Israel deja en libertad a la diputada palestina y dirigente del FPLP Khalida Jarrar, encarcelada por su militancia política contra la ocupación

Israel dejó ayer en libertad a la diputada palestina y líder del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) Khalida Jarrar, tras mantenerla veinte meses en la cárcel en aplicación de la denominada “detención administrativa”(en la foto adjunta tras su puesta en libertad).

Khalida Jarrar fue puesta en libertad la mañana del viernes en el puesto de control de Salem, al oeste de la ciudad de Yenín, en el norte de Cisjordania, para evitar que los residentes y sus amigos reciban una recepción para Jarrar, informó la agencia de noticias estatal palestina Wafa. La diputada, pidió “libertad para todos los prisioneros” palestinos en cárceles israelíes, a su salida de prisión.

Jarrar fue detenida en julio de 2017 en una redada del Ejército israelí. Las fuerzas de ocupación israelíes la detuvieron durante una operación militar desarrollada poco antes del amanecer en Ramallah, en la Cisjordania ocupada y su arresto fue prolongado hasta en cuatro ocasiones.

A Jarrar le fue aplicada la denominada detención administrativa, normativa ideada por Israel contra los palestinos y que les permite detener y encarcelar sin imputar ningún delito o haberse producido juicio alguno, durante periodos de hasta seis meses que pueden ser renovados indefinidamente.

El Ejército israelí reconoció  entonces que la detención de Jarrar se debía a su actividad política como miembro del FPLP, catalogado como una “organización terrorista” por el ocupantes sionista. Había estado encarcelada “por pertenecer a la organización FPLP y tras su liberación continuó con sus actividades”, explicó una portavoz del Ejército tras su detención.

Jarrar, diputada por el Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP), fue excarcelada por Israel hacía entonces poco más de un año tras pasar 14 meses en prisión por doce supuestos delitos relacionados con su actividad política como integrante del FPLP.

Anteriormente, en diciembre de 2015 Jarrar también fue condenada a prisión y a pagar una multa de 10.000 shéqueles (unos 2.700 dólares) por pertenencia a organización ilegal e incitación a la violencia y salió de prisión en junio de 2016.

Tras dicha condena, Jarrar ya denunció el “carácter político” del proceso judicial contra ella. “No espero nada de los tribunales militares. Son un chiste, es como un gran teatro. No confío en ellos. Mi detención ha sido política desde el principio”, afirmó entonces Jarrar en una entrevista recogida por la agencia de noticias palestina Ma’an.

Jarrar recordó igualmente que rechaza la legitimidad de estos tribunales y calificó de “ridículos” los cargos presentados contra ella ya que se refieren a actividades “completamente legales” como su trabajo político como diputada palestina.

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