Gran Bretaña: Corbyn abandona la calculada ambigüedad. Los laboristas anuncian que apoyarán otro referéndum sobre el Brexit

El partido Laborista ha anunciado que apoyará un segundo referéndum para el Brexit. Este nuevo giro de los acontecimientos, secundado finalmente por su líder, Jeremy Corbyn, puede provocar otro terremoto político en Westminster, a falta de que se vuelva a votar el acuerdo de Retirada de la Unión Europea propuesto por Theresa May mientras se acerca peligrosamente la fecha límite del 29 de marzo.

La idea principal que transluce tras esta decisión es que el Reino Unido no abandone las instituciones comunitarias sin un acuerdo (también llamado Brexit duro). Por lo tanto, aunque las enmiendas que se votan este miércoles para extender el Artículo 50 no se aprueben, los laboristas presentarán una tercera moción exigiendo a Wesminster un segundo referéndum, que incluirá la opción de permanecer en la Unión Europea. Se decidirá, probablemente, el 12 de marzo, el mismo día en el que May presenta, de nuevo, su acuerdo de salida de la UE.

El éxito de la empresa parece bastante limitado, pero no deja de ser un nuevo cambio de rumbo en la turbulenta política británica. El líder de la oposición ha explicado a sus diputados que la primera ministra está apurando el tiempo «de forma temeraria» en un intento «de forzar para elegir entre una chapuza de acuerdo y un desastroso Brexit duro».

Cambio de rumbo de Corbyn

El líder socialista ha sido duramente criticado por el sector proeuropeo de su partido por la ambigüedad de su posición respecto al Brexit. Hasta la fecha Corbyn había manifestado su preferencia por convocar unas elecciones generales antes que un segundo referéndum, pero la cercanía de la fecha límite (el 29 de marzo) y algunas dimisiones en su formación (así como la moción fallida contra Theresa May) han podido generar un cambio de rumbo en la dirección general del partido.

En los últimos días hasta ocho diputados laboristas desertaron de sus filas incorporándose al Grupo Independiente, en una semana bastante turbulenta. Fue la primera vez en casi cuatro décadas que uno de los partidos históricos del Reino Unido se dividía, aunque más tarde se produjeron otras salidas en el partido Conservador.

Algunos laboristas han expresado su entusiasmo con el giro de Corbyn. Por ejemplo, el alcalde laborista de Londres, Sadiq Khan, secundado esta decisión: «Espero que los miembros del Parlamento apoyen este movimiento. Es vital para proteger los trabajos y el crecimiento».

Consecuencias políticas

Jeremy Corbyn ha declarado que este comportamiento «es consistente» con lo aprobado por el partido Laborista en su congreso de Liverpool en septiembre de 2018. Allí se decidió que lo principal era conseguir elecciones generales. En caso contrario, había que «apoyar cualquier opción encima de la mesa, incluso hacer campaña por un segundo referéndum».

Sin embargo, este movimiento gradual que ha desembocado en el apoyo a un segundo referéndum puede ser perjudicial para el partido laborista. Parte de los votantes del partido de Jeremy Corbyn votaron a favor de salir de la UE (tres millones). Tampoco está claro que otra votación conlleve un resultado distinto. Además, algunos diputados de izquierdas que pertenecen a una circunscripción de mayoría pro Brexit pueden romper la disciplina del partido y votar en contra.

¿qué ocurre ahora con el Brexit?

Theresa May, que hizo campaña por la permanencia en la UE, ha tenido que lidiar estos dos últimos años con todos los retos que planteaba estar al frente de una formación mayoritariamente euroescéptica. Un auténtico quebradero de cabeza. Aunque Jeremy Corbyn no lo ha tenido mucho más fácil. El veterano político, al que siempre le han acusado de ser euroescéptico, ha tenido que liderar un partido mayoritariamente europeísta, con pesos pesados que, desde el principio, abogaron por la celebración de una segunda consulta.

Alrededor del 70% de los votantes laboristas apoyó la permanencia en el histórico referéndum de 2016 y, en las elecciones anticipadas que se convocaron al año siguiente, la formación ganó votantes pro-UE. La amplia mayoría de los diputados del mayor partido de la oposición es europeísta. Y, sin embargo, en muchos distritos históricos dominados por la clase trabajadora de la Inglaterra rural ganó el Brexit. El divorcio, en definitiva, nunca ha sido una cuestión fácil de tratar.

Hasta ahora, a Corbyn le había venido bien mostrar ambigüedad. Pero, cuando apenas queda un mes para la salida del club, ha decidido cambiar de estrategia sacudiendo aún más los pilares de Westminster, que atraviesa la peor crisis institucional de la historia del Reino Unido.

Se agota el tiempo

Su apoyo ahora a un segundo referéndum tiene tremendas consecuencias para el Parlamento británico que es donde, en última instancia, se debe ratificar el Acuerdo de Retirada que May intenta renegociar con Bruselas, tras la abrumadora derrota cosechada en enero.

La ‘premier’ ha prometido presentar de nuevo a sus señorías el pacto el próximo 12 de marzo. Pero antes, la Cámara de los Comunes, donde el Gobierno no cuenta con mayoría absoluta, celebrará este miércoles una sesión clave en la que los diputados votarán diferentes enmiendas sobre el complejo proceso de divorcio.

En este contexto, el Partido Laborista propondrá que el Reino Unido se quede “en una unión aduanera” y con una “alineación estrecha” con el mercado único. La enmienda también aboga, entre otros, por garantizar los derechos de los trabajadores, la protección del papel del Reino Unido en las agencias de la UE y un acuerdo de cooperación en materia de seguridad. En definitiva, mantener los beneficios del club estando ya fuera. Corbyn asegura que si su propuesta no sale adelante -consciente de que no se aprobará- respaldará una nueva consulta.

¿Qué pregunta se planteará?

En cualquier caso, existen aún muchas incógnitas sobre la estrategia. ¿Cómo se puede conseguir? ¿Cuándo se celebraría? ¿Qué pregunta se plantearía? ¿Permitirá la UE ampliar plazos para sacar de nuevo las urnas? “Respaldaríamos una votación pública para prevenir un Brexit perjudicial y cualquier referéndum debería tener una opción clara de salida y permanencia (en la UE)”, se limita a decir un portavoz del partido.

Corbyn podrían plantear una enmienda solicitando específicamente una nueva consulta o apoyar este miércoles la ya preparada por Peter Kyle y Phil Wilson. Los diputados laboristas plantean que Westminster ratifique el Acuerdo de Retirada si May se compromete a someterlo luego a escrutinio de la ciudadanía. Según ha podido saber El Confidencial, esto implicaría una extensión del artículo 50 de, como mínimo, seis meses.

En este sentido, Corbyn también ha adelantado que pedirá a sus filas apoyar la enmienda presentada por la laborista Yvette Cooper y el conservador Oliver Letwin, quienes proponen ampliar los plazos si no se ha conseguido ratificar un pacto de salida para el 13 de marzo.

Corbyn, puesto en duda

El veterano político -que en mayo cumplirá 70 años- se encontraba bajo gran presión por parte de sus filas para apoyar una nueva consulta tras su intento fallido de forzar elecciones anticipadas. Su ambigua gestión ante el Brexit había despertado durante todos estos meses grandes críticas y había sido una de las razones principales por la que la semana pasada, en tan solo cinco días, hasta nueve diputados presentaron su dimisión.

En el último congreso anual que el partido celebró en Liverpool el pasado mes de septiembre, la opción de un posible segundo referéndum se convirtió en un verdadero dilema, poniendo en evidencia las grandes diferencias que existían entre las bases, cúpula, votantes y sindicatos (con enorme poder en la formación).

Tras varios días de debate, los afiliados votaron finalmente a favor de convocar una segunda consulta si no se conseguía forzar unos comicios. Corbyn lo intentó con una moción de censura contra el Ejecutivo en enero. Pero no pudo ser. Y desde entonces, varios pesos pesados de la formación han presionado para el respaldo a un nuevo plebiscito.

“Off the record” muchos diputados laboristas aseguraban que en el momento en el que Corbyn apoyara un plebiscito, habría una mayoría en Westminster para sacar de nuevo las urnas. Las cosas no están aún tan claras, aunque las posibilidades aumentarían si el 12 de marzo la Cámara Baja volviera a rechazar el pacto de salida. Ahora mismo, la mayoría de los parlamentarios se muestra en contra de un divorcio caótico. Pero hablar de un nuevo plebiscito son palabras mayores. ¿Sería democrático convocar de nuevo las urnas o hay que respetar y atenerse al resultado de 2016?

Por otra parte, tampoco hay garantías de que los británicos votarían ahora por la permanencia. Las encuestas de los últimos meses no coinciden. La primera realizada por YouGov tras conocerse los detalles del Acuerdo de Retirada aseguraba que el 54% apostaría por quedarse en el bloque, frente al 46% que seguiría queriendo el divorcio. Poco acertaron, sin embargo, las predicciones realizadas hace dos años.

(Fuente: El Confidencial / Autores: Carlos barragán y Celia Maza)

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