Los festejos taurinos siguen de capa caída

La caída que no cesa. La del apoyo social al espectáculo taurino, que, al margen de campañas políticas de los partido contrarios a la “Fiesta Nacional”, sigue disminuyendo. Y, lo que es más grave, en mayor medida entre la gente joven, que deberían ser los espectadores y mantenedores econnómicos de mañana. Así lo vuelve a poner de manifiesto una reciente encuesta, realizada hace sólo un mes, para la organización internacional Word Animal Protection.

Las cifras son bien significativas ya que el apoyo a los festejos taurinos ha caído de una manera muy importante, en tan sólo tres años, pues ha pasado del 30% a un 19% en la valoración conjunta. Pero la ‘cornada’ es más grave, de cara al futuro, cuando se observa por edades, pues el 84% de los encuestados entre los 16 y los 24 años afirman estar “poco” o “nada” orgulloso de vivir en un país donde la tauromaquia es una tradición cultural.

Esta encuesta, llevada a cabo por la empresa Ipsos Mori, fue encargada por la organización internacional de protección animal World Animal Protection (Protección Animal Mundial), presente en los cinco continentes, y colaboradora en España de la Plataforma La Tortura No Es Cultura, y otro dato importante es que revela que sólo el 19% de los adultos españoles, de edad comprendida entre los 16-65 años, afirmó que apoyaba la tauromaquia, frente al 58% que se oponían a la misma –tres veces más.

Lo que supone una fuerte caída si lo comparamos con una encuesta similar realizada también por Ipsos MORI para la organización Humane Society International (HSI), en el mes de marzo de 2013, en la que la tauromaquia era respaldada por el 30% de adultos españoles entre los 16 y los 65 años. Es decir, el apoyo a esta actividad ha caído de un 30% a un 19% en menos de este periodo de tres años.

Otros datos reveladores

Según ha dado a conocer la Plataforma, hay muchos más datos reveladores al respecto. Por ejemplo que sólo el 7% de los encuestados entre 16 y 24 años de edad apoya la tauromaquia frente al 29% del grupo de 55-65 años de edad. En el grupo de 16 a 34 años, el 71% se opone a la tauromaquia frente al 10% que la apoya; y en el grupo de 35 a 65 años de edad, el 51% se opone frente al 23% que la apoya.

A pesar de que el gobierno español puede utilizar fondos públicos para ayudar a la industria taurina, existe una fuerte oposición al respecto: alrededor de 3 de cada 4 (73%) encuestados afirman no estar de acuerdo con que esto suceda. Una proporción similar (73%) no está de acuerdo con que se utilicen fondos públicos para promover la tauromaquia como parte del patrimonio nacional de España.

La encuesta también revela una fuerte oposición a otros festejos populares. El Torneo del Toro de la Vega, sólo cuenta con el apoyo del 5% de los adultos entre 16-65 años, y el rechazo del 75% de los adultos entre 16-65 años de edad. Y el Toro Jubilo de Medinaceli cuenta con un 7% de apoyo, frente al 71% que se opone. En noviembre de 2015, World Animal Protection entregó a la alcaldesa de Medinaceli una petición firmada por 140.000 personas pidiéndole el cese de este cruel evento.

(Fuente: Diario Crítico)

El empleo taurino: poco, precario y subvencionado

Los defensores de la tauromaquia, como Carlos Herrera, defienden el sector alegando datos de empleo y de número de empresas que viven de ello, pero un informe y el Registro del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte demuestran que ofrece poco empleo y que la gran mayoría de las empresas viven gracias a las subvenciones.

“La ANOET, es decir, la Asociación Nacional de Organizadores de Espectáculos Taurinos, ha encargado un estudio de impacto económico a la Universidad de Extremadura”. De esta forma comenzaba el polémico artículo que escribía Carlos Herrera en el XL-Semanal sobre el “bondadoso” impacto económico que presuntamente genera la tauromaquia. Todavía recuerdo cuando Pablo Iglesias decía siendo un desconocido profesor de universidad: “Si hablan de nosotros para criticarnos, es que vamos por buen camino”. El movimiento animalista abolicionista de la tauromaquia cerró el año 2015 lleno de éxitos, por eso, personajes como Carlos Herrera se ponen nerviosos cuando Risto Mejide llama “asesino en serie” en televisión a un torero, y se apresuran a escribir un artículo con datos que en nada describen la realidad y a llamar “tontos en serie” a aquellos que consideran asesinos a los toreros. Pablo también decía “si hablan de lo suyo para defenderse, también vamos por buen camino”.

La Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y el Maltrato Animal (AVATMA) publicaba un informe con impactantes datos. En este informe, se pone de manifiesto la realidad de un sector decadente, anacrónico y que ha degenerado hasta llegar al punto de subsistir a base de subvenciones públicas. Los sectores taurinos aprovechan la ausencia de datos objetivos sobre estas subvenciones para dibujar una realidad que sólo con analizar casos concretos, queda completamente desmentida.

Uno de los puntos fuertes de la defensa a ultranza de la tauromaquia que realiza Herrera en su artículo es la supuesta gran cantidad de puestos de trabajo que genera, según él 200.000. Esta cifra, proporcionada por AONET y otros colectivos taurinos, se torna cuanto menos difícil de creer ante los siguientes datos. Según estadísticas oficiales del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, el número de festejos taurinos en plaza disminuyó en 1.703 desde el año 2007 y el año 2014, al contrario que el número de profesionales taurinos registrados, que no ha dejado de aumentar. En este mismo periodo de 8 años, del 2007 al 2014, aumentaron un 27,4%, lo que supone 2.797 nuevos profesionales y supuestos puestos de trabajo. Según estos datos oficiales, los 10.194 profesionales registrados habrían tenido que buscar emplearse en un total de 1.868 festejos en plazas para subsistir de su profesión.

Al consultar en el Registro del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte cómo es el proceso para figurar oficialmente como profesional en el Registro General de Profesionales Taurinos se descubre un proceso sencillo y rápido. Se exige acreditar experiencia previa, por lo tanto se premia la realización de esta actividad sin conocimiento alguno, y en cuestión de dos días el carnet estará listo y la inscripción oficialmente finalizada. Así de fácil es como se obtiene un festinado profesional taurino, listo para clavar, a diestro y siniestro, banderillas a un toro.

Durante el 2014, de los 810 matadores de toros sólo trabajaron en algún festejo en plaza 187, el 23,8%, 58 de ellos sólo en una ocasión, 29 en dos y 23 en más de 20. Los novilleros y los rejoneadores corren con menos suerte. Sólo el 4,18% y el 14,1%, respectivamente, consiguieron empleo en festejos en plaza. Estas tres categorías mencionadas, se denominan “Jefes de Cuadrilla”. En total, suman 4.225 profesionales, de los cuales sólo 329 intervinieron en algún festejo, es decir, el 8.8%. Los “Jefes de Cuadrilla” juegan un papel muy importante en cuestiones laborales, ya que son los encargados de contratar al resto de profesionales taurinos de categoría profesional inferior. A la vista de estos datos, la posibilidad de que el resto de profesionales taurinos trabajen, se vuelve una oportunidad para pocos, muy pocos.

A la vista de este estudio, José Enrique Zaldívar Laguía, presidente de AVATMA, afirma sin ninguna duda que “la supuesta creación de 200.000 empleos relacionados con la tauromaquia, es una falsedad, y si no lo es, que aporten las fuentes oficiales”.

Principal fuente de supervivencia: Las subvenciones públicas

Todos los ayuntamientos tienen o deberían tener sus presupuestos a disposición de que cualquier ciudadano los consulte. Resulta muy sencillo, por lo tanto, verificar que la tauromaquia recibe miles de euros sistemáticamente para cada uno de los festejos que organiza. ¿Por qué si esta industria es tan rentable como dicen, año tras año tiene una partida presupuestaria destinada que, hasta ahora, nunca estuvo en discusión?

Dentro de lo que son los “festejos taurinos”, la única vía de recuperación de la inversión, y quizá el único dato real para calcular su éxito, es el número de entradas vendidas para la corrida en la plaza. Si realmente la afluencia fuera tan importante y el dinero recaudado generara beneficios por si solo, no faltarían toros en las plazas de aquellos municipios que este año 2015 han retirado la subvención, pero ocurre muy al contrario. Incluso existen numerosos ejemplos de municipios que, aún subvencionando, no han conseguido que algún empresario viera negocio donde, supuestamente, antes lo había. Las plazas se están quedando vacías. Esta numérica realidad la conocen tanto la industria como los sectores políticos a favor de la tauromaquia, por eso utilizan toda su creatividad para generar fórmulas de última salvación. Proliferan de esta forma las escuelas de tauromaquia pagadas a base de dinero público y aberraciones como la nueva Formación Profesional en Tauromaquia, dotemos de un título oficial a los próximos miembros de esa lista de 10.194, que en su mayoría, si trabajan, lo hacen de forma precaria.

La plataforma La Tortura No Es Cultura ha asesorado y mantenido relaciones con muchos de los nuevos grupos políticos que se han incorporado a los consistorios tras las pasadas elecciones municipales. Según datos proporcionados por Sergio García Torres, responsable de las relaciones institucionales de dicha plataforma, desde el pasado mayo más de 50 ayuntamientos, ya sean grandes como el de Madrid o pequeños como San Lorenzo del Escorial, han retirado la subvención. En la mayoría de ellos, ningún empresario ha organizado festejos. Otros ayuntamientos en los que la subvención se mantiene intacta, no encontraron empresario interesado y utilizaron la partida para llevar a cabo proyectos innovadores que revierten en el beneficio de toda la comunidad. Ejemplo de ello es el municipio de Las Rozas. A iniciativa del grupo municipal Contigo por Las Rozas, se destinaron los 100.000 euros que quedaban del total de los 300.000 designados a festejos taurinos para la celebración de una Feria de Fomento del Negocio Local en la cual empresarios y empresarias del municipio. Sin coste alguno para ellos, pudieron exponer sus productos y darse a conocer en una serie de puestos instalados en la vía pública.

Como se señalaba anteriormente, basta con buscar los presupuestos en las páginas web de los ayuntamientos para comprobar la incomprensible cantidad de dinero público que se destina a los festejos taurinos. Pero además de esto, hay otros gastos que no quedan reflejados. El generado por los imprescindibles servicios de la policía, atención médica y limpieza, no queda reflejado, debiéndose estos añadir al coste que paga la ciudadanía por los festejos taurinos. Recientemente, gracias a una encuesta de Ipsos Mori, hemos sabido que el apoyo de la ciudadanía a la tauromaquia cae en picado. En menos de 3 años, el porcentaje se desploma de un 30% a un 19%.

En resumen, esta aritmética hecha a base de capote y taleguilla se nos antoja, cuando menos, poco fiable y no hace otra cosa que parasitar el erario público. Dicho esto, prefiero mil veces dar crédito a las palabras de un “tonto en serie” que a las de un fabulador casposo y decadente. Por supuesto, señor Herrera, todo parecido con la realidad es pura coincidencia.

(Fuente: El Salmón Contracorriente / Autora: Lara Maraver)

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