La dictadura egipcia prohíbe los chalecos amarillos por temor a un contagio de las protestas populares francesas en el país

Las autoridades egipcias han prohibido las ventas de chalecos reflectantes amarillos para evitar que se produzca un efecto contagio, inspirado por las manifestaciones de los ‘gilets jaunes’ en Francia. La medida fue introducida de forma preventiva, en vísperas del séptimo aniversario de la revolución que derrocó al dictador Hosni Mubarak. Cualquier tipo de concentraciones públicas con esta ocasión han sido prohibidas.

De acuerdo con los testimonios de vendedores de equipamiento industrial en El Cairo, a los mayoristas se les han dado instrucciones para que no vendan chalecos amarillos a clientes privados. De esta forma, las ventas de esta prenda han quedado restringidas a empresas verificadas que hayan obtenido un permiso previo de las fuerzas de seguridad.

“Parece que no quieren que nadie haga lo que están haciendo en Francia,” indicó un comerciante. “La policía vino hace unos días y nos dijo que dejáramos de vendernos. Cuando les preguntamos por qué, nos dijeron que estaban actuando de acuerdo con las órdenes recibidas,” explicó otro. Ambos hablaron a la prensa bajo la condición de que se preservase su anonimato.

Fuentes de las fuerzas de seguridad han confirmado que las restricciones se mantendrán hasta finales de febrero. El Ministerio del Interior se ha negado a hacer declaraciones al respecto. Durante los dos últimos años, cientos de policías y de soldados han sido desplegados a lo largo y ancho del país para sofocar cualquier conato de protesta o de conmemoración de la revolución.

Los chalecos reflectantes de los manifestantes franceses se han convertido en el símbolo de las protestas contra la política económica del presidente Emmanuel Macron. Los medios de comunicación egipcios han cubierto de forma regular las manifestaciones en París, haciendo sin embargo hincapié en los disturbios, los saqueos y los fuegos, con el fin de apoyar las frecuentes advertencias del presidente Abdel Fattah Al-Sissi sobre los peligros de las protestas.

En octubre, Al-Sisi incluso se refirió a la revolución de 2011 como “la cura equivocada para el diagnóstico equivocado,” asegurando que las protestas no habían logrado implantar suficientes cambios debido a la equivocación de la gente con respecto a cuáles son los verdaderos problemas del país.

(Fuente: Monitor de Oriente)

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