Castilla: Cientos de activistas salen a la calle en Madrid para protestar contra el maltrato a los animales en las granjas y los mataderos

Este sábado la madrileña Puerta del Sol se ha llenado de cientos de activistas que se reúnen con el propósito de poner sobre la mesa la vulneración de los derechos de los animales. El acto, organizado por Igualdad Animal desde hace una década, se impulsa con el objetivo de celebrar el Día Internacional de los Derechos Animales, que se conmemora el lunes 10 de diciembre, coincidiendo con el Día Internacional de los Derechos Humanos. «No es casual, es una declaración de intenciones», admite Javier Moreno, cofundador de la organización animalista.

Que no sea un acto fortuito evidencia que detrás hay una reivindicación firme: «Que el mismo principio de justicia e igualdad se extienda al resto de los animales con los que compartimos el planeta», relata Moreno. Cerca de 500 activistas se han echado en la calle en una suerte de protesta pacífica y silenciosa. Algunos de ellos sostenían entre sus manos «animales muertos reales que han salido de centros de explotación». Otros, por su parte, han portado fotografías que han conseguido los investigadores de Igualdad Animal «durante todos estos años en granjas y mataderos» españolas e internacionales. «Cada foto muestra primeros planos de animales que llevan sufriendo desde el primer día de su vida», agrega Moreno.

La idea ha consistido en «visibilizar los abusos y la violencia diaria contra los animales», especialmente en el seno de la ganadería industrial, donde se encuentran «con diferencia los animales que más sufren, los más maltratados, los que tienen menos protección y a los que menos recursos se destinan».

Mensaje a la ciudadanía y las instituciones

Cientos de activistas vestidos de negro, en silencio y portando imágenes de maltrato o cadáveres de animales en la plaza más céntrica de Madrid. A priori, todos los elementos parecen indicar que la organización buscaba generar impacto en el entorno y apelar a la ciudadanía. El objetivo, aclara Moreno, es originar una «reflexión en la sociedad sobre el maltrato animal y también llamar la atención sobre la ganadería industrial como responsable del mayor maltrato animal conocido y de la destrucción del planeta».

Según Greenpeace, «la ganadería es la responsable del 14,5% de las emisiones globales de los gases que provocan el aumento de la temperatura del planeta, tantas como todo el sector del transporte».

En el caso de España, «la ganadería tiene un fuerte impacto sobre el clima por los diferentes gases de efecto invernadero que emite». Según un informe de la organización publicado en marzo, «de acuerdo con el Modelo Global de Evaluación Ambiental de la Ganadería (GLEAM) de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el sector emitió en 2015 más de 86 millones de toneladas de CO2». Por otro lado, apunta, el consumo de agua anual equivale «a lo que consumirían todos los hogares españoles durante más de 21 años», lo que corresponde a «más de 48.000 millones de metros cúbicos de agua».

En términos de superficie, en 2015 la alimentación animal «requirió 18 millones de hectáreas, el equivalente al 77% de toda la superficie agrícola utilizada española o al 36% de la superficie total». En cuanto a la emisión de amoniaco a la atmósfera, los datos revelan que en 2016, «de las 54.493 toneladas emitidas en España el 94% fueron producidas por la ganadería industrial». España es, actualmente, el segundo país europeo que más carne consume por persona y año: 90,04 kilogramos.

No obstante, matiza el portavoz de la organización, el evento buscaba también abrir un debate sobre «estos abusos y las consecuencias de este modelo alimentario» no sólo a la ciudadanía, «que de hecho la mayor parte ya comparte estos valores», sino también a las instituciones y a las empresas. Resolver la «problemática implica no sólo cambios individuales que puedan hacer los ciudadanos, sino que deben también responsabilizarse los gobiernos y las empresas con sus políticas de protección animal».

El motivo, agrega, es que estamos ante un problema de carácter «estructural» y por tanto «requiere de soluciones estructurales». Los cambios individuales, en ese sentido, «son necesarios, pero la responsabilidad en otros niveles es fundamental para lograr cambios globales».

Javier Moreno recalca que en el año 2050 todas las previsiones indican que la población mundial ascenderá a los 9.700 millones de personas, según las Naciones Unidas, de manera que «basar el modelo alimentario en la ganadería industrial para alimentar a una población que está creciendo de esta manera, es inviable». No sólo, dice, desde el punto de vista ético, «sino por una cuestión de eficiencia». En ese contexto, «es necesario que los gobiernos sitúen en la agenda la problemática de la ganadería industrial y apuesten por modelos alimentarios basados en proteínas vegetales, que resultan más eficientes y sostenibles».

Una década de protestas

Igualdad Animal lleva diez años organizando esta icónica protesta, que además «se ha convertido en un referente» y otras plataformas la han reproducido en países como Austria, Italia, Argentina, Chile o Francia. Pero ¿ha cambiado algo en estos diez años? Para Javier Moreno, «ha cambiado mucho a varios niveles». Especialmente en lo que atañe a la sensibilización ciudadana, que «ha aumentado exponencialmente».

Los resultados del Eurobarómetro publicado en octubre del 2016 muestran la inquietud de los españoles por el bienestar de los animales de granja. En el 2006 el 71% de los ciudadanos opinaban que el bienestar y protección de los animales de granja era importante o muy importante. Diez años después la cifra ha subido hasta el 94%. Además el 71% de los ciudadanos encuestados expresó su voluntad por saber más sobre cómo se trata a los animales en las granjas industriales, cifra que en el 2006 rondaba el 61%.

Según un estudio elaborado por The Green Revolution, además, el 7,8% de los ciudadanos españoles mayores de edad sigue una dieta vegetariana en alguna de sus variantes. Y el dato es aún más significativo entre el público femenino: una de cada diez mujeres sigue este modelo. En esencia, «la ciudadanía está cada vez más concienciada en estas temáticas», relata el activista.

Moreno también repara en la mayor cobertura mediática, una cuestión clave en la difusión del mensaje, y en los cambios por parte de las empresas. En España, «en los dos últimos años hemos visto cómo las empresas están adoptando políticas para dejar de vender huevos de gallinas enjauladas, como Mercadona, Eroski o Lidl, quienes han hecho ya compromisos públicos».

Este cambio de panorama es «sintomático» y supone además «una alineación con la sensibilidad ciudadana». Pero no significa que esté todo conseguido. «Queda mucho por hacer», reconoce el portavoz de Igualdad Animal, quien cita a la legislación entre las cuestiones que más se resisten a un cambio. «España está, a nivel legislativo, a la cola en materia de bienestar animal» y de hecho sigue existiendo «cobertura legal para la tauromaquia o los festejos donde se maltratan animales». Así las cosas, Moreno se reconoce optimista. «La sensibilización ha aumentado exponencialmente y eso se va a ver traducido en cambios políticos y empresariales», de manera que el único escenario posible es «ir generando contextos positivos para que la cuestión animal siga teniendo espacio en la agenda pública y política».

(Fuente: InfoLibre)

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