Joan Thomàs (activista occitano): “El occitanismo tiene que evolucionar de la reivindicación meramente cultural a la acción política”

El pasado viernes se realizó en Toulouse una manifestación contra la decisión del Ministerio de Enseñanza francesa de aplicar una reforma que pretende suprimir el occitano a la escuela a partir del curso próximo. El gobierno francés quiere liquidar la partida presupuestaria con qué Occitania paga los profesores de esta lengua.

La manifestación en defensa de la enseñanza en occitano ha reunido cinco mil personas en la Plaza del Capitòli, según los organizadores. La marcha empezó a las dos y ha denunciado la reforma puesta en marcha por el estado francés y que pretende de suprimir el occitano en la Educación Secundaria de la demarcación escolar de Toulouse. Para hacerlo, tiene previsto de liquidar a partir del curso 2019/2020 la partida presupuestaria con qué Occitania paga los profesores de occitano.

El activista y profesor de occitano Joan Thomàs (foto adjunta) denuncia la decisión del gobierno de Emmanuel Macron, a quien califica de antagonista a los valores republicanos. ‘Tenemos un monarca que no escucha nadie y manda a solas. La política se hace a París y bastante.’ Doctor en ciencias del lenguaje y estudios románicos, Thomàs fue la primera persona que hizo la tesis doctoral en lengua occitana.

Su trabajo de investigación se centra en la historia de la lingüística occitana. Nacido el 1958 en una familia occitanoparlant, es profesor de la Universidad de Tolosa. También enseña la lengua a secundaria. Militando histórico del Partido Occitan, espera que mañana haya una gran movilización para reclamar “justicia para el occitano”.

En esta entrevista a VilaWeb, Thomàs explica cómo afecta la política jacobina del estado francés en el uso social de la lengua. Lo hace abordando casos concretos, como por ejemplo las relaciones de pareja y la discriminación que ejercen algunos profesores y alcaldes contra la lengua occitana a la escuela. “El movimiento occitanista tiene que evolucionar de la reivindicación meramente cultural a la acción política”, dice.

A pesar de las dificultades, destaca el desvelo de la ciudadanía en la reclamación de los derechos lingüísticos. “Alcaldes de las grandes ciudades se manifestarán en contra de la política de París”, señala. Y se muestra optimista: “Hace siglos que quieren hacer desaparecer el occitano, pero no lo conseguirán. Por eso somos aquí”.

El occitano peligra en las escuelas públicas de la región de Occitania. El ministro de Enseñanza francesa, Jean-Michel Blanquer, ha empezado una reforma para suprimirlo a la educación secundaria de la demarcación escolar de Toulouse. ¿Hasta donde llega esta amenaza?

La amenaza está en todo Occitania. A todas las academias. Y esto es muy grave. Como aspecto positivo hay que decir que alcaldes de grandes ciudades se han manifestado en contra de la supresión del presupuesto en favor del occitano. Hay un cambio también positivo en el posicionamiento de los rectores de las academias.

¿Cómo definiríais el estado general de la lengua occitana?

El occitano sufre mucho desde hace siglos. Y sobre todo desde hace cincuenta años. La transmisión familiar no es muy fuerte y por eso se tiene que potenciar la lengua en la escuela. Pero el gobierno impide nuestros esfuerzos con decisiones como la de liquidar la partida presupuestaria para pagar los profesores de occitano. Este es un golpe de bastón más.

¿Qué participación ciudadana esperáis en la manifestación de mañana a Tolosa?

Espero una respuesta fuerte. Habrá autobuses que vendrán de todas las comarcas. Reclamamos justicia para el occitano.

¿Hay margen para parar la reforma del ministerio de Enseñanza francesa?

Nosotros iremos hasta el final. Siempre adelante. Si hace falta, iremos a los tribunales. Si hay que recurrir a los europeos, lo haremos. El poder a París es profundamente derechista y jacobino. Esto no es ninguna novedad, en el estado francés, pero sí que detectamos una obsesión centralizadora. La parte positiva es que la situación ha hecho despertar la sociedad, que se moviliza en favor de la lengua. Y esto a París hace cierto miedo.

¿Hay mucha demanda para recibir la enseñanza en occitano en Toulouse?

Según los datos del rectorado, 248.000 alumnos a secundaria.

¿Cómo ha influido esta política de aniquilación en el uso social de la lengua? Ha afectado la transmisión familiar?

En casa siempre se ha hablado occitano. Lo hablo naturalmente. También lo hablan mis hijos. Pero la gente tiene vergüenza de hablar occitano. La política del estado francés lo ha arrinconado, promocionando el francés como única lengua de prestigio. El jacobinismo es esto. Pero también hay una voluntad colonialista como en los pueblos de la África negra. La represión aquí no ha estado física pero sí sutil, y muy fuerte en favor de la sustitución de la lengua. Esto ha hecho que, durante décadas, la gente no haya reaccionado. Tenemos que hacer una tarea muy importante de concienciar qué significa perder la lengua.

¿Y como se afronta la fuerza del estado francés?

Con más concienciación. El movimiento occitanista siempre ha tenido uno derramando muy cultural. Hemos tenido muchos escritores, poetas y cantantes en lengua occitana. Pero, después, no se ha traducido en el ámbito político. No tenemos una política lingüística como toca. El movimiento occitanista siempre ha pensado que era una cuestión cultural. Y no. Es una cuestión política. Tiene que evolucionar de la reivindicación meramente cultural a la acción política. Es difícil sentir occitano en la calle y necesitamos una regulación de las administraciones propias en favor de la lengua.

¿Si dos personas occitano parlantes empiezan una relación afectiva, en qué lengua se hablarán?

Muy probablemente, en francés. Es esto que decíamos de la vergüenza y la concepción que ha introducido el estado del francés como lengua de prestigio. Es una cuestión que la sociolingüística explica con el término de diglosia, es decir, cuando dos idiomas o hablas son usados con un valor social diferente. Afortunadamente, la vergüenza de hablar occitano ya no es tan pronunciada. Despacio, las manifestaciones en favor de la lengua y el hecho que se enseñe en la escuela y a la universidad hacen que la percepción de la lengua propia sea más positiva. Pero es evidente que tenemos un problema sociolingüístico.

¿Habéis sufrido represión en la escuela para hablar occitano?

Personalmente, no. Pero conozco algún caso de represión física, como el de una maestra que pegaba los niños que hablaban en occitano. En muchas escuelas, hay maestras que se oponen a la enseñanza en lengua occitana. Y la situación de indefensión es tan grave que si solo hay una persona que se oponga al uso del occitano, sea un profesor o incluso un alcalde, ya no se abre el curso.

¿Cómo definiríais Emmanuel Macron?

Tenemos un monarca. Manda a solas y no escucha nadie. La política se hace a París y bastante. Es contrario a todo aquello que significan los valores republicanos.

¿Fuisteis la primera persona que hizo la tesis doctoral en lengua occitana. Con qué problemas os encontró?

No quería traducir a otra lengua. Lo hice todo en occitano. En un primer momento, pensé de ir a Barcelona. El tribunal era formado por profesores extranjeros. Había un austríaco, que me habló en occitano y en catalán, un belga y uno de París, que no dijo nada.

¿Qué impacto tiene el momento político de Cataluña? Tiene ninguna influencia en las decisiones del estado francés respecto de las lenguas minorizadas?

Se habla muy poco a los medios de comunicación, parece que quieran invisibilitzar qué pasa en Cataluña. No es ninguna noticia que el estado francés no se ha mostrado nunca favorable a las reivindicaciones otras naciones.

¿Hay riesgo que desaparezca, el occitano?

Hace siglos que lo intentan y que lo quieren hacer desaparecer, pero no lo conseguirán. Por eso somos aquí.

(Fuente: Vilaweb / Autor: Josep Verger)

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