Túnez: Las protestas por la visita del príncipe saudí Bin Salman le obligan a recortarla. Rechazo a la visita a otros países árabes

Al grito de «¡Salman, Satanás!» o «¡No queremos dinero sucio!», una multitud de tunecinos protestaron el martes por la visita oficial del príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamad bin Salman, a Túnez. Bin Salmán llegó el lunes por la tarde a la capital tunecina.

A pesar de que no se han hecho públicos los detalles de su agenda, según fuentes conocedoras de la situación, Bin Salmán la acortó y se entrevistó únicamente con el presidente Beji Caid Essebsi en Túnez capital. Según declaraciones previas de la portavoz del gobierno tunecino, Saida Qarash, la visita se produce a petición del propio príncipe heredero.

Miles de personas protestaron este martes en Túnez contra la visita. Según reportó el corresponsal de Al Mayadeen. Pese al frío y la lluvia, la marcha comenzó pasado el mediodía frente a la estatua de Ibn Jaldún y recorrió la avenida Habib Bourguiba, corazón de la capital y centro neurálgico de la revolución popular que en 2011 que acabó con la dictadura de Zinedin Ben Alí -desde entonces refugiado en Arabia Saudí-  y llegaron hasta la periferia del Ministerio del Interior.

Los participantes portaron pancartas con consignas como “ Bin  Salman el carnicero «, «Bin Salman … nosotros apoyamos a Palestina» y «Túnez no está a la venta». A su vez, los manifestantes tildaron a la monarquía árabe de ser la que dio origen al grupo terrorista Daesh y rechazaron la normalización con “Israel”.

Los manifestantes corearon también eslóganes como “El pueblo quiere la expulsión de Bin Salmán”, “El asesino de niños de Yemen no es bienvenido” o “El pueblo quiere criminalizar la normalización”. La manifestación había sido convocada por organizaciones civiles y partidos políticos, entre ellos el Partido del Movimiento Al-Irada, el Partido Republicano, el Movimiento Democrático, la Comisión Nacional para el Apoyo a la Resistencia Árabe y la Oposición a la Normalización y el Sionismo.

La Organización de Juristas Tunecinos, así como la Unión Nacional de Periodistas Tunecinos catalogaron a Bin Salman como “el criminal el que está tratando de limpiar su sangriento historial”. Por su parte, el Partido Laborista de Túnez pidió a la ciudadanía que participe en manifestaciones en defensa de la dignidad del país y de los principios de su revolución.

También solicitó a la presidencia, al gobierno y a la Cámara de Representantes que respeten la voluntad del pueblo, subrayando que la visita es solo un intento de sacar a Bin Salman del aislamiento, que él y su gobierno viven después del asesinato del periodista Jamal Khashoggi. Mbarka Brahimi, miembro de la Asamblea Popular de Túnez, dijo a Al Mayadeen  que la visita del Príncipe Heredero ocurre en el contexto por tratar de mejorar su imagen en la región.

Un gran póster desplegado en la fachada del sindicato de periodistas captó la atención de las redes sociales no solo en Túnez. En ella, se veía la imagen impresa de un hombre de espaldas, ataviado con un vestido tradicional saudita que representaba al príncipe Bin Salman, con una sierra eléctrica en la mano. El mensaje era claro y contundente: “No a la profanación de la tierra de la Túnez revolucionaria”. “La Revolución de los Jazmines (…) no puede recibirle y exonerarle así de un asesinato”, manifestó la secretaria general del Sindicato Nacional de Periodistas Tunecinos, Sukeina Abdessamad.

Ya con anterioridad un grupo de abogados tunecinos había presentado una denuncia para obstaculizar la visita. Partidos políticos, organizaciones estudiantiles, sindicatos y organizaciones de derechos humanos han publicado comunicados rechazando la llegada del príncipe saudí.

Desde el jueves pasado, Bin Salmán se ha embarcado en una gira que le ha llevado a Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto. Arabia Saudí se enfrenta a una grave crisis internacional tras admitir el pasado 20 de octubre que Khashoggi fue asesinado en su consulado de Estambul, tras haberlo negado durante 18 días.

Al parecer Bin Salman habría llegado a Túnez ofreciendo una ayuda económica de 2.000 millones de dólares en créditos blandos bajo el brazo, un contrato para vender cazabombarderos al Ejército tunecino y 400 millones de euros anuales en petróleo a precio preferencial.

La ayuda económica saudita sería un bálsamo para un país asediado por una gravísima crisis económica, al borde de la bancarrota y del estallido de un movimiento de protesta social como el que propició las llamadas «primaveras árabes».

Hace dos años, la parálisis económica llevó al Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial a conceder a Túnez un crédito de 2.500 millones de euros a cambio de recortes y otras medidas de austeridad que han contribuido a agitar aún más la protesta social.

Ante la posibilidad de que la visita de Bin Salman se extendiese a otros países del Magreb Árabe, partidos, sindicatos y personalidades en Túnez, Argelia y Mauritania expresaron su repulsa a la visita del príncipe heredero. Mientras que en Egipto, al que llegó con anterioridad a la visita a Túnez, emitieron igualmente posiciones similares. De hecho, en las protestas se vieron ondear banderas no sólo de Túnez, sino también de Argelia, Mauritania, además de las de Egipto y Palestina.

Unos 100 periodistas egipcios han repudiado a su país la visita del príncipe heredero saudí, Muhamad bin Salman, por el caso Khashoggi, entre otros motivos. En un comunicado recogido este lunes por los medios, los periodistas consideran que el número dos de los Al Saud no debe estar en la capital de su país, El Cairo, sino sentado en el banquillo de los acusados para responder por sus actos.

Entre las razones del rechazo a la visita, los periodistas recuerdan lo ocurrido a su colega Jamal Khashoggi, columnista saudí del diario estadounidense The Washington Post, que asesinado brutalmente en Turquía por orden directa de Bin Salman.

“El horrendo asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el consultado del reino en Estambul el 2 de octubre es un crimen evidente, del que el régimen saudí es completamente responsable”, explican los trabajadores.

(Fuentes: Al MayadeenMonitor de Oriente / Hispan TV /  Infobae / AFP)

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