Occitania: El occitano en peligro de desaparecer de la educación pública del país por falta de partida presupuestaria del estado francés

Asociaciones de defensa de la lengua occitana denuncian que a partir del curso 2019/2020 el gobierno francés tiene previsto de liquidar la partida presupuestaria con qué Occitania paga los profesores de occitano.

El occitano está en peligro en las escuelas públicas de la región de Occitania, al estado francés. Según que denuncian las asociaciones que defienden la enseñanza en esta lengua, el ministro de Enseñanza francesa, Jean-Michel Blanquer, ha puesto en marcha una reforma que pretende de suprimirlo a la Educación Secundaria de la demarcación escolar de Toulouse. Para hacerlo, tiene previsto de liquidar a partir del curso 2019/2020 la partida presupuestaria con qué Occitania paga los profesores de occitano.

“Hasta ahora, estas horas eran financiadas por una dotación específica para el occitano porque hay un convenio entre la región de Occitania y el estado francés. Ahora no quieren respetarlo, y esto no puede ser”, denuncia Joan Thomas, profesor de occitano. Además, explica que la medida no tiene sentido teniendo presente que el número de alumnos que quieren estudiar occitano se eleva cada año.

Se calcula que son unos 30.000, contando quienes la eligen como asignatura opcional y quienes pueden cursar todos los estudios de manera bilingüe (francés y occitano). Para abrir clases bilingües, hace falta una gran demanda de los padres del centro y el visto bueno del rectorado. La inmersión lingüística solo se echa de la educación pública, con escuelas como Calandreta, con un modelo similar a la Mece de Cataluña Norte.

A pesar de que de momento solo afecta la demarcación escolar de Toulouse, es posible que la medida llegue además demarcaciones, y también en Cataluña Norte, donde la enseñanza del catalán también se podría resentir todavía más. Esta medida contradice la Carta Europea de las Lenguas Regionales y Minoritarias, que el estado francés firmó el 1999 pero que el parlamento no quiere ratificar. ‘Sin la ratificación, no se aplica’, denuncia Thomas.

Las asociaciones en defensa de la lengua, como la Asamblea Nacional Occitana han denunciado la situación a las redes y miércoles organizaron una manifestación ante el rectorado de Tolosa. Es previsto que el día 17 se haga otra manifestación. De momento, la lucha se intensifica con una coordinación con vascos, corsos y bretones.

“A la sociedad civil el occitano no es bastante visible. No lo sientes mucho en la calle, no lo ves en las tiendas… Hace falta una política de sociabilització de la lengua’, explica Thomas. ‘Francia ha estado siempre un estado muy centralizador y jacobino donde solo hay una lengua y no hay jefa política lingüística”.

Un problema que asegura que no tiene que ver con quién gobierne: ‘A los noventa algunos gobiernos socialistas sí que hicieron algo para el occitano, pero muy poca. Sean socialistas o de derechas, todos son iguales. Son formados en la Escuela Nacional de Administración’, dice. “Aquello que predomina ideológicamente es el jacobinismo”.

(Mapa de la Occitania)

El movimiento occitano, entre una bajada de la lengua y el resurgimiento cultural

Hoy, en Toulouse se hace nuevamente la Dintrada, un foro social que tiene la voluntad de encarar los desafíos que vive el occitanisme, como por ejemplo la bajada del uso de la lengua, el papel de las asociaciones, la irrelevancia política y trabajar para encontrar un nuevo horizonte para reactivar el movimiento.

Occitania tiene dieciséis millones de habitantes. Es un territorio muy amplio: 190.000 km² divididos en tres estados, principalmente el francés, con treinta y dos departamentos, pero también comprende la Valle de Aran y les Valls Occitanas en el Piamonte italiano. Hay que añadir un enclave a la Gàrdia, en Calabria, similar al caso que encontramos del catalán y el Alguer.

De referente cultural a la decadencia

Históricamente, Occitania no ha tenido nunca un estado propio, sino que ha sido dividido en diferentes entidades. Los siglos XI, XII y XIII fueron los de más esplendor cultural, con el occitano como lengua de referencia en todo Europa.

La cruzada albigense y la derrota a la batalla de Muret (1213) comportaron la pérdida de soberanía y la anexión continuada, principalmente en Francia, hasta la tardía integración del Bearn (1620) y Niza (1860), cosa que llevó a una política de afrancesament de la sociedad occitana. El siglo XIX empezó el Felibritge, un movimiento cultural que tenía que devolver el prestigio y dotar de normativa la lengua. El máximo exponente fue Frederic Mistral, premio Nobel de Literatura.

Por su parte, la administración francesa aplicó una política lingüística que obligaba a emplear el francés en todos los documentos legales y en que la escuela pública tuvo un papel clave en la desaparición del uso de la lengua. Se humillaba y se culpabilizaba los hablantes (la vergonha), con prohibiciones y castigos, un sentimiento que todavía afecta mucha gente, que ha escondido el occitano o lo ha reservado a la esfera privada.

Con las dos guerras mundiales, el sistema escolar, la revolución industrial y la urbanización, se paró la transmisión del occitano a las nuevas generaciones y muchos padres empezaron a hablar en francés a los hijos pensante que de este modo tendrían más oportunidades. Esto ha dejado la lengua en una situación de extrema fragilidad.

El retroceso ha estado muy importante en todo el territorio. Solo hay contadas excepciones, como la de la Valle de Aran, donde el hecho que la lengua sea oficial y vehicular a la enseñanza ha permitido una relativa vitalidad (el 81% lo entiende y el 56% el habla), a pesar de la pérdida en el uso social.

En les Valls Occitanas piamontesas, con cierta protección y promoción, también mantiene una presencia importante. Entre 35.000 y 80.000 habitantes hablan el occitano (de un total de 180.000), pero ha reculado el uso entre los más jóvenes, y solo un 40%-50% lo hablan habitualmente. En el caso de Mònegue, un 15% de la población tiene conocimientos de occitano.

En el estado francés es donde hay un retroceso más elevado. Hace borde ciento años, el 1920, se calcula que debe millones (de catorce) hablaban occitano. El 1980, eran un millón y medio (13%) quién lo hablaban habitualmente. Y ahora, los hablantes habituales son entre 500.000 y 790.000. Un 3%-5% de la población.

El principal factor de esta bajada es la rotura de la transmisión de padres a hijos. Mientras que casi tres cuartas partes de los occitanòfons aprendieron la lengua al si de la familia, el 90% de estos no ha hablado el occitano a los hijos de manera regular.

Las últimas encuestas en la Aquitania y Mediodía-Pirineos muestran que cerca de la mitad de la población tiene algún conocimiento de la lengua, pero la cifra se reduce a una quinta parte entre quienes pueden tener una conversación simple, y solo un 5% el habla al mismo nivel que el francés, cosa que hace difícil la transmisión y el uso social, puesto que en muchos municipios solo restan unos pocos habitantes que la dominen.

Esta frágil situación contrasta con una cierta revalorització cultural y económica de la lengua, aunque para la mayoría de ciudadanos no es ni mucho menos una prioridad.
En los dos territorios donde se han hecho encuestas hace poco, una mayoría amplia está a favor de mantener el occitano y es partidaria de la intervención pública. Lo ven como un signo de apertura. Una gran mayoría de aquitanos (88%) considera también que da un sentimiento de pertenencia a la tierra y permite de comprender mejor la región y su historia (81%).

También lo ven como una oportunidad para promocionar el territorio. La gran mayoría de los habitantes de Mediodía-Pirineos (89%) cree que las palabras o símbolos en occitano (como la cruz occitana) añaden valor a los productos, incitan a comprar (72%) y la historia, la lengua y la cultura occitanas dan valor a las actividades turísticas (86%).

La recuperación de la cultura y la lengua

El hecho de ser una lengua envejecida y de uso social cuanto más va más reducido, hace que no tenga mucho oposición. El aprendizaje en la escuela también tiene un amplio apoyo (70%) y borde 69.000 alumnos de todo Occitania rebenalgun enseñanza de la lengua, principalmente de iniciación o sensibilización. Además, se usa en la enseñanza bilingüe de la escuela pública (4.000 alumnos) iala Calandreta (3.894), las escuelas asociativas en inmersión occitana que actualmente tienen setenta y dos centras en diecinueve departamentos.

La primera calandreta se abrió a Pau (Bearn) el 1979. A las calandretes hay una lista de espera de 250 alumnos, y cerca del 60% de los padres que no tienen los niños escolarizados en occitano querrían que tuvieran conocimientos de la lengua.

En la región de Mediodía-Pirineos, a pesar de un claro retroceso del occitano, el 36% de los jóvenes entre 15 y 29 años ha aprendido la lengua a la escuela. Después de siglos excluida de la vida pública, la ley Deixonne (1951) permitió la enseñanza de las lenguas regionales, cosa que ha permitido una cierta activación a las escuelas y una política cuanto más va más favorable de las administraciones.

El 2015, se creó la Oficina Pública de la Lengua Occitana,un organismo público con sede en Toulouse que tiene como objetivos promover la transmisión y el uso del occitano. A muchos municipios, como Tolosa mismo, la señalización es bilingüe. El pionero fue Ortès, el 1989.

El departamento del Tarn se comprometió a financiar el 80% del coste de los carteles en occitano de los pueblos. Hay que recordar la batalla legal por los carteles, cuando el 2010 un tribunal administrativo del Hérault prohibió el letrero bilingüe a Vilanòva de Magalona porque decía podía llevar a confusión. Finalmente, el 2012, la Corte Administrativa de Apelación de Marsella anuló la sentencia, y la rotulación bilingüe se va extendiendo por los municipios.

Históricamente, la tarea de supervivencia de la cultura y la lengua la han hecho las asociaciones. Destaca el Instituto de Estudios Occitanos (1945), una red que agrupa 1.500 adheridos, que promueve la lengua y cultura occitanas con cursos, edita libros, ofrece servicios de traducción y toponimia, hace recolección del patrimonio oral, etc.

El Instituto de Estudios Occitanos tiene un precedente en la Sociedad de Estudios Occitanos (1928), inspirada en el Instituto de Estudios Catalanes (1907). Occitania mantiene lazos estrechos con los Països Catalans, con entidades como el Círculo de Hermanamiento Occitano-catalán y las asociaciones occitanòfiles Òc Mallorca y Òc Valéncia. Los partidos y asociaciones occitanos también han apoyado a un ente local independiente para Cataluña Norte y a las aspiraciones nacionales de Cataluña.

De la cultura a la reivindicación política

En contraposición a otros movimientos culturales, el Felibritge tuvo un componente exclusivamente cultural. Mucho más tarde apareció un movimiento político propiamente occitano, más allá de personajes puntuales o protestas como la de los vinyataires occitanos y norte-catalanes el 1907.

El cierre arbitrario del complejo minero e industrial de la Sala (Decazeville) el 1962 se ha considerado el catalizador de las reivindicaciones occitanas, en que la política de reestructuración económica y energética del estado fue vista como un agravio. La combinación con un resurgimiento cultural comportó la aparición de asociaciones y entidades políticas como Volèm Vivir en el País (1974) y el Partido Occitano (1987).

El primer partido es el Partido Nacionalista Occitano (ahora Partido de la Nación Occitana), formado en Niza el 1959, pero que tenía como referencia las reivindicaciones argelinas y situaba Occitania como una colonia interior, aunque posteriormente ha evolucionado hacia un partido nacionalista transversal.

El movimiento ha destacado por su fragmentación y la incapacidad de articular un movimiento amplio, en gran parte por un sistema electoral que perjudica las pequeñas formaciones, y en muchos casos, los militantes occitanistes prefieren sumarse a candidaturas de grandes partidos para poder tener cierta influencia en las políticas, a pesar de que tampoco acaba siendo ninguna prioridad para estos partidos.

El sistema electoral –en que se vota un candidato y no una lista cerrada– también permite de tener un perfil y una sensibilidad diferente que no si se formara parte de una gran lista. El principal partido es el Partido Occitan, miembro de la federación Regiones y Pueblos Solidarios (junto con catalanes, corsos, bretones, etc.) y de la Alianza Libre Europea, que en las elecciones legislativas del 2017 presentó seis candidaturas, que lograron 4.240 votos con un resultado máximo del 2,12% en una circunscripción del Bearn.

El Partido de la Nación Occitana (PNO) presentó un único candidato que recibió el 0,79% de los votos, pero como hemos dicho, son presentes sobre todo en las grandes formaciones. La mayoría de partidos (sacado del Frente Nacional) se muestran, en un grande o en otro, a favor de la enseñanza y la promoción del occitano.

El movimiento Construir Occitanie, por ejemplo, colabora con En Marche! de Macron, y es habitual encontrar unos cuántos candidatos occitanistes en los diferentes partidos. Incluso, las asociaciones occitanistes (como Convergència Occitana o País Nuestro) hacen actas porque los candidatos respondan cuestiones sobre la cultura y la lengua occitana.

A la Asamblea Nacional francesa hay un diputado occitano vinculado en Regiones y Pueblos Solidarios, Jean Lassalle. A pesar de que no es de un partido estrictamente occitano, el 2003 ya protestó contra el ministro del Interior de entonces (Nicolas Sarkozy), cantante ‘Se canto’, el himno de Occitania.

Los occitanistes están repartidos por todas partes, como el verde Gérard Onesta, presidente de la Asamblea del Consejo Regional de ‘Occitanie’, que ha dado un importante apoyo en Cataluña, y que compartió lista con el consejero regional Patric Roux, del Partido Occitan.

Occitania actualmente está dividida en cuatro regiones (Nueva Aquitania, Occitanie, PACA y Auvernia-Roine-Alpes) y han surgido nuevas organizaciones como Libertat! (Esquèrra Revolucionaria de Occitania) y la Organisation Démocratique lleva Peuple Occitan. Donde sí que hay un sistema de partidos propio está en la Valle de Aran, con formaciones como Corròp, Unidad de Aran (aliado del PSC) y Convergència Democrática Aranesa – Partido Nacionalista Aranés (aliado del PDeCAT) con una institución propia, el Consejo General.

El movimiento, todo y altamente fragmentado, ha tenido una relativa fuerza de movilización. El 2012, 30.000 personas se reunieron en Toulouse para pedir un estatus y una ley para la lengua. Con el mismo propósito, el 2015 hubo una concentración de 15.000 manifestantes en Montpellier. Unos años antes, ya había habido movilizaciones en Carcasona (el 2009, con 30.000 manifestantes) y a Besier (el 2007, con 20.000 manifestantes).

También hay iniciativas como ‘Ni Sur, ni PACA, mais Provence!’, que sobrepasa las 32.500 solicitudes a change.org, y que quiere convocar una concentración a Marselha el 27 de septiembre, coincidiendo con el Congreso de las Regiones de Francia, para pedir que se modifique el nombre de una región que actualmente se denomina ‘Sur’, cosa que no evoca nada y ni siquiera es la zona más meridional del estado francés.

De momento, las principales reivindicaciones son fomentar las políticas lingüísticas y promover la economía de la región en un estado hipercentralitzat. La capacidad de encontrar un espacio y crear un proyecto propio que vaya más allá de las reivindicaciones culturales y que dé respuestas sociales, económicas y políticas coherentes, puede ser clave para hacer valer un movimiento que todavía anda y que no se quiere parar.

(Fuente: Vilaweb / Autores: Seda Hakobyan y Alexandre Solano)

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