manual de instrucciones para imputar un delito en cómodos pasos (1ª parte)

Imagínese que usted es jefe de una empresa en la que para intentar tener el control de la plantilla utiliza la técnica de dividirla con ciertas prebendas que conllevan aparejada diferentes ventajas de unos pocos sobre el resto (ya sean de índole económico, de asignación de días de descanso o de ocupar determinados puestos).

Imagínese que usted es una persona arrogante y prepotente, que se cree que está por encima del bien y del mal, y que trata públicamente a todo el mundo, incluso a sus propios compañeros de jefatura, con desprecio y humillación.

Imagínese que se jacta constantemente de tener unos subordinados que son unos miserables, que si tira un billete al suelo se matarían entre ellos como perros hambrientos por un trozo de carne, que en la puerta de su despacho tiene una cola larguísima de ellos para pedirle favores, que no tienen lo que hay que tener para ponerse en su contra.

Ahora imagínese que ese colectivo de trabajadores, que está hasta las narices de soportar estas actitudes y comportamientos, viendo además como el mal llamado jefe está hundiendo la empresa de la que se sienten parte como si de una gran familia se tratara, de una de las profesiones más reconfortantes y agradecidas que pueda haber, decide decir “hasta aquí hemos llegado” y unirse en bloque, generándose un conflicto laboral que desemboca en una huelga indefinida.

Imagínese también que incluso el dueño de la empresa lo despide por actitudes contrarias al espíritu de la misma, pero que los inversores le obligan a anular el despido y comérselo con patatas, ya que tiene información que podría afectar a la empresa negativamente en el IBEX 35.

Para ponerlo más en situación imagínese que usted antes de ser jefe en esta empresa que está en Málaga, es pública y se accede por oposición, lo era antes igualmente en la de otra provincia, ya que es una persona muy capacitada y con un nivel intelectual por encima de la media. Y que su mujer, tras pasar igualmente una dura oposición, accede a un puesto de jefa también en la misma empresa pública. Y que entre ese matrimonio se dan un gran porcentaje de licencias para la apertura de negocios por los puestos que ocupan. Podríamos decir que la vida le sonríe.

Ante este panorama tan desolador, ¿usted permitiría que unos simples subordinados le alzaran la voz o en cambio le advertiría que la maquinaria se había puesto en marcha y los iba a machacar? No hay que imaginar mucho para obtener la respuesta tras la descripción del actor principal de esta película, película basada en hechos reales del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga.

Como quien sigue un manual de instrucciones para reprimir el resurgir de un movimiento contrario se han utilizado diferentes técnicas sobre la masa de forma progresiva, de menos a más, comenzando desde lo individual a lo colectivo, y con actuaciones que afectan a su seguridad laboral de menor a mayor intensidad.

Primero fueron las “advertencias” o “recomendaciones” a los principales representantes sindicales, luego llegaron amenazas veladas que llegaban de forma directa o indirecta a los mismo. Le siguieron cambios de puestos de trabajo a unos pocos, que como recibieron el apoyo del resto de la plantilla, supuso que el castigo se extendiera a todos, sin importar las consecuencias negativas que eso implicaría en el desarrollo del trabajo y que afectaría al ciudadano como un daño colateral.

Como nada de esto surtía efecto, sino más bien todo lo contrario, comenzaron a utilizar su capacidad sancionadora abriendo expedientes disciplinarios a los que vinieron a llamar “los principales actores sociales” en referencia a los delegados sindicales, continuando al resto de la plantilla e intentando culpar de ello a los sindicatos SAB (Sindicato Andaluz de Bomberos) y CCOO (Comisiones Obreras), que eran los únicos que respaldaban al colectivo en sus reivindicaciones.

Viendo que esto se les iba de las manos, y que ni las amenazas o los expedientes disciplinarios con suspensión de empleo y sueldo habían funcionado, se vieron “obligados” a dar un paso más, buscando la imputación de delitos penales a través de un informe interno en el que el jefe de bomberos alegaba un abandono del servicio y una denegación de auxilio promovida por estos delegados sindicales.

Pero todo esto no ha sido una aventura que ha emprendido el jefe de bomberos en solitario. Para ello se buscó a un escudero al que ascendió como mano derecha, pero que, a diferencia de la aventura de Cervantes, donde el caballero Don Quijote se lanzaba contra los molinos de viento, en esta ocasión era Sancho Panza quien, queremos creer, por una percepción errónea de obediencia debida, se estrellaba por él (y que se está “comiendo todos los marrones” por 400 euros, como el mismo jefe se jactó en una ocasión públicamente).

A esta pareja aventurera se unió otro aliado, y no un Dulcineo cualquiera, que si bien meses atrás despotricaba de Don Quijote por no haber sido él el elegido como su Sancho Panza, ahora se aliaba también contra los molinos de viento, dedicándose a abrir expedientes disciplinarios a diestro y siniestro.

Y si hay algo que caracteriza a determinada estirpe es la de cubrirse entre ellos cuando uno de sus miembros se siente atacado, por lo que a esta guerra sucia interna se sumaron los responsables políticos que la externalizaron con sus declaraciones en los diferentes medios de comunicación, dedicándose a desprestigiar al colectivo de trabajadores para poner en su contra a la opinión pública, de la que viven a cuerpo de rey.

EN el próximo artículo, a publicar la semana que viene, se desgranará documentalmente todos los pasos que llevaron a la imputación penal de 61 bomberos a los juzgados de Málaga, y como fue necesaria la implicación de diferentes actores de distintas áreas para su consumación. (Continuará…)

(Fuente: revista El Observador)

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