El capitalismo financiero tiembla: 2018 fue el peor año para Wall Street y el Ibex35 en una década

Jugar al monopoly financiero sin dar golpe, mientras la vida de miles de millones de personas penden del delgado hilo que supone la decisión parcial e histérica de un broker de bolsa, no ha sido tan rentable en 2018.Y es que el año pasado fue un año récord para las acciones, pero es uno que los inversionistas preferirían olvidar en Wall Street.

El Dow cayó un 5,6%. El S&P 500 cayó un 6,4% y el Nasdaq cayó un 4%. Fue el peor año para las acciones desde 2008 y el segundo año en la última década en que Dow y S&P 500 cayeron. Diciembre fue un mes particularmente terrible. El Dow cayó un 8,7%, su peor diciembre desde 1931. En un tramo de siete días, el Dow cayó 350 puntos o más seis veces. La víspera de Navidad de este año fue la peor para el índice.

El 2018 será recordado por su extrema volatilidad. El índice de volatilidad VIX se disparó, y el Índice Fear and Greed de CNN Business se ha estancado en “Extreme Fear” durante gran parte del año. La volatilidad ha sido impulsada por los signos de una desaceleración económica mundial, las preocupaciones sobre la política monetaria, los temores de inflación y las preocupaciones sobre el aumento de la regulación del sector tecnológico. El temor a una guerra comercial global, provocada por las amenazas y acciones de la administración Trump contra socios comerciales, sigue siendo una fuente de preocupación para los aficionados al monopoly global como forma de entender el concepto de trabajo.

Aunque la economía de los Estados Unidos ha estado fuerte, algunos temen que la Reserva Federal haya estado elevando las tasas demasiado rápido y que pueda ahogar el crecimiento económico. Algunas de las acciones tecnológicas de los EE.UU. que antes eran de alto vuelo, como Facebook, Apple y el Alphabet (Google) están ahora en baja.

MÁS DE LO MISMO,PERO PEOR, EN EL ESTADO ESPAÑOL

El principal indicador de la Bolsa española, el Ibex 35, ha cerrado el año con unas pérdidas del 14,97%, su peor registro anual desde 2010 (cuando cedió un 17,43%), por las dudas sobre el futuro de la economía global, los efectos del brexit y el miedo a la guerra comercial entre EEUU y China. Estas y otras razones han sembrado de volatilidad también en el mercado español de renta variable en un año en el que el Ibex se ha dejado más de 1.500 puntos, al pasar de los 10.043 con los que comenzó enero a los 8.539,90 con los que ha cerrado este 31 de diciembre.

Desde comienzos de 2018, el Ibex acusó las previsiones de un endurecimiento de la política monetaria a ambos lados del Atlántico: en enero perdió un 4,06% y, en febrero, confirmada la subida de tipos de interés en EEUU, un 5,85%. En marzo el descuento fue algo menor, del 2,44%, por las evidencias de que ese país estaba dispuesto a librar una guerra comercial con China. Lo contrario ocurrió en abril, que se cerró con un repunte del 3,96%, ayudado por la depreciación del euro frente al dólar, debido en gran medida a los comentarios del Banco Central Europeo (BCE) sobre la desaceleración de la actividad económica en Europa y al mantenimiento de los estímulos monetarios. La montaña rusa continuó en mayo, cuando el Ibex bajó un 5,16% en su segundo peor registro mensual del año, afectado por las dificultades para formar Gobierno en Italia y el impacto de esa situación en el mercado de deuda y en los bancos. Junio terminó con una subida del 1,66% en el indicador, debido en gran parte al buen comportamiento del sector energético, la misma tendencia que en julio, cuando el Ibex recuperó un 2,58% y se acercó a los 9.900 puntos gracias a los buenos resultados empresariales, que compensaron las incertidumbres comerciales y geopolíticas que se vivían en esos días. En agosto, el Ibex borró esos dos meses de ganancias y perdió el 4,78% debido al temor a que la crisis de la lira turca se extendiera a otras divisas latinoamericanas y a la inquietud por el impacto en la economía mundial de la guerra comercial desatada por EEUU. Las dudas de última hora sobre el compromiso de estabilidad presupuestaria del Gobierno italiano hicieron caer al Ibex un 0,11% en septiembre, y se transformaron al mes siguiente en un descalabro del 5,28% por varias razones, como la incertidumbre sobre la evolución de la economía mundial, la resolución final del brexit y la expectativa de nuevas subidas de tipos de interés en EEUU. En noviembre, el Ibex logró un repunte del 2,07 , superadas las dudas sobre el impuesto de las hipotecas y con algo menos de pesimismo en cuestiones como el contenido final del acuerdo del brexit o la guerra comercial.

De las 35 empresas del Ibex, apenas una docena cerraron el año con signo positivo, y de ellas, seis eran del sector de la energía, que avanzan hacia la descarbonización de su negocio y se muestran más respetuosas con el medioambiente. Endesa recuperó un 20,92%; Naturgy, un 20,58%; Iberdrola, un 14,17%; Acciona, un 13,19%; Red Eléctrica, un 9,64%; Enagas, un 5,01%, y Repsol, un 1,11%.

Además de las energéticas, ACS, Cellnex y Amadeus también subieron, un 13,19%, un 5,35% y un 2,99%, respectivamente; Ence, que se incorporó al Ibex el pasado 24 de diciembre, figura también entre las cotizadas que acaban el año con beneficios, del 4,06%.

Fuera del Ibex, el mayor descalabro de toda la Bolsa española ha sido para Nyesa, que ha cedido un 90,19%, y para la cadena de supermercados DIA, que se ha dejado un 88,47%. 

Fuentes: www.cnnespanol.cnn.com / www.abc.es / www.publico.es

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