El gobernador de Okinawa, Denny Tamaki, planea adelantar referendum sobre la reubicación de la base militar de EE.UU.

El recién electo gobernador de la prefectura japonesa de Okinawa, Denny Tamaki (foto adjunta), planea adelantar para principios del próximo año un referendo sobre el plan para reubicar la base aérea estadounidense en esa región, publica hoy la prensa local.

Tamaki, quien se encuentra de viaje por Estados Unidos, dijo que la votación no vinculante sobre el proyecto para trasladar la Estación Aérea Futenma de la Infantería de Marina norteamericana a la bahía de Henoko se celebrará a fines de enero o principios de febrero del 2019.

En declaraciones al diario nipón Nikkei Asian Review en Nueva York, el político mencionó la intención de adelantar la consulta para evitar el periodo de cambio de un año fiscal a otro, normalmente más convulso.

El pasado 31 de octubre, la prefectura anunció una ordenanza que pide la realización de un referéndum sobre los permisos para realizar las labores constructivas en la zona costera de Henoko, donde el gobierno central y sus socios estadounidenses planean emplazar el enclave militar. Antes del anuncio del gobernador, la votación estaba prevista para dentro de seis meses, en abril de 2019.

El plan del ejecutivo del primero ministro, Shinzo Abe, para mover las tropas del Pentágono a una zona menos poblada de la propia Okinawa es fuente de constantes fricciones entre los gobiernos nacional y local.

La semana pasada, Tamaki dijo que agotará todo los recursos legales a su disposición para impedir la mudanza de la base de Estados Unidos en ese territorio y reafirmó su oposición a la presencia de las tropas estadounidenses en la isla.

Tamaki, quien por estos días se ha reunido con autoridades norteamericanos para expresar su rechazo al proyecto, fue electo gobernador en octubre pasado tras la muerte de Takeshi Onaga, un ferviente crítico del emplazamiento de marines en la prefectura más austral de Japón

Con solo el 0,6 por ciento de la masa terrestre del archipiélago japonés, Okinawa alberga alrededor del 70 por ciento de la superficie total de tierra utilizada exclusivamente por instalaciones militares de Estados Unidos.

(Fuente: Prensa Latina)

Tamaki, un gobernador atípico para Okinawa

Tamaki, de 58 años, hijo de un marine y el primer político con padres estadounidenses que gobernará Okinawa, derrotó a un candidato apoyado por un partido conservador alineado con Estados Unidos en la votación del domingo con una cómoda ventaja de 80.000 votos. En juego estaba un plan elaborado a lo largo de décadas que contempla la construcción de una base aérea estadounidense en Henoko, sobre las costas de Okinawa.

Tamaki dijo que hablará con Estados Unidos y le explicará que los residentes de Okinawa rechazaron la base. “Somos todos una familia en esta Tierra”, declaró Tamaki a la prensa. “La búsqueda de formas de coexistir en paz debe ser el punto de partida”.

Tamaki surge como un nuevo tipo de líder, que apoya la tolerancia y la diversidad, en una nación con una tradición de uniformidad y conformidad. Nunca conoció a su padre, del que se sabe poco. Se cree que se fue de Okinawa antes de que naciese su hijo, producto de una relación con una mujer local. La doble nacionalidad es técnicamente ilegal entre los japoneses adultos, especialmente entre los políticos.

Si bien rara vez habla en detalle de sus raíces, Tamaki dice que refleja las complejidades de Okinawa. Su lenguaje corporal tras la victoria fue revelador. Gritó “¡Banzai!”, una expresión típicamente japonesa. Bailó y movió sus brazos rítmicamente, al estilo de Okinawa.

Su carrera política empezó en el 2002 y fue elegido al Parlamento en el 2009. “Es extremadamente popular, sin importar que sea medio estadounidense”, declaró Noritaka Yagi, quien tiene un negocio de venta de tacos en Uruma, Okinawa. “Sensibiliza a la gente”. Tamaki dice que la gente expresó su voluntad de cambio y de sobreponer la “identidad a la ideología”.

“Impulsemos una nueva Okinawa”, manifestó en un tuit tras su triunfo sobre Atsuchi Sakima, el 30 de septiembre de 2018, un alcalde que decía que Okinawa debía consultar con el gobierno nacional para resolver el tema de la base.

El desafío que enfrenta Tamaki es enorme. Los esfuerzos por reducir la carga que representan las bases de Estados Unidos van en contra de la política militar de Japón, basada en un acuerdo bilateral firmado tras la Segunda Guerra Mundial.

Hay unos 54.000 soldados estadounidenses estacionados en Okinawa. Para complicar más las cosas, Okinawa siguió ocupada por Estados Unidos después de que el resto de Japón recuperase su soberanía en 1952. Fue devuelta oficialmente a Japón recién en 1972.

Okinawa fue además escenario de una de las batallas más sangrientas de la Segunda Guerra Mundial y es bien conocida la historia de estudiantes de secundaria y profesores que sirvieron como enfermeros en el frente de combate y que se suicidaron ante que rendirse.

Incluso después de la guerra, ha habido incidentes en los que soldados estadounidenses violaron o atropellaron a alguien, que causaron profundo malestar. También son resistidos el ruido de los aviones y el peligro de accidentes aéreos.

“Es altamente simbólico el que un hombre que es en parte estadounidense lidere el movimiento contra las bases de Estados Unidos”, comentó Masaaki Gabe, profesor de política internacional de la Universidad de Ryukyus en Okinawa.

Gabe cree que Japón tratará de frenar la construcción de la base en Henoko. “Denny Tamaki ha enfocado la atención en un tema muy delicado”, declaró. “En ese sentido, nos ha dado esperanza”.

Oposición popular a la base

Okinawa está considerada como la base militar más estratégica de Estados Unidos en Asia, especialmente por su cercanía al mar del Sur de China; alberga la mayoría de las instalaciones militares de los EE.UU., aproximadamente la mitad de las 50 000 tropas estadounidenses en Japón.

La construcción de la nueva base se detuvo en 2015 debido a la resistencia de los habitantes locales, pero el Gobierno de Tokio consiguió reiniciar las obras por medio órdenes judiciales.

En los últimos años, la Isla ha sido escenario de multitudianrias protestas populares en contra del desarrollo de las bases militares estadounidenses. La última de ellas se celebró el pasado mes de agosto.

Unas 70 000 personas protestaron en contra de la decisión de su Gobierno de reubicar una base aérea militar de EE.UU. en la sureña isla de Okinawa. Bajo los lemas: “No a la nueva base militar en Henoko” y “los ciudadanos de Okinawa no se rinden”, marcharon los lugareños en un parque de Naha, la capital de esta isla.

Los oponentes afirman que la reubicación de la Estación Aérea Futenma de los Infantes de Marina de EE.UU. de un sector muy poblado como la isla Ginoean, a una remota zona costera de Henoko en Nago (norte de Okinawa), causaría un problema ambiental. Asimismo, los grupos ecologistas advierten que la construcción de esta base en dicha zona causaría daños irreparables a la fauna de esta región.

(Fuente: Hispan TV)

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