Amancio Ortega se lava la cara a costa de la sanidad andaluza

La Junta de Andalucía firma un acuerdo con la Fundación Amancio Ortega para “contribuir a la sostenibilidad del sistema público de salud”. Una nueva oportunidad para lavar la imagen del imperio Inditex.

La pasada semana se firmó un acuerdo entre el gobierno del PSOE de la Junta de Andalucía y la Fundación de la segunda fortuna mundial, Amancio Ortega, según el cual se realizará una donación de 40 millones de euros para la adquisición e instalación de 25 aceleradores lineales para radioterapia.

El acuerdo firmado por la presidenta andaluza Susana Díaz y la vicepresidenta de la Fundación y actual esposa del multimillonario, Flora Pérez (foto adjunta), supone la sustitución de 17 equipos actualmente existentes con más de una década de antigüedad, la instalación de cuatro nuevos y la modernización de otros cuatro para incorporarles una tecnología más avanzada. Según la Junta de Andalucía, las donaciones a la administración pública “contribuyen de una forma importante a la sostenibilidad del sistema” y “siempre serán bienvenidas”.

Parece ser que el modelo sanitario que se defiende consiste en recortar por un lado presupuesto público, reduciendo y precarizando personal: el propio Servicio Andaluz de Salud (SAS) ya estimó que el 40% de su personal sanitario era eventual. Siguiendo así las directrices de ajuste impuestas por el Gobierno del PP y la Troika que afectaron gravemente a los servicios sanitarios. Mientras que, por otra parte, resulta “necesario” aceptar y potenciar las dádivas de multimillonarios empresarios capitalistas para poder dar sostén al sistema público sanitario, porque en caso contrario su viabilidad no estaría del todo garantizada.

Todo ello en un contexto en que se han venido publicando datos tan graves como que de los 88 hospitales andaluces solo 29 son al 100% públicos. O que el Servicio Andaluz de Salud (SAS) está 144 euros por debajo de la media de gasto/paciente en el Estado español. Solo en el verano de 2014 el SAS cerró 3.200 camas hospitalarias entre julio y septiembre, lo que afectó sobre todo a las zonas costeras donde llegaron miles de turistas.

La Junta de Andalucía, destacó además que este tipo de donaciones son “algo previsto en el ordenamiento jurídico y perfectamente cualquier persona o entidad puede realizarlas”. Esto se apoya en la existencia de las enormes desigualdades que propician que multimillonarios como Amancio Ortega puedan lavarse la cara públicamente y mejorar su imagen, gracias a una riqueza personal “oficial” que se evalúa en 67.000 millones de dólares, según Forbes. Es decir, Ortega atesora una fortuna personal conocida superior al PIB de 90 países del mundo.

Sin embargo, lo que realmente beneficiaría a los trabajadores andaluces y a las clases populares sería que el sistema económico existente hiciera imposible la acumulación capitalista obscenamente levantada sobre la base de la propiedad privada de los medios de producción y la explotación de la clase trabajadora, lo que permite la existencia de las desigualdades sociales más atroces.

Lo que habría que asegurar es que todas esas posibilidades de gasto sanitario y social estuvieran en manos de los trabajadores y las clases populares y que decidieran ellos mismos colectivamente sobre el uso de todos esos recursos, por lo que no haría falta ningún tipo de donación “generosa”.

Una labor no tan humanitaria: su imperio textil y económico

La riqueza de Amancio Ortega no solo se deriva de su expansión en el sector textil. Ha sabido diversificar sus numerosas inversiones, siendo uno de los mayores inversores inmobiliarios del mundo. En España es dueño de la Torre Picasso y del edificio de Gran Vía 32, amén de su desembarco en Asia y la extensión de su imperio inmobiliario en casi todos los continentes, con activos que en Europa y América ya están valorados en 7.000 millones de euros.

Pero sobre todo, podemos comprobar como queda hoy mucho más al desnudo la base de la explotación sobre la que se ha asentado gran parte de su expansión económica. Ortega posee una fortuna económica levantada sobre el imperio textil de Inditex y cuyos talleres en países como la India o Bangladesh han recibido a lo largo de los últimos años numerosas denuncias por someter, por ejemplo, a niñas y adolescentes a condiciones laborales de semiesclavitud por salarios de 0,88 euros diarios.

Los beneficios para las multinacionales como Inditex y en consecuencia para los ricos capitalistas como Amancio Ortega, son enormes. Por ejemplo se habla de que durante 2012 solo en Bangladesh se generaron 15 millones de euros en exportaciones. Estos beneficios nacen de las condiciones de explotación tan brutales, con sueldos de miseria, ritmos de trabajo insoportables y gracias a las pésimas condiciones de trabajo, sin ningún tipo de seguridad y con grave riesgo para la salud y la vida de las trabajadoras, por lo que se han causado cientos de muertos por derrumbes, incendios y diversos desastres.

En definitiva, unas condiciones de trabajo de semiesclavitud en las que mayoritariamente lo sufren mujeres y niños. Todo ello, sin entrar en la persecución e intimidación que se viene profundizando hacia los activistas en defensa de los trabajadores y trabajadoras, algunos de los cuales han sido incluso asesinados.

En contraposición a todo esto y para sanear su imagen, Amancio Ortega creó su Fundación, contribuyendo así a “la construcción de una sociedad mejor” según se indica en su página web. Actuando en ámbitos sociales tan necesarios como la cultura educativa, infancia y juventud, apoyo institucional y sociedad.

Toda una operación de marketing para la construcción de la imagen de filántropo humanista, a costa de la explotación de miles de trabajadores y con la complicidad del Gobierno socialista de Andalucía.

(Fuente: La Izquierda Diario / Autor: Juan Carlos Arias)

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