Informe de la ONU determina que los ataques de Israel a los manifestantes en las marchas en Gaza pueden constituir crímenes de guerra

Los ataques de los soldados israelíes a las llamadas Marchas del Retorno celebradas en Gaza desde marzo de 2018 podrían constituir “crímenes de guerra o contra la humanidad” resaltó este jueves la comisión independiente de la ONU para investigar esos hechos. Estos son los resultados de la comisión para investigar las protestas presidida por el argentino Santiago Cantón, que se han presentado en la actual 40ª sesión del Consejo de Derechos Humanos.

La Comisión de Investigación Independiente de las Naciones Unidas sobre las protestas en el Territorio Palestino Ocupado emitió un comunicado en el que señala que “tiene bases razonables para creer” que durante la Gran Marcha del Retorno los soldados israelíes “cometieron violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario”.

“Algunas de esas violaciones pueden constituir crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad, y deben ser investigados inmediatamente por Israel”, asegura el texto.

La comisión «tiene bases razonables para creer que durante la Gran Marcha del Retorno los soldados israelíes cometieron violaciones de los derechos humanos y la ley humanitaria, en algunos casos constitutivas de crímenes de guerra o contra la humanidad, y deben ser inmediatamente investigadas por Israel», señaló Cantón.

De acuerdo con el informe de la comisión creada en mayo de 2018, en el transcurso de meses de protestas los francotiradores israelíes han disparado contra miles de manifestantes desarmados que se encontraban al otro lado de la valla que separa Israel de la franja de Gaza, causando cerca de 10.000 heridos. La gran mayoría de los fallecidos (183 de 189) murieron por impactos de bala, detalla la comisión de la ONU, que sólo ha tratado los incidentes hasta el 31 de diciembre, pese a que las marchas han continuado en 2019.

El comunicado agrega que “más de 6.000 manifestantes desarmados fueron disparados por francotiradores militares, semana tras semana, en los sitios de protesta cerca de la valla de separación”. Y más de 3000 sufrieron también daños físicos a causa del impacto de fragmentos de balas o de balas de metal recubiertas de goma, así como de latas de gas lacrimógeno.

La comisión advierte que al menos 189 palestinos fueron asesinados desde el inicio de las protestas hasta el 31 de diciembre de 2018. De esos 183 murieron a manos de las fuerzas de seguridad de Israel con munición activa, mientras que “35 de los fallecidos eran niños, 3 eran paramédicos y 2 eran periodistas claramente identificados”.

El documento también recoge que un soldado israelí murió en un día de manifestaciones pero fuera de los lugares de protesta, y cuatro militares más resultaron heridos durante las marchas.

“No puede haber justificación para matar y herir a periodistas, médicos y personas que no representan una amenaza inminente de muerte o lesiones graves a quienes los rodean”, aseveró Sara Hossain, una de las integrantes de la Comisión.

Y agregó que “particularmente alarmante son los ataques contra niños y personas con discapacidades”, y dijo que 122 personas, 20 de las cuales eran niños, han visto cómo se le amputaba una extremidad desde el pasado 30 de marzo cuando iniciaron las marchas.

Israel reaccionó rápidamente al documento de la ONU y lo califico de “teatro absurdo”. El ministro de Relaciones Exteriores de Israel, Yisrael Katz, dijo que “”Israel rechaza de plano el informe. Nadie puede negar a Israel el derecho a la legítima defensa y la obligación de defender a sus ciudadanos y fronteras de ataques violentos”.

En ese sentido consideró que el documento de la ONU es “hostil, mendaz e inclinado contra el Estado de Israel”. El texto de la ONU se basa en “información falsa, en la que no se han examinado los hechos y cuyo único objetivo es desacreditar a la única democracia de Oriente Medio y dañar su derecho a la defensa propia del terrorismo de una organización asesina”, dijo el ministro en referencia a Hamás, a quien acusó de ser responsable de los hechos por “empujar a los residentes de Gaza a las vallas, incluidos mujeres y niños” y tener como objetivo “la destrucción del Estado de Israel”.

(Fuente: La red 21)

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