La conspiración contra Venezuela: Revelan los diálogos secretos previos y cómo se creó la coalición contrarrevolucionaria contra el país

El golpe de Estado en marcha contra Venezuela, impulsado por el Gobierno de Estados Unidos junto a gobiernos satélites se orquestó en secreto desde mediados de 2018, cuando el diputado de la Asamblea Nacional en desacato, Juan Guaidó, inició viajes para buscar socavar la voluntad del pueblo venezolano que eligió el pasado 20 de mayo al presidente constitucional Nicolás Maduro.

Tal aseveración forma parte de un trabajo periodístico de Joshua Goodma, Luis Alonso Lugo y Rob Gillies, publicado por la agencia de noticias Associated Press (AP). El diputado Juan Guaidó viajó en secreto a EE.UU., Colombia y Brasil para conversar sobre una estrategia opositora contra el Gobierno de Maduro, sostienen fuentes consultadas por la agencia AP.

La coalición de países latinoamericanos que junto a Washington reconocieron inmediatamente al diputado Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela se consolidó durante semanas de diálogos previos secretos que incluyeron mensajes cifrados y una gira del dirigente opositor por el extranjero, revela AP citando a varias fuentes involucradas en las conversaciones.

Según Antonio Ledezma, exalcalde de Caracas prófugo de la Justicia venezolana, Guaidó viajó discretamente a mediados de diciembre a EE.UU., Colombia y Brasil para informar de la estrategia de la oposición de organizar manifestaciones masivas coincidiendo con la juramentación presidencial de Nicolás Maduro el 10 de enero. Para no atraer la atención de funcionarios migratorios, el diputado salió de Venezuela por tierra hacia Colombia, confirmó otro dirigente opositor anónimo.

Las fuentes señalan que construir un consenso entre la fragmentada coalición antigubernamental venezolana no fue una tarea fácil. El líder opositor consultado por AP relató que se utilizaron, entre otras cosas, largas sesiones de mensajes de texto cifrados, mientras que un funcionario estadounidense anónimo añadió que también se emplearon intermediarios para enviar mensajes al opositor Leopoldo López, mentor político de Guaidó.

Por otra parte, un oficial de Estados Unidos, también en condición de anónimato, aseguró que “usaron intermediarios para enviarle mensajes a Guaidó a través de su mentor político Leopoldo López“, quien  cumple arresto domiciliario después de tratar de liderarun plan contra el presidente Maduro que provocó la muerte de cientos de ciudadanos.

Por su parte, un diplomático latinoamericano del Grupo de Lima indicó que, aunque durante su reunión en Bogotá Guaidó reveló su plan de autoproclamarse presidente interino durante una manifestación el 23 de enero, el suspenso duró hasta horas antes de la juramentación.

Las fuentes de AP sostienen también que el apoyo de la Administración Trump fue clave en la decisión de muchos países latinoamericanos de confrontar directamente al Gobierno bolivariano.

Así, un momento decisivo fueron unas declaraciones del presidente estadounidense en agosto de 2017, cuando no descartó una opción militar para Venezuela. En las semanas siguientes, el inquilino de la Casa Blanca criticó duramente a Maduro en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, así como cuestionó a asesores y a algunos líderes latinoamericanos sobre una eventual invasión militar del país sudamericano, lo que convenció a los dirigentes de la región de que Trump, a diferencia de gobiernos anteriores, estaba dispuesto a actuar, señaló Fernando Cutz, exasesor sénior de seguridad nacional para los presidentes Barack Obama y Trump.

“Trump personalmente ha desatado buena parte de esto”, aseguró Cutz, detallando que “en cada conversación que ha tenido con líderes de América Latina desde que asumió la Presidencia, menciona a Venezuela”, algo que “ha movido muchas opiniones”.

El 4 de enero, un día antes de que Guaidó asumiera la Presidencia de la Asamblea Nacional en desacato, los cancilleres de trece países del Grupo de Lima anunciaron que no reconocerían el segundo mandato de Maduro, lo que puso a la Casa Blanca a correr para no quedarse atrás, señaló a la agencia un exfuncionario y miembro del Congreso de EE.UU. que estaba en estrecho contacto con el Consejo de Seguridad Nacional.

Otro protagonista clave fue Canadá, cuya canciller Chrystia Freeland habló con Guaidó la noche antes del juramento de Maduro para ofrecerle el apoyo de su Gobierno si se enfrentaba al líder socialista, aseguró un funcionario canadiense. Otros países que estuvieron muy activos, según AP, fueron Perú, Brasil y Colombia.

(Fuentes: Resumen Latinoamericano / teleSur / Russia Today – RT)

EEUU y la UE se habían preparado previamente para la autoproclamación de Guaidó en Venezuela

La Casa Blanca ni se lo pensó, porque ya lo tenía pensado: reconoció al autoproclamado Juan Guaidó como presidente de Venezuela incluso antes de que se autoproclamara. Y la Unión Europea, cuyos tiempos dilatados son proverbiales cuando se trata de poner de acuerdo a 28 gobiernos, difundió un comunicado el miércoles por la noche en tiempo récord, como reconoce la propia Comisión Europea. ¿Por qué? «Hacía días que se venía trabajando en ello». Es más, hay quien dice que directamente se dio el visto bueno al texto propuesto por Federica Mogherini porque había sido previamente trabajado.

Es más,  el ministerio español de Exteriores ha confirmado este jueves  que conocía con antelación la decisión de EE UU de apoyar a Guaidó como presidente.

La Casa Blanca ya había anunciado que apoyaría las pretensiones de Guaidó si decidía dar el paso y autoproclamarse presidente. Poco después del juramento, desde el Despacho Oval se hacía público el apoyo explícito de la administración estadounidense al líder opositor como sustituto de Maduro al frente de Venezuela.

«Seguiré utilizando todo el peso de Estados Unidos y su poder económico y diplomático para presionar por la restauración de la democracia en Venezuela», asegura Trump en el comunicado. El presidente estadounidense ha sido más contundente en Twitter donde ha asegurado que los venezolanos «ya han sufrido demasiado en las manos del ilegítimo régimen de Maduro».

Juan Guaidó ya anunció el pasado 11 de enero una «ruta» para asumir «las competencias» de la presidencia del país, ante lo que considera es la «usurpación» del cargo a manos de Nicolás Maduro, quien 24 horas antes había jurado el cargo. “Nos declaramos en Emergencia, debido a la ruptura completa del Hilo Constitucional y asumimos la representación ante la Comunidad Internacional”.

«Claro que vamos a ejercer nuestras competencias y claro que vamos a hacer lo que debemos hacer, (pero) no sucumbiendo a elementos o presiones, sino ante una ruta que hemos establecido», señaló Guaidó en una entrevista con el periódico digital local Efecto Cocuyo el 18 de enero. “Nuestros Gremios, sindicatos y sociedad civil se mantienen trabajando por la ruta para la transición en Venezuela, es por ello que este 23 enero las calles de Venezuela gritarán en una sola voz por el rescate de la libertad, la democracia y el cese de la usurpación de Nicolás”.

Maduro, en el poder desde 2013, juró el 10 de enero, ante el Supremo, un nuevo mandato cuya legitimidad la oposición y parte de la comunidad internacional no reconocen. El líder chavista se impuso con holgura en los comicios presidenciales de mayo pasado, tachados en su momento como «fraudulentos» y boicoteados por el grueso del antichavismo.

Durante toda la semana pasada, fueron frecuentes los llamamientos de la oposición para que Guaidó asumiera la presidencia del país, amparado en varios artículos de la Constitución que otorgan estas funciones al jefe del poder Legislativo ante la eventual «falta absoluta» del presidente. Guaidó, este viernes, afirmó que contaba con el apoyo «de la comunidad internacional y de la mayoría del pueblo venezolano», y anunció que en la manifestación del día 23 iba a entregar un mensaje a los militares, a los que había pedido ayuda para desalojar a Maduro.

Y todo eso, y más, está sobre la mesa de todas las capitales europeas y de la UE desde hace «días, semanas y meses», según el Ejecutivo comunitario. De ahí, como ha subrayado este jueves la portavoz de la Alta Reperesentante para política exterior, Federica Mogherini, «la declaración se difundió en unos plazos de tiempo sin precedentes».  «El trabajo no empezó ayer [por el miércoles] cuando se desataron los acontecimientos, llevamos mucho tiempo», ha explicado Maja  Kocijancic.

Kocijancic también ha querido destacar la señal de unidad que daba una reacción tan rápida de los 28. Pero la unidad ha saltado por los aires menos de 24 horas después cuando el responsable de Exteriores británico, Jeremy Hunt, ha dicho antes de reunirse con el vicepresidente Mike Pence que reconocían a Guaidó como líder de Venezuela, alineándose con la Casa Blanca y desmarcándose de la línea oficial de la UE: elecciones de acuerdo con el orden constitucional, apoyo total a la Asamblea Nacional y a la democracia.

Pero Londres, como si ya se encontrara en un escenario post Brexit, ha cruzado el Atlántico diplomáticamente.

El senador estadounidense Marco Rubio ya había pedido al presidente de EE UU, Donald Trump, el 22 de enero, 24 horas antes de las protestas de la oposición, reconocer a Guaidó como el «presidente legítimo» en lugar de Nicolás Maduro. «Animamos al presidente [Trump] a que siga adelante con lo que ya ha declarado, que es que Maduro es ilegítimo. El siguiente paso lógico es reconocer al presidente de la Asamblea Nacional como el presidente legítimo», declaró Rubio tras reunirse con el dignatario en la Casa Blanca.

Ese mismo días, el vicepresidente Pence publicó un video en el que calificaba de «dictador» a Maduro, al tiempo que expresaba su respaldo a la marcha convocada para el miércoles por la oposición.

«Mientras hacen que sus voces se hagan oír mañana, en nombre del pueblo estadounidense le decimos a la buena gente de Venezuela: Estamos con ustedes», afirmó Pence en el video. «Estamos con ustedes, los apoyamos, y los seguiremos apoyando hasta que la democracia en Venezuela sea restaurada, y sus derechos de libertad que les pertenecen sean reivindicados», añadió. El vicepresidente, además, reiteró que la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, es el «último vestigio» de la democracia en Venezuela y reiteró su apoyo a Guaidó.

A nadie pilló por sorpresa el movimiento de Guaidó. Es más EE UU y la UE ya se habían preparado para su autoproclamación como presidente de Venezuela.

(Fuente: el diario.es / Autor: Andrés Gil)

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