México: Se cumplen 25 años del nacimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el levantamiento indígena en Chiapas (vídeo)

El 1 de enero de este año se cumplieron 25 años de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se levantó a Chiapas (sudeste de México) para exigir trabajo, tierra, techo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia y paz.

Tocan las campanas al Zócalo de la Ciudad de México. El numeroso público recogido en la plaza de la capital aplaude, río, se entusiasma. En palacio, el presidente Carlos Salinas de Gortari brinda emocionado en compañía de familia, amigos, mafiosos y otros políticos. Ha empezado mil novecientos noventa y cuatro y el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) entra en vigor. México ya no es ni será un país en vías de desarrollo. El Tratado de Libre Comercio, propuesto a Washington el diecisiete de noviembre del noventa y tres, anuncia unas cifras económicas brillantes. Su aprobación posibilita la modernización económica y social del país. Pau, democracia, soberanía y prosperidad. Repican las campanas, empieza el año que lo cambiará todo. Ya tenemos aquí el sueño de Salinas, elegido hombre del año según Time, Moisés neoliberal que salvará el pueblo de su histórico retraso. Mil novecientos noventa y cuatro es una fiesta para todos y cada uno de los mexicanos.

O esto piensa el señor presidente, que todavía conserva la frescura que caracteriza los omnipotentes gobernadores mexicanos de tradición priïsta. Tranquilo (y acaso ebri), Carlos Salinas ni siquiera prevé la posible aparición de un antagonista capaz de parar las campanas, de ahogar el festín de su popularidad.

A primeras horas de la mañana, recibe una serie de llamadas. Insurgencia? Chiapas? San Cristóbal? Dónde es esto? Coge un mapa territorial. Ah, sí, la tierra de Balún Canan, nuestra selva indígena, espacio turístico, alternativo y folclórico. Escenario de multinacionales que monopolizan la agricultura, el gas y la electricidad. Y también de precariedad y desprecio verso una minoría.

Las primeras noticias que circulan son erráticas versiones sobre que pasa. Un grupo de guerrilleros ha tomado San Cristóbal de Las Casas y varias comunidades. Los enmascarados declaran la guerra al ejército federal. Acaba la fiesta liberal que abría México en el espacio económico de América del norte. Empieza la resaca. Doce días de enfrentamiento directo. Siete años de preparación. Detrás las máscaras, racismo, injusticia y miseria.

“Hoy decimos: Bastante! Declaramos que no dejaremos de luchar hasta que conseguimos el cumplimiento de estas demandas básicas de nuestro pueblo formando un gobierno de nuestro país libre y democrático. Integrado a las fuerzas insurgentes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional”.

No es este uno de los millones de casos del narcotráfico. Ni un turista desaparecido. Ni un levantamiento en el estado de Guerrero. No es, en definitiva, un asunto que se pueda resolver con los aperos priïstes de presión, dinero o con un drástico golpe de fuerza. Quién son, los insurgentes? Qué vuelan? Qué proponen? Quién es, Marcos? Otro héroe romántico marxistaleninista? Es, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN en sus siglas en castellano), compuesto mayoritariamente por indígenas, una utopía desproporcionada, un producto de la cubanització de América latina?

Siete años después, a una entrevista con Yvon Le Bot, el Subcomandante Marcos afirmará que el primer objetivo del levantamiento era más bien práctico: eliminar la estrategia publicitaria de Carlos Salinas, evidenciar el abismo entre su discurso de México como producto de un país estable y la realidad de la Selva Lacandona. Así pues, no se trata de un renacimiento del marxismo o socialismo utópico, sino del despertar de una conciencia social vinculada con la consolidación de la democracia y la sociedad civil, la defensa de los derechos indígenas y la batalla contra las desigualdades provocadas por el neoliberalismo.

Aun así, la conciencia de las limitaciones materiales del Movimiento Zapatista (“Nunca recibimos entrenamiento ni en Cuba, ni en Nicaragua, ni en El Salvador, ni en Guatemala, ni en Moscú, ni en Corea. Por eso mismo éramos muy torpes. Ojalá lo hubiéramos hecho, hubiéramos luchado mejor, pero en realidad no” dice Marcos, posteriormente) hará que la lucha se desplace a otro escenario con mayor posibilidad de triunfo: el lenguaje y los símbolos. La primera victoria, elaborada con un magnífico cinismo, es una respuesta a la propuesta de entrega y perdón del gobierno de Salinas:

“De que tenemos que pedir perdón? De que nos perdonarán? De no morirnos de hambre? De no callar en nuestra miseria? De no haber aceptado humildemente la gigantesca carga histórica del desprecio y el abandono? De habernos levantado en armas cuando encontramos todos los otros caminos cerrados? De no habernos atendido al Código Penal de Chiapas, el más absurdo y represivo del que se tenga memoria? […] Quién tiene que pedir perdón y quien puede concederlo? El Presidente de la República? Los secretarios del Estado? Los senadores? Los diputados? […] Los que nos tratan como extranjeros en nuestra propia tierra y nos piden papeles y obediencia a una ley de la cual ignoramos su existencia y justicia?”.

Cuando las armas fueron silenciadas, EZLN propuso una estrategia insólita de combate. Marcos comienza una guerra verbal para reconquistar la parte discriminada de la historia. Gracias a las palabras, los comunicados y la pluma del líder, el movimiento gana la opinión pública nacional y mundial. El comunicado de La Selva Lacandona quiere llegar a Ciudad de México. Siete años más tarde del alzamiento, el 2001, llenan el Zócalo de la capital con doscientas mil personas clamando “Nunca más un México sin nosotros!”. Y Chiapas, estado olvidado, se convirtió en México.

La organización zapatista sorteó y rehuyó formas y fórmulas desvirtuadas del Gobierno, entusiasmó el mundo con la renovación de un tipo de lucha que no se aleja de los movimientos sociales de los Treinta: una izquierda no partidista que, sin embargo, es capaz de organizarse por sí misma y contribuir a la mejora social con aperos que escapan del control de los gobiernos.

A veinticinco años de distancia, hablar de paz y posconflicto a Chiapas es pura ceguera. La organización ha sufrido continuas traiciones a los acuerdos de paz, con masacres y desplazamientos de comunidades, invasiones del ejército federal y frecuentes intromisiones en sus organizaciones de autogobierno.

Ahora el contexto es otro y los zapatistas y lo sup Galeano (antiguo Marcos) han cambiado de estrategia. El Consejo Indígena de Gobierno y el Congreso Nacional Indígena eligió Marichuy, una indígena nahua, como representante para las elecciones federales del 2018. El EZLN volvía a dirigir su esfuerzo al reconocimiento público. Después del sonado triunfo de López Obrador, los zapatistas denunciaron que su victoria no significaba cambio de nada. Y efectivamente, el Tren Maya, la matanza de estudiantes a la UNAM o los continuos feminicidios impunes, son una muestra de esto.

Galeano y los suyos siguen inventando fórmulas inéditas para hacer frente a la indiscriminació, la desigualdad y la injusticia. Poner en marcha nuevas formas de imaginación política. Construir un puente porque los mexicanos descubran la mentira y la corrupción neoliberales, porque un país se mire a si mismo (y no tanto hacia el norte) para reinventarse. Siempre, esto si, a través del icono del pasamontañas (tan polémico en Cataluña).

“Por qué tanto de escándalo por el pasamontañas? No es la cultura política mexicana una cultura de tapados? Pero, en lugar de frenar la creciente angustia de algunos que temen (o desean) que algún camarada sea el que acabe para aparecer en pasamontañas y la ‘nariz pronunciada’, propongo el siguiente: yo estoy dispuesto a sacarme el pasamontañas si la sociedad mexicana se saca la máscara que ansias con vocación extranjera le han colocado años atrás”.

La revuelta del primero de enero del noventa y cuatro supuso el levantamiento de la realidad sobre la ilusión financiera. El comienzo de una utopía en marcha, indefinida, en constante movimiento por la dignidad de los pueblos. Una organización proveniente de bajo, nutrida por el sueño de recuperar el nombre. Y un gobierno explotador, corrupto y asesino que no quiere ser nombrado. Los rebeldes ya hace vit-y-cinco años que remamos contra el destino asignado por los de arriba. Hoy toca honorarlos.

“Y miren el que son las cosas por qué, porque nos vieran, nos tapamos el rostro; porque nos denominaran, nos negamos el nombre; apostamos el presente para tener futuro; y para vivir… morimos”.

(Fuente: Directa.cat / Autor: Marc Lladó i Sureda)

En su 25 aniversario, EZLN critica al gobierno de López Obrador

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que hace 25 años se levantó por unos días en armas en el sur de México, advirtió este martes que se opondrá a proyectos del presidente Andrés Manuel López Obrador, como la guardia nacional.

La dirigencia zapatista estuvo reunida en los últimos días de 2018 con organizaciones sociales afines y simpatizantes para conmemorar los 25 años de su surgimiento y las acciones a tomar ante el programa de gobierno de López Obrador, quien asumió la presidencia el 1 de diciembre. “Vamos a pelear. Vamos a enfrentar, no vamos a permitir que AMLO (López Obrador) pase aquí sus proyectos de destrucción. No le tenemos miedo a su guardia nacional, que cambió de nombre, para no decir Ejército”, dijo el subcomandante Moisés al leer el comunicado final del encuentro.

Para contener la violencia ligada al narcotráfico, López Obrador busca una reforma constitucional para crear con decenas de miles de militares una guardia nacional.

Esta propuesta ha sido duramente criticada por defensores de derechos humanos pues consideran que continúa e incluso refuerza la estrategia militar antidrogas lanzada en 2006 y que por años criticó el mismo López Obrador, quien en campaña prometió que los militares regresarían a sus cuarteles. “Nosotros le decimos que no le creemos”, añadió Moisés al tildar al presidente de “tramposo” y “mañoso” por querer pretender que está con los pueblos originarios de México cuando en realidad, dijo, busca “destruirlos”.

Los zapatistas criticaron otros proyectos del presidente, como la siembra masiva de árboles en varios estados, incluido Chiapas, donde tiene su base el EZLN. Los zapatistas siempre han tenido marcadas diferencias con López Obrador y en 2006, la primera vez que fue candidato a la presidencia, el subcomandante Marcos, por años vocero del ELZN, llamó abiertamente a no votar por él.

El EZLN se alzó en armas el 1 de enero de 1994, el mismo día que entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de México con Estados Unidos y Canadá. Los combates duraron 12 días y dejaron decenas de muertos, la mayoría zapatistas. Tras un alto al fuego se abrió un proceso de diálogo Aunque ambas partes firmaron en 1996 los acuerdos de San Andrés, los zapatistas interrumpieron el diálogo al no aprobarse una reforma constitucional que garantizara su autonomía.

AMLO busca destruir los pueblos originarios con megaproyectos, dice el EZLN

El permiso que pidió el presidente Andrés Manuel López Obrador a la tierra para construir el Tren Maya fue en realidad un permiso para destruir a los pueblos originarios con sus megaproyectos, aseguró el Subcomandante Moisés al conmemorar el 25 aniversario del alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Moisés fue el orador y vocero de todos los zapatistas que llegaron desde los cinco caracoles al bastión del EZLN, conocido como el municipio autónomo de San Pedro Michoacán en honor al fallecido Subcomandante Pedro, originario de esa entidad.

Previo al posicionamiento político, el Subcomandante Galeano encabezó el desfile de unos cinco mil integrantes del EZLN. Primero salieron cientos de jóvenes mujeres zapatistas que rodearon la plaza. Todas iban vestidas con pantalón verde, camisola café, capucha y gorra negras, así como botas militares. Portaban fornituras y un tolete en cada mano.

Enseguida apareció la fuerza motorizada de la insurgencia. En cada una de las 20 motocicletas iban dos uniformados del EZLN. Luego marcharon los integrantes de la caballería zapatista, encabezados por el Subcomandante Insurgente Moisés y el Comandante Tacho.

Lo más impresionante fue después, cuando miles de hombres coparon aquella plaza uniformados, marchando y al ritmo de la marcha sonaban tolete contra tolete.

“Estamos solos”

Desde los otros caracoles como Oventic, Roberto Barrios, La Garrucha o Morelia, llegaron los zapatistas para presenciar aquel desfile militar y escuchar al Sub Moisés, quien empezó con un mensaje desolador.

“Compañeros y compañeras todos, estamos solos como hace 25 años. Salimos a despertar al pueblo de México y al mundo, solos. Y hoy, 25 años, vemos que estamos solos. Pero sí, fuimos a decirles, en muchos encuentros lo hicimos, y ustedes los saben compañeras, compañeros, ustedes fueron testigos. Fuimos a despertar, fuimos a decirles a los pobres de México, del campo y la ciudad”, dijo Moisés.

Recordó que muchos no les hicieron caso, algunos sí. Y están organizándose, y esperan que sigan organizándose. Pero que la mayoría no lo hicieron al oír su palabra. “Hace 25 años, desde nuestro alzamiento, hemos mirado esto que les estamos diciendo, vemos que estamos solos. Lo que hemos logrado con nuestro trabajo y con nuestro esfuerzo. Si hemos logrado algo es por por nuestro trabajo, y si hemos logrado algún error, es también por nuestra falla”, aclaró.

Sin mencionar el nombre de Andrés Manuel López Obrador, dijo que “esa esperanza que dicen, no es esperanza”. “Nos quieren mentir, nos quieren engañar. Porque hay un pueblo que cree en eso que le dicen la Virgen Morena (en alusión al partido político en el poder), es un loco el que dice eso, no sabe pensar. No piensa por el pueblo”, agregó. Señaló que, si bien han tenido el apoyo de muchas personas solidarias, toda la carga laboral siempre ha caído en los zapatistas.

Agregó que para ellos no ha sido fácil enfrentar a los partidos políticos en cada una de su comunidades, donde confrontan y dividen. Y tampoco ha sido fácil enfrentar a esos malos gobiernos como el que hoy que está actualmente, que son mañosos, tramposos, dijo.

Agregó que no es fácil enfrentar a esos militares, a esos malos gobiernos y, en particular, a ese partido que está ahora en el poder. Pero no les tenemos miedo.

–¿O si les tenemos miedo compañeros?, preguntó.

–¡No!, respondieron al unísono todos los rebeldes.

“La gente de afuera va y viene. Nosotros acá estamos, acá seguimos, cada vez que vienen, vienen como a turistear. Pero la miseria, la desigualdad y la injusticia, no se trata de turistearlo”, criticó. “Compañeros y compañeras, va a destruir a los pueblos de México, pero principalmente a los pueblos originarios. Vienen por nosotros. Y especialmente contra nosotros, el EZLN. ¿Por qué?, porque aquí les estamos diciendo claro que no les tenemos miedo”, retó.

“Sólo porque la madre tierra no habla…”

Al referirse al La conmemoración del 25 aniversario del levantamiento del EZLN. Mandujano presidente, Moisés señaló que es un “tramposo”, un “mañoso” que sólo engaña al pueblo de México, en especial a los pueblos originarios.

“Que miente y engaña cuando pide permiso a la tierra para construir su Tren Maya, porque en realidad lo que pide es permiso para destruir a los pueblos originarios con sus megaproyectos”, dijo. “Sólo porque la madre tierra no habla, sino se lo dijera: Chinga tu madre”. Sólo porque la tierra no habla, sino le dijera: vete a la chingada”, agregó. “Nosotros sabemos lo que es la madre tierra, tenemos toda la vida desde nuestros ancestros viviendo con ella, no aquellos que no saben ni han sentido cómo es el sudor. No saben lo que es pobreza”, dijo el Subcomandante Moisés.

Expuso que el gobierno de López Obrador manipula a los mexicanos con sus consultas, que no son más que engañosas, pues ahora se consulta a los pueblos para atacar o acabar con los pueblos originarios con los megaproyectos. Agregó que el gobierno pretende, pues, una embestida contra los pueblos indígenas de México y en particular pretende acabar con el EZLN.

Rechazó que le ponga el nombre de Tren Maya, pues no debe abusar del nombre de sus ancestros mayas, en todo caso “que le ponga el nombre de su mamá”. Señaló también que el gobierno de la cuarta transformación no tiene nada de cuarta. Que quien encabeza dicho gobierno dice que gobernará para pobres y ricos, pero no entiende que no se puede estar así, o está con los explotados o con los explotadores.

Los zapatistas terminaron la noche del 31 de diciembre su evento político militar para dar paso a los eventos culturales y deportivos, mismos que seguirán hasta este 1 de enero en esta misma comunidad, que a lo largo de varios kilómetros destaca la imagen del Subcomandante Pedro, un ladino, caxlán o mestizo fundador del EZLN, pero que murió ese 1 de enero de 1994 en el marco del alzamiento armado. Fue abatido en una de las calles del centro de la cabecera municipal de Las Margaritas.

En este acto protocolario de la celebración del 25 aniversario del alzamiento armado zapatista, estuvieron ausentes los miembros del Congreso Nacional Indígena (CNI) y del Concejo Indígena de Gobierno (CIG). Tampoco se dieron a conocer los resultados de sus reunión sostenidas del 26 de noviembre al 3 de diciembre en la comunidad de Guadalupe Tepeyac. Ni en el templete ni en el discurso de Moisés figuraron ambas instancias, muchos menos la vocera del CIG, María de Jesús Patricio Martínez. Muchos de los reclamos del EZLN, emitidos a través de Moisés en su discurso, parecían dirigidos a los miembros de estas instancias.

(Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Isaín Mandujano)

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