El irresistible ascenso del fascismo en Polonia ¿”arquetipo” para el resto Europa? La extrema derecha logró movilizar a 250.000 personas (vídeos)

Varsovia, la capital de Polonia, tiene apenas unos 2 millones de habitantes. Pues bien, el día de la “Marcha por la independencia”, una conmemoración patrocinada por los neofascistas polacos, las organizaciones de extrema derecha lograron movilizar a 250,000 personas. los manifestantes portaban pancartas con lemas tales como: “¡Polonia pura, Polonia blanca!”, “Muerte a los enemigos de la patria”, “A golpe de martillo, a golpe de hoz, acabemos con la gentuza roja”.

Hace una semana, altos cargos del gobierno del gobierno polaco se sumaron a la marcha junto a las  fuerzas neofascistas en la celebración el 100º “Día de la Independencia de Polonia”.

De acuerdo con los datos aportados por la policía polaca la “Marcha de la Independencia” en Varsovia movilizó a unas 250.000 personas. Esta magnitud la convirtió en la marcha más numerosa de la historia de Varsovia, una ciudad  que por otra parte cuenta tan sólo con 2 millones de habitantes. Sin embargo, otras manifestaciones más pequeñas tuvieron lugar en todo el país.

El 11 de noviembre de 1918, Polonia obtuvo oficialmente su independencia de lo había sido hasta entonces un territorio perteneciente a Rusia soviética, Alemania y Austria. Esta etapa fue la continuidad  de 123 años de historia, durante los cuales el país fue una   “mancomunidad polaco-lituana”, dividida entre el Imperio de los Habsburgo, el Imperio ruso y el Reino de Prusia. En los siguientes 21 años, hasta la invasión nazi en 1939, Polonia se convirtió en un importante baluarte del imperialismo francés y estadounidense en sus intentos de acabar con   la naciente Unión Soviética.

Durante décadas, el aniversario de esta fecha ha sido explotado por nacionalistas y fascistas polacos. Sin embargo, el “Día de la Independencia” también ha sido reivindicado por otras fuerzas del espectro político polaco, incluida la oposición liberal, que se ha unido también a la glorificación del régimen autoritario de Pilsudski, un militar que gobernó Polonia durante gran parte del período de entreguerras.

No obstante, lo que ha ocurrido esta semana tiene inmediatos precedentes. El 11 de noviembre del pasado año, tuvo lugar en Polonia una concentración internacional parafascista, organizada de fuerzas de la extrema derecha. Con alrededor de 60.000 participantes, incluidos los supremacistas blancos de los Estados Unidos y Europa, constituyó la marcha de extrema derecha más numerosa en la historia europea posterior a la Segunda Guerra Mundial. Las pancartas  exhibidas provocaron el estremecimiento de todo el mundo.

En ella se incluían lemas tales como:

“La Europa blanca de los pueblos hermanos”, “Europa será blanca o despoblada”, “¡Polonia pura, Polonia blanca!”, “Muerte a los enemigos de la patria”, “Oren por el holocausto islámico” , “Refugiados, fuera!” Y “A golpe de martillo, a golpe de hoz, acabemos con la gentuza roja”

El anuncio de que los funcionarios del gobierno, incluido el presidente Andrzej Duda y el primer ministro Mateusz Morawiecki, se unirían a la marcha con grupos nacionalistas de extrema derecha como el Campamento Nacional Radical (ONR),  se dio a conocer este  viernes. La ONR es una organización abiertamente neofascista. Lleva el nombre de la organización del período de entreguerras más estrechamente vinculada al terror fascista contra las organizaciones de trabajadores y los judíos que  se hicieron con Polonia durante la década los 30. Antes de que los nazis invadieran Polonia, la ONR se distinguió por su fascinación y admiración por Adolf Hitler y la Alemania nazi, particularmente por sus políticas antijudías, que inspiraron el propio programa político de la ONR.

Otro de las organizaciones coordinadoras de la citada marcha fue la ultraderechista “Juventud de Todos los Polacos” (Mlodziez Wszechpolska), también llamada así por una organización juvenil y estudiantil interbélica del mismo nombre, responsable de los asaltos y asesinatos antisemitas en las universidades. En su cuenta de Twitter, la organización publicó una foto de su procesión con el comentario “Vida y muerte para la nación”.

Los funcionarios gubernamentales polacos trataron de formar una coalición de organizadores en la que se incluía al gobierno, a la oposición liberal y a la extrema derecha. No obstante, esa tentativa unitaria fracasó y los partidos de oposición liberales terminaron boicoteando la marcha. Un intento de la semana pasada por parte del alcalde saliente de Varsovia, del partido opositor Platforma Cívica (PO), de prohibir la marcha resultó frustrado por una decisión judicial.

La participación de los miembros del gobierno Duda y Morawiecki en la marcha, también tuvo como objetivo  justificar la razón por la que  no asistieron a las celebraciones del fin de la Primera Guerra Mundial en París ese mismo día.

Durante la marcha la policía militar fue desplegada para proteger a los manifestantes. Los soldados polacos estaban junto a los miembros de la ONR y del partido neonazi italiano Forza Nuova. Al comienzo de la marcha, Duda se dirigió a la multitud ultraderechista diciendo:

“Quiero que caminemos bajo nuestras banderas blancas y rojas juntas – los colores de la bandera nacional de Polonia – y con un aire de alegría. Para honrar a los que lucharon por Polonia y para alegrarse de que sea libre, soberana e independiente”.

Luego dirigió a la multitud con cantos de “Gloria y alabanza a los héroes” y cantó el himno nacional con ellos.

La mayoría de los participantes portaban banderas polacas, pero algunos también mostraban la falange, un símbolo del fascismo europeo en la década de 1930 y el símbolo principal de la ONR, así como símbolos de la supremacía blanca como la cruz celta. Se informó de cánticos racistas. En un momento dado, una bandera de la UE fue quemada por los derechistas que gritaban “Abajo la Unión Europea”.

Los portavoces del gobierno polaco intentaron restar importancia a la participación de las fuerzas de extrema derecha en la marcha, pero está claro que la alineación abierta del gobierno con la extrema derecha fue un movimiento político calculado. Fue alentado por el movimiento general hacia la derecha de toda la clase dominante en Europa, y está destinado a intimidar a los trabajadores y jóvenes en Polonia y Europa que se oponen a las políticas de guerra y la austeridad de la burguesía.

Curiosamente días antes de que el gobierno anunciara su marcha con la extrema derecha, el presidente francés Emmanuel Macron saludó al dictador fascista del régimen colaboracionista de Vichy durante la Segunda Guerra Mundial, Philippe Pétain, como un “gran soldado”. En la vecina Alemania la ultraderechista “Alternativa para Alemania” (AfD) goza asimismo de estrechos vínculos con los principales círculos del Estado.

Todo este conjunto de datos nos puede ofrecer una idea acerca de “por dónde van los tiros en Europa”.

(Fuente: Canarias Semanal)

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