Jatri Aduh, presidente del Parlamento saharaui: “Por primera vez hay interés de las grandes potencias en la resolución del conflicto del Sahara”

Jatri Aduh, presidente del Parlamento saharaui en el exilio, lideró las anteriores conversaciones con Marruecos. Ahora observa una diferencia. Rusia y Estados Unidos tienen interés en resolver el conflicto y en la estabilidad de la región, lo que abre una oportunidad para los saharauis a pesar de que Rabat haya aceptado acudir solo por sentirse presionado y sin voluntad real.

El jefe del Parlamento saharaui en el exilio, y jefe de las negociaciones en las anteriores conversaciones con Marruecos afirma que la creación de nuevos mercados ha entrado en la agenda de las grandes potencias como Rusia y Estados Unidos, y que la estabilidad en la zona depende de la resolución del conflicto del Sáhara Occidental.

¿En qué posición llega cada parte a las negociaciones?

Hemos asistido a esta mesa redonda sabiendo que es el inicio de un nuevo proceso dentro de una dinámica que el señor Kohler (Horst Kohler, enviado especial de la ONU) está pretendiendo empezar tras seis años de parón. Hemos ido sabiendo dónde nos quedamos hace seis años. Aquel proceso empezó en 2007 y terminó en 2012 con el bloqueo marroquí. Lo que quedó claro entonces es que la solución al conflicto no iba a venir de las propuestas marroquíes. Actuaron como si el Sahara fuera ya marroquí y se quisiera desanexionar, cuando no es así.

Para la legalidad internacional Marruecos está en un territorio no autónomo y es el pueblo saharaui quien tiene que tener el derecho a la decisión que tiene que tomar en un futuro, es el pueblo quien tiene que zanjar el problema. Que la ley internacional recalcara esto en aquel entonces (2012) nos dejó en una posición fuerte. Por el contrario, ha dejado a Marruecos en una posición de debilidad, sin argumentos y puede que por eso finalmente decidiera unilateralmente dejar el proceso de paz. Y con eso acudimos a Ginebra cada parte.

¿Qué ha dicho Marruecos? ¿Qué propone?

La mesa redonda fue un estilo muy adecuado que el ex-presidente alemán y ahora enviado especial de la ONU para la resolución del problema decidió retomar. Se trata de crear una atmósfera propicia que permite sentarnos de nuevo después de bastante tiempo, crear una sicología de retomar las conversaciones. Se ha valorado la etapa iniciada en el 91, la evolución de las etapas atravesadas y cómo retomar las conversaciones.

Se ha tratado de declarar las intenciones y cada uno insiste en su visión. Marruecos se ha limitado a expresar su voluntad de asistir y afirma que está decidido a cooperar, tratando de demostrar que no va a obstaculizar el proceso esta vez. A mi juicio se siente presionado, por la dinámica creada por diferentes actores y de los factores que han animado a Kohler para que retome las conversaciones.

De forma clara y contundente la resolución 24/40 ha dicho que las dos partes tienen que ir a las conversaciones sin condiciones previas para facilitar la autodeterminación del pueblo saharaui. Tuvieron que acudir, no pudieron decir que no después de esa resolución. Pero fuera de esas rondas de contacto se ve claramente que no tienen buenas intenciones. Por ejemplo, dicen que no están en contra de la autodeterminación pero no quieren referéndum, y eso quiere decir que ya están poniendo condiciones. Todo el mundo sabe que el problema es que realmente la autodeterminación se pueda realizar mediante la expresión de la voluntad del pueblo saharaui.

No se puede solucionar el problema sin referéndum. Marruecos se siente presionado, está en una posición en la que tiene que acudir y mostrar buenas intenciones, pero en el fondo eso no existe.

Hay un nuevo actor, que es Estados Unidos y su paladín John Bolton. ¿Qué puede cambiar esto?

John Bolton es parte de la administración de Trump, y ya antes de tomar su cargo EEUU presentó su propuesta y presionó para que el Consejo de Seguridad reduzca el mandato de la ONU de un año a seis meses. Ese es un claro mensaje de EEUU para reducir la presencia de la Minurso, con su efectividad y operatividad, pero sobre todo con su utilidad sobre el terreno. Bolton, que en años anteriores había sido miembro permanente de los Estados Unidos en el Consejo de Seguridad, tiene la teoría de que no se puede mantener una misión así de forma definitiva sin que se esperen resultados.

En sus memorias, publicadas hace ahora un año, ponía el ejemplo de la Minurso como una misión que se renueva año tras año sin que haya resultados, sin que cumpla con su deber. Cierto que esa era la posición antes de que Bolton ocupara su condición de Consejero de Seguridad en la actual administración de EEUU, la voluntad de agilizar la solución del problema, porque ha durado muchísimo tiempo.

Hace escasos días, cuando explicaba la estrategia de EEUU en el continente africano, declaró que se sentía frustrado y que estaba indignado porque la Minurso (y por ende la ONU) no ha podido celebrar el referéndum para una población ya definida (en contra de lo que se ha querido hacer ver hasta ahora). Todo esto ha influido para que Kohler también se haya movido.

Hay elementos nuevos en comparación con lo que había en el pasado. La posición francesa era la que dirigía el Consejo de Seguridad en cuanto a la cuestión del Sahara Occidental. A Marruecos le conviene seguir en la situación actual, en la que reprime a la población local, se queda con los recursos naturales y obstaculiza continuamente el proceso de paz.

Pero no es solo eso. La Federación Rusa se abstuvo en abril la votación de la ya citada 24/40 pero también lo hizo en octubre. Es algo que no había pasado hasta ahora. La explicación que dieron en abril fue que estaban en contra de la presentación del proyecto de los americanos, no del proyecto en sí.

En octubre sin embargo se abstuvieron porque dijeron claramente que los criterios para el retorno a las negociaciones tienen que ser más claros y tiene que estar incluido el derecho a la autodeterminación como exige la ley internacional para estos casos. También los rusos, por primera vez, han demostrado la intención de agilizar la resolución y han mostrado un interés por dicho problema, siempre en base a la legalidad internacional y en eso todas las leyes dan la razón al pueblo saharaui. Hay nuevos actores y los anteriores están actuando de manera diferente y más positiva para nosotros y lo tenemos que aprovechar.

¿No hay ningún interés oculto de las grandes potencias para la resolución? Estos países siempre han manejado agendas diferentes a las mostradas. Se ha empezado a hablar de un mercado del Magreb. ¿Cree que hay alguna otra razón para este cambio de estos países con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de la ONU?

Si, tiene razón. Las grandes potencias siempre han actuado por propio interés. Muy pocos países, sobre todo en los tiempos actuales, tienen posiciones que reposan sobre las ideas de justicia, legalidad, etc. Son lemas que se utilizan pero detrás están los intereses de unos y otros. Yo creo que finalmente la comunidad internacional se ha dado cuenta, y no solo los interesados, y ha considerado imposible mantener esta situación de statu quo por dos razones.

En primer lugar, por la amenaza a la estabilidad en esta zona, máxime cuando estamos donde estamos, cerca del Sahel, Mali, Libia… Si a esto le sumamos la frustración (de la población) de saber que este conflicto no se va a solucionar por la vía pacífica y finalmente hay que acabar de una vez por todas y no seguir con la ONU, yo creo que estaríamos en un escenario peligrosísimo de guerra. En cualquier momento, si en esa zona de delimitación que es el muro de Marruecos en el Sahara Occidental, se llegan a intercambiar dos tiros o tres, estallaría la guerra. Ningún país estaría fuera de la amenaza de seguridad que eso supone, ni siquiera el sur de Europa.

El segundo elemento es la pretensión de las grandes potencias de crear nuevos mercados amplios y zonas integradas donde se pueda intercambiar mercancías, invertir y establecer intereses geoestratégicos y de seguridad. Los grandes actores se han dado cuenta de que esta estabilidad ficticia y momentánea no ayuda en nada a sus intereses. Es como si hubieran dicho “hay que acabar con este problema; de manera justa o injusta para los saharauis”.

Coincidimos con este planteamiento de acabar la situación de statu quo. Ahora bien, si ellos pretenden que las cosas solo se muevan para su lado se equivocan, nosotros lucharemos para se muevan hacia el nuestro. Solo con eso se puede arreglar el problema. Kohler puso en el orden del día dos cosas: la situación del Sahara Occidental y los desafíos a los que se enfrenta esta región del norte de África desde un punto de vista económico. Eso hasta ahora no se había metido en el orden del día, y creo que es un punto muy a favor de los saharauis.

Llegados a un punto y descartada ya la guerra, ¿cómo se puede sentir presionado Marruecos si tiene detrás a Francia, su eterno aliado con derecho a veto?

Ahora se han sentido presionados para terminar con la paralización de las conversaciones. La mesa redonda de Ginebra ha sido un intento de relanzar las conversaciones. Intentaron obstaculizarlas diciendo que solo negociarán con Argelia y solo la autonomía. Condiciones que han tratado de cubrir posiciones de obstrucción. Les han dicho de forma clara que hay que ir a las conversaciones sin condiciones previas. No tienen argumentos para no acudir. Veremos qué sucede. Para nosotros es una oportunidad que no se debe desperdiciar.

Tomaremos posiciones. Volveremos a demostrar a todos los que buscan la solución de este problema –que es un problema de descolonización– nuestra buena voluntad.

Veremos cómo se suceden los hechos, la política cambia a cada momento porque hay muchos factores que la hacen mutar. Pero no nos fiamos de Marruecos. Hassan II también acudía a la Unión Africana con palabras y gestos de buenas intenciones y luego todos sabemos qué pasó de puertas para adentro. Rabat se sigue escudando en que en muy pocos casos la autodeterminación ha llegado por vía de referéndum.

(Fuente: naiz infoResumen Latinoamericano / Autor: Andoni Lubaki)

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