Macedonia del Norte inicia el proceso de integración en la OTAN firmando el Protocolo de Adhesión a la Alianza Atlántica

La República de Macedonia del Norte firmó el pasado miércoles el Protocolo de Adhesión a la OTAN y pasará a formar parte de la Alianza como su trigésimo miembro después de que los países aliados lo ratifiquen parlamentariamente.

Ya en la cumbre de 2008, los jefes de Estado y de Gobierno del organismo de defensa euroatlántica se comprometieron a invitar a la Antigua República Yugoslava de Macedonia a entrar en la Alianza Atlántica cuando quedara resuelta la disputa por el nombre del país con Grecia, que venía oponiéndose para que entrara en este organismo y en la Unión Europea.

Atenas tenía recelos de una posible reivindicación soberanista sobre la región griega homónima, por lo que exigía el cambio oficial del nombre del país, como finalmente así acordaron ambas naciones el pasado julio y por el que pasa a llamarse República de Macedonia del Norte.

Durante la ceremonia de la firma, Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, destacó que se trata de “una ocasión histórica. No ha sido un camino fácil. Ha habido desafíos y compromisos difíciles”, y alabó la “gran visión estratégica y coraje” de Alexis Tsipras y Zoran Zaev, primeros ministros griego y macedonio, respectivamente, por haber alcanzado el acuerdo de Prespa. “Han hecho una contribución vital para la seguridad regional y la estabilidad”, resaltó.

Stoltenberg reiteró que la firma del protocolo de adhesión “demuestra que la puerta de la OTAN sigue abierta para las democracias que están preparadas y tienen voluntad para avanzar los objetivos del Tratado de Washington y compartir las responsabilidades de la adhesión”, y espera que los procesos de ratificación transcurran “sin sobresaltos” y que el nuevo país entre como “miembro pleno” en la Alianza Atlántica.

Asimismo, hizo un llamamiento al Gobierno macedonio para que continúe con las reformas, también para entrar en la Unión Europea. “Compartimos los mismos valores y el compromiso con la libertad, la democracia, los Derechos Humanos y estamos decididos en una visión de una Europa entera, libre y en paz”, destacó.

Por su parte, Nikola Dimitrov, ministro de Exteriores macedonio, señaló que “es el resultado del trabajo de muchas generaciones y esto ha sido la obligación de nuestra generación”, recordó el objetivo “estratégico” de su país para entrar en la OTAN así como el valor del acuerdo de Prespa que posibilitó la “reconciliación histórica” entre Grecia y Macedonia del Norte. Igualmente, agradeció a Bulgaria la firma del Tratado de la Amistad en 2017.

Destacó que “nuestras fronteras están ya fijadas y podemos jugar un papel que será un bálsamo importante en una región que todavía se enfrenta a bolsas de incertidumbre”, y añadió que su entrada en la OTAN llevará “certidumbre” a su país.

De la Alianza Atlántica dijo que “es una familia que busca hacer un mundo más pacífico y un lugar mejor”, y se comprometió a seguir con las reformas que consoliden el Estado de Derecho y la mejora del servicio de Inteligencia y defensa.

Macedonia del Norte podrá participar en todas las reuniones y actividades de la OTAN como invitado. Será miembro de pleno derecho cuando los países finalicen el proceso de ratificación de su entrada. Cuando Montenegro se adhirió a la OTAN, este proceso tardó apenas un año, pero en esta ocasión podría tardar hasta año y medio.

La más reciente adquisición de la OTAN

Para los macedonios de a pie, hoy comenzó el día como otro cualquiera, pero para la clase política el país ”hizo historia” con la firma del protocolo de ingreso a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

La ceremonia realizada ayer en Bruselas con la presencia de los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa, Nikola Dimitrov y Radmila Shekerinska, respectivamente, bajo la égida del secretario general del pacto, Jens Stoltenberg, hace realidad los sueños de la cúpula del poder político y económico de este pequeño estado.

Pero por encima de ellos está la culminación de las acciones, pretensiones y presiones durante varios años de Estados Unidos y la Unión Europea (UE) en el empeño de hacerse fuertes en este enclave geopolítico con dos objetivos fundamentales: perpetuar su presencia aquí e intentar anular la de Rusia. De paso, pretenden aislar a Serbia del resto de los estados de los Balcanes occidentales, debido a su política exterior de neutralidad militar y desarrollo de sus vínculos con Rusia y China.

Son múltiples las personalidades nacionales, tanto en el poder como en la oposición, que dicen sentirse protegidos por el gran paraguas de la OTAN y afirman que, al colocar la primera piedra para la adhesión, la seguridad, la estabilidad y la paz de Macedonia están garantizadas.

“Este es un día grande e histórico para todos nuestros ciudadanos. Hoy el mayor pacto de seguridad del mundo, la OTAN, nos da la bienvenida. Hoy nos sentamos hombro con hombro con nuestros socios en la misma mesa, en la misma Alianza”, escribió anoche en su muro en Facebook el primer ministro, Zoran Zaev.

El presidente de la República Gjorge Ivanov, saludó el paso dado y le reiteró su apoyo, aunque lamentó que estuviera precedido de un acuerdo (con Grecia) que cambió el nombre constitucional del país, lo cual califica de daño permanente a los intereses nacionales.

Se refería así a su permanente rechazo a la firma con Atenas en junio del documento en que el país cambiará su nombre por el de República de Macedonia del Norte (Republika Severna Makedonija), condición impuesta para la entrada en la alianza castrense.

Desde su exilio en Hungría, adonde se refugió desde noviembre, el ex primer ministro y líder del principal partido opositor, Nikola Gruevski, también saludó el acontecimiento de ayer en Bruselas. Empero repudió las vías utilizadas por el gobierno de Zaev- que calificó de marioneta- para llegar a él, al plegarse a la postura de Grecia de negociar el nombre del país para poder acceder a la OTAN.

Los argumentos de expertos y analistas políticos para demostrar los peligros para la pequeña nación balcánica de acceder al pacto, a pesar de las promesas de prosperidad y bienestar de sus líderes, desaparecieron hoy de los espacios en los medios.

Así, mientras el júbilo invade los pasillos de las esferas del poder y los negocios, la población sigue enfrascada en sus problemas sin mirar hacia arriba, donde una enorme cúpula invisible la resguarda de los hipotéticos misiles que podrían caer sobre sus cabezas si su gobierno no hubiera estampado la firma en el protocolo de Bruselas.

(Fuente: Prensa Latina)

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