Libia: Un informe de la ONU denuncia que los migrantes sufren “horrores inimaginables”, incluidas las violaciones en grupo

La población migrante que atraviesa Libia se enfrenta a “horrores inimaginables”. Así lo denuncia la ONU en un nuevo informe publicado la semana pasada que pone de manifiesto el carácter y alcance de los abusos a los que se enfrenta esta población migrante que se dirige a Europa.

Tomando como base entrevistas personales mantenidas con más de 1,300 inmigrantes que llegaron a Libia en los últimos 18 meses, el informe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU (OHCHR/ACNUDH) refleja que “una mayoría abrumadora” de las adolescentes y mujeres que han pasado por el país había sido violada por los traficantes o había sido testigo de cómo sus compañeras eran llevadas a lugares apartados para sufrir estos abusos.

Mientras, el Director de la Misión Especial de la ONU en Libia, Ghassan Salame, ha afirmado tras la publicación de este informe que “se está observando un fracaso a nivel local e internacional a la hora de lidiar con este drama humano oculto que se sigue produciendo en Libia”.

Dicho informe refleja las experiencias de algunos migrantes que han regresado a sus países de origen o han conseguido arribar a Italia, y que describen el alcance de la trata de personas y la esclavitud en el país. Según estos testimonios, numerosos refugiados son vendidos por una banda criminal a otra y retenidos en centros de detención ilegales en los que se enfrentan a torturas, violaciones, trabajos forzados y ejecuciones extrajudiciales.

En el informe también se puede leer que “en toda Libia son a veces encontrados en contenedores de basura, lechos de ríos secos, granjas y el desierto cadáveres no identificados de migrantes y refugiados con heridas de bala, marcas de tortura y quemaduras”.

Según la ONU, la guardia costera libia ha interceptado entre el comienzo de 2017 y octubre de 2018 a 29,000 migrantes. A partir del momento de su intercepción, miles de personas son llevadas a centros de detención descritos por el personal de la ONU como “inhumanos” donde los migrantes permanecen arbitraria e indefinidamente sin acceso a cobertura o defensa legal y a un proceso judicial.

La ONU denuncia también la complicidad “en el contrabando o tráfico de migrantes y refugiados de algunos actores estatales entre los que se incluyen funcionarios locales, miembros de grupos armados formalmente integrados en instituciones estatales y representantes del ministerio del Interior y del ministerio de Defensa”.

Por lo que, según ha expresado la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet “la situación es completamente terrible”. Para Bachelet, “acabar con la flagrante impunidad de los criminales que cometen estos crímenes no solo terminará con el sufrimiento de decenas de miles de mujeres, hombres y niños migrantes y refugiados que buscan una vida mejor sino que además debilitará la economía paralela ilegal construida en base a los abusos sufridos por estas personas y ayudará a restablecer el estado de derecho y las instituciones nacionales”.

El informe llama también a los Estados de la UE a reexaminar sus formas de cooperación con Libia en el tema de la migración con el objetivo de evitar contribuir a estos abusos tan flagrantes, explicando que “este restablecimiento de las bases de cooperación con Libia debería incluir el trabajar para poner fin a las detenciones automáticas y arbitrarias de migrantes y refugiados que se encuentren en situación irregular, erradicar completamente las torturas, malos tratos, casos de violencia sexual y de trabajos forzados en situación de detención, y poner fin a todas las prácticas de devolución en caliente que violan la estricta prohibición de realizar expulsiones colectivas”, concluye.

Libia es un lugar de tránsito para muchos migrantes a la hora de recuperar sus fuerzas y ​​ahorrar suficiente dinero antes de intentar continuar su viaje hacia Europa. Sin embargo, a pesar de la amenaza de sufrir violencia y abusos, los gobiernos europeos que desean detener los flujos migratorios han realizado a veces esfuerzos para deportar a los migrantes a Libia. Esto supone una clara violación de las leyes internacionales que prohíben la deportación de refugiados a aquellos lugares en los que sus vidas puedan correr peligro.

Tanto la ONU como la UE han reconocido reiteradamente que Libia no es un país seguro. Sin embargo, en julio, el ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, pidió a los ministros de la UE que reconsideraran esta  valoración. Y el mismo Salvini, que desde que el nuevo gobierno italiano asumiera el cargo el pasado junio ha emprendido una popular ofensiva contra las migraciones, está siendo investigado por un fiscal siciliano por nepotismo, secuestro y arresto ilegal.

Desde febrero de 2017 el gobierno italiano viene concediendo financiación a las autoridades libias para que estas se encarguen de controlar a la población refugiada y eviten su desplazamiento hacia Europa. Estas autoridades infringen repetidamente el principio legal internacional de la “no devolución”: este principio protege a la población migrante de las devoluciones a aquellos países en los que existan razones para temer el padecimiento de cualquier tipo de persecución.

(Fuente: Monitor de Oriente)

Los migrantes africanos terminan en mercados de esclavos

Cientos de personas que circulan por las rutas migratorias de África del norte terminan en los modernos mercados de esclavos de Libia, denuncian sobrevivientes, “lo que se suma a una larga lista de atrocidades” cometidas en ese país, precisó la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados. Incluso, la Corte Penal Internacional (CPI) evalúa la posibilidad de investigar las denuncias.

Por su parte, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ya sonó la voz de alarma luego de que su personal en Níger y Libia registrara el primer fin de semana de este mes varios testimonios de víctimas de tráfico procedentes de varias naciones africanas como Nigeria, Ghana y Gambia. Los entrevistados describieron mercados de esclavos donde se venden y se compran personas y se atormentan a cientos de jóvenes africanos rumbo a Libia.

Funcionarios de la oficina de la OIM en Níger informaron el 11 de abril del rescate de un senegalés que en la segunda semana de este mes podría regresar a su país tras varios meses de cautiverio, relata el informe. El joven relató que cuando se dirigía al norte a través del Sahara llegó a la ciudad de Agadez, en Níger, donde le pidieron unos 320 dólares para seguir hacia Libia, señala la OIM.

Uno de los traficantes le dio alojamiento hasta el día de su partida, que sería en un camión. Pero cuando este llegó a Sabha, en el sudoeste de Libia, el conductor insistió en que el traficante no le había pagado y que llevaría a todo el mundo a un sitio de estacionamiento, donde el joven se encontró con un mercado de esclavos. “Los libios venden y compran migrantes subsaharianos, con apoyo de ghaneses y nigerianos que trabajan para ellos”, denunció el personal de la OIM en Níger.

Una “larga lista de atrocidades”

“Las últimas denuncias de mercados de esclavos se suman a la larga lista de atrocidades” en Libia, subrayó el jefe de operaciones y emergencias de la OIM, Mohammed Abdiker. “La situación es terrible. Cuanto más trabajamos dentro de libia, más nos enteramos de que es un valle de lágrimas para demasiados migrantes”, observó.

En los últimos meses, el personal de la OIM en Libia logró acceder a varios centros de detención, donde ahora se esfuerzan por mejorar las condiciones, indicó. “Sabemos que los migrantes que caen en manos de traficantes sufren malnutrición, abusos sexuales y hasta asesinato. El año pasado, supimos que 14 personas murieron en un solo mes en uno de esos sitios a causa de enfermedades y malnutrición. Nos enteramos de fosas comunes en el desierto”, describió Abdiker.

Vendidos en plazas o estacionamientos

“Los migrantes que se dirigen a Libia para tratar de llegar a Europa no tienen idea de la tortura que les espera solo en la frontera”, indicó Leonard Doyle, portavoz de la OIM en Ginebra. “Se vuelven mercancía que se compra, se vende y se descarta cuando ya no tiene valor”, acotó.

Muchas víctimas relatan que personas del lugar los venden “en plazas y garajes” de la sudoccidental ciudad libia de Sabha o también los propios conductores que los cruzaron por el desierto del Sahara. “Para difundir el mensaje sobre los peligros en toda África, registramos el testimonio de migrantes que sufrieron ese trato y lo propagamos por las redes sociales y las emisoras locales de FM”, indicó.

“Desgraciadamente, los mensajes más creíbles son los de migrantes que regresan a su país con ayuda de la OIM. Son personas emocionalmente devastadas, violentadas y que sufrieron varios abusos, incluso sexuales. Sus voces tienen más peso que la de cualquiera”, añadió Doyle. El número de migrantes que han cruzado el Mediterráneo este año se acerca a las 50.000 personas, con 1.309 fallecidas, indicó la agencia.

La OIM surgió de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) hace 65 años. En el atribulado continente europeo ningún gobierno podía ayudar por sí solo a los sobrevivientes que no buscaban más que una oportunidad para reanudar sus vidas en libertad y con dignidad. La primera encarnación de la agencia se creó para reubicar a los refugiados durante el período de posguerra.

Posible investigación de la Corte Penal Internacional

A la luz de las denuncias de la OIM, la fiscal de la CPI informó el 8 de este mes al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que su oficina analizaba la posibilidad de iniciar una investigación sobre los delitos denunciados en Libia, entre ellos el de tráfico humano.

“Mi oficina sigue reuniendo y analizando la información relacionada con los graves delitos generalizados cometidos contra migrantes que buscan cruzar Libia”, indicó Fatou Bensouda en una reunión del Consejo de Seguridad dedicada a la situación en el norte de África.

“Estoy igualmente preocupada por los relatos creíbles de que Libia se ha convertido en un mercado para el tráfico de seres humanos”, apuntó. Y añadió que su oficina “analiza con detenimiento la factibilidad” de abrir una investigación, de cumplirse los requisitos en materia de jurisdicción de la CPI.

“Horrendos abusos” a manos de traficantes

Mientras, una de cada 35 personas mueren en el mar Mediterráneo tratando de llegar del norte de África a Italia, informó la OIM el 8 de este mes, antes de reclamar “alternativas creíbles a esos cruces peligrosos para las personas que necesitan protección internacional”.

“Salvar vidas debería ser la principal prioridad de todos y, a la luz de las últimas llegadas, reclamo más esfuerzos para rescatar a las personas de esa ruta peligrosa”, indicó Filippo Grandi, responsable del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).

El Mediterráneo central, con los traficantes trasladando personas de las costas de Libia a las de Italia, se ha vuelto particularmente mortal. En mar abierto, unas 1.150 personas desaparecieron o murieron este año. A raíz de relatos de sobrevivientes recibidos por Acnur, Grandi se mostró “profundamente impactado por la violencia de algunos traficantes”.

En 2016, Acnur registró un número de muertes en el mar como no se había visto nunca antes. Los naufragios se deben al creciente número de pasajeros abordo, a la peor calidad de los barcos y al mayor uso de embarcaciones de goma, en vez de madera.

(Fuente: IPS / Autor: Baher Kamal)

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