Dimite la secretaria general de Podemos Jaén

La secretaria general de Podemos en Jaén, Trinidad Ortega, ha comunicado este martes en una carta su dimisión “irrevocable” al tiempo que se muestra  desilusionada con el proyecto y muy crítica con la gestión de  la secretaria general de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez.

Fue elegida secretaria general de Podemos Jaén, el 2 de enero de 2015, en unas primarias reñidas. Lideraba la candidatura Claro que Podemos, que es la que contaba con el apoyo del equipo de Pablo Iglesias, y que obtuvo el 45,97% de los votos. Se impuso así a las encabezadas por Paqui García, de Sindicalistas Podemos Jaén, y a la de David Peñafuerte, en representación de Podemos +.

En la carta dirigida a los órganos del partido a nivel estatal y autonómico, a su consejo ciudadano, a todos los inscritos y a la ciudadanía, en general, cuenta como fue en la primavera de 2014, cuando por primera vez se acercó a Podemos y empezó a asistir a sus asambleas. “Llevada por la ilusión de cambiar la vieja política, me creo y asumo con firmeza los principios de Podemos, aquello de la lucha por los derechos humanos, la transparencia y el empoderamiento de las personas para decidir su futuro, en definitiva, la verdadera democracia”.

Eso, dice que fue lo que le ilusionó, “un sueño que entre todos íbamos a hacer realidad”, pero dos años después sostiene que “este edificio de principios se ha ido desmoronando” y aquello en lo que puso sus esperanzas y su esfuerzo “se ha ido poco a poco desvirtuando, dejando a la luz algo totalmente diferente”.

En la misiva, también explica como en enero de 2015, “tras una dura y sucia batalla” contra la lista que ella  encabezaba “en las primarias para ocupar la secretaría general y el consejo ciudadano de la capital, empezó una pesadilla de insultos, difamaciones, peticiones de dimisión continuas, violencia y agresiones verbales, y todo ello, porque quienes perdieron nunca lo asumieron”, constituyendo “su principal objetivo político” forzarla “a la dimisión a toda costa”.

Y añade que “pese a haber presentado todo tipo de resistencia, velando continuamente para que en Jaén se cumplan los documentos de Podemos aprobados por casi el 90% de los inscritos en Vistalegre, los que en su día no ocuparon los cargos orgánicos en la capital han hecho lo indecible burlando dichos documentos y saltándose todas las normas con el apoyo de los que hoy nos representan en el Consejo Ciudadano Andaluz, Teresa Rodríguez y Jesús Rodríguez”.

La hasta ahora secretaria general de Podemos Jaén dice haberse sentido “acosada hasta el punto de denunciar la situación a la Policía Nacional, a la organización del partido y a la inoperante Comisión de Garantías Democráticas de Podemos en reiteradas ocasiones, sin obtener ninguna respuesta por parte de ésta en ningún momento, lo que se puede corroborar con la documentación” que obra en su poder.

En este sentido, critica a la dirección de Podemos en Andalucía, ya que dice que cuando en alguna ocasión se ha tenido que posicionar sobre cuestiones que afectaban a la provincia o a la ciudad, Teresa Rodríguez la ha colocado en la “lista negra” y ha salido a los medios de comunicación a desmentirla y deslegitimarla públicamente “todo ello instado por el consejero ciudadano David Peñafuerte”. Incluso añade: “Se han atrevido a poner sobre la mesa de la ejecutiva regional tomar la decisión de expulsarme del partido, en la trastienda de Podemos de Andalucía y bajo secreto”.

Trinidad Ortega insiste que entró en Podemos “por la honestidad, la ética y el compromiso con la gente corriente”, porque se creyó “con ilusión en los ojos todo lo que me contaron, pero todo es mentira”, porque a la hora de poner en práctica los documentos organizativo, político y etico de Podemos “se los saltan a la torera”, son “papel mojado” para ellos. Incluso añade que le ha llegado a decir algún miembro de la Comisión de Garantías Democráticas que tiene “obediencia debida a las decisiones del partido sean las que sean”, como si fuera ella quien se pone frente al partido. “Cuando en realidad son ellos los que no respetan los documentos aprobados por la mayoría de los inscritos, son ellos los que continuamente los incumplen y los ningunean”.

Y concluye, asegurando que entiende “que formar parte de un partido no es, ni debe ser equiparable al régimen de una institución militar, pero la obediencia a las normas del partido se les presupone a los que nos dirigen y no el que las obvien y las cambien continuamente porque no les interesa”.

Desencuentros y discrepancias

Desde la elección de Trinidad Ortega las relaciones en el seno de la organización en la ciudad no han sido precisamente una balsa de aceite. Una situación agravada por la figura del dirigente del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), Andrés Bódalo, inscrito en el Consejo Ciudadano de Jaén.

Uno de los encontronazos más sonados se producía cuando Andrés Bódalo era elegido concejal de Jaén en Común (JeC), una agrupación de electores con una candidatura de unidad popular conformada por Ganemos y Podemos, entre otras formaciones, además de la asamblea local de IU, y que obtuvo tres concejales, el tercero de ellos Andrés Bódalo.

El hecho de que estuviese pendiente de un juicio por agredir a un concejal en Jódar en 2012, que posteriormente le ha llevado a la cárcel, suponía un obstáculo para Trinidad Ortega y otros miembros del consejo ciudadano, que consideraban que esos hechos van en contra de los principios de Podemos. Se intentaron contactos para poder llevar al pleno mociones de Podemos y que existiese una relación fluida. “Contactos que no llevaron a buen puerto”, según David Peñafuerte, miembro del Consejo Ciudadano de Andalucía.

La rivalidad se acentuó cuando Andrés Bódalo fue elegido para encabezar la candidatura por Jaén de Podemos en la elecciones generales del 20 de diciembre de 2015. No consiguió salir elegido, pero se quedó a  falta de poco más de 900 votos, (unos 400 tras el recuento del voto por correo) situando a la formación, como tercera fuerza de la provincia, aunque sin conseguir romper el ya clásico bipartidismo de Jaén, donde siempre, a excepción de 2011 (cuando triunfó el PP), ha ganado el PSOE.

En noviembre de 2015, cuando Andrés Bódalo fue condenado por la Audiencia de Jaén a tres años y medio de cárcel y después de que Pablo Iglesias saliera en su defensa, Trinidad Ortega junto a siete miembros del consejo ciudadano firmaron un comunicado en el que mostraban su desacuerdo con el líder. “No entiendo si es más importante robar o una muestra de violencia”, aseguraba, “pero cuando se condena a una persona se hace con todo el rigor”.

Respecto al proceso de primarias, decía no entender por qué Andrés Bódalo, que fue el tercero más votado encabezaba la lista, mientras que la compañera más apoyada ocupaba el puesto de primer suplente. De hecho,  entre las cosas que le echan en cara a Trinidad Ortega es que no constituyera un comité para las elecciones, ni hiciera campaña por Andrés Bódalo de cara al 20D.

Posteriormente, en febrero de este año, en una reunión extraordinaria del consejo ciudadano, y por mayoría absoluta, se aprobaba la desvinculación de cualquier acción de Andrés Bódalo y romper las relaciones entre “el supuesto concejal de Podemos” y la dirección local del partido.

Trinidad Ortega insistía en que Andrés Bódalo no había firmado el reglamento interno de Podemos, que regula la relación entre consejos ciudadanos y las personas electas en las estructuras territoriales y que tampoco había llevado las mociones de Podemos al Ayuntamiento de Jaén, e incluso se había mostrado en contra de actuaciones sobre las que la formación morada ni si quiera se había pronunciado.

Tambiérn aprobaron suspender cautelarmente a David Peñafuerte, debido a los “innumerables agravios, ataques, incumplimientos del código ético de Podemos, crítica y acoso constante, unido a su nulo trabajo”. También lo acusaban de crear un modelo de partido que nada tiene que ver con lo establecido en los documentos de Podemos.

Pero se encontró enfrente con la secretaria general de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, y el responsable de Organización, Jesús Rodríguez, que la desautorizaron. “La secretaria general de Podemos en Jaén no tiene entre sus competencias la revocación de ningún miembro del Consejo Ciudadano Municipal”, aseguraba entonces la líder de Podemos en Andalucía.

Una de los últimos capítulos fue una r esolución con fecha del 10 de marzo, de la Asamblea de Intercírculos de Podemos Jaén, solicitando la dimisión de la secretaria general y del Consejo Ciudadanos Municipal. Entre las razones esgrimidas en un informe, incluyen “el boicot y negativa al diálogo con un importante sector de Podemos en Jaén”.

También hablaban de “falta de apoyo e incluso la realización de declaraciones públicas que perjudicaron las opciones de la candidatura de la agrupación de electores Jaén en Común que Podemos había promovido y que debía apoyar”, las manifestaciones “que perjudicaron la imagen del candidato de Podemos a las elecciones generales celebradas el 20 de diciembre de 2015” y la consiguiente “inhibición de la campaña”. El informe añadía “la decisión y anuncio público de la suspensión de David Peñafuerte, haciendo uso de un procedimiento sumarísimo no previsto en la normativa del partido y no garantista”.

Finalmente la acusaban de “la participación en la creación de un órgano provincial no previsto en la normativa del partido”, decisión adoptada en una reunión celebrada en Torreperogil el 14 de marzo, sin que los reunidos tuvieran competencias para ello, y de “frecuente toma de decisiones por cuenta propia sin reunir al Consejo Ciudadano Municipal para consultarlas”.

Dicha asamblea consideraba que sus actuaciones han “abocado a una situación de irrelevancia política de Podemos en la ciudad de Jaén”. Por eso apelaban a su responsabilidad y al sentido ético de Trinidad Ortega y de los miembros del Consejo Ciudadano Municipal para que presentasen su dimisión colectiva permitiendo un proceso de renovación de los cargos y que en el caso de no producirse esta renuncia, que estudiase la posibilidad de emprender actuaciones encaminadas a solucionar la grave situación.

Convocadas de nuevo elecciones generales, no sólo dimite la secretaria general en la ciudad de Jaén, sino que hay que elegir un nuevo candidato en la provincia, ya que entre otros aspectos, Andrés Bódalo, en la cárcel desde el 30 de marzo, está inhabilitado para ser cargo público. Utopía y Dignidad, la lista por la que se presentó, ha pedido al que fuera portavoz del SAT Diego Cañamero que en los próximos comicios sustituya a Andrés Bódalo.

Podemos se ha roto en la mitad de las capitales el último año

La confluencia con IU para concurrir de la mano a las elecciones generales del 26 de junio le llega a Podemos en Andalucía en un momento complicado, con crisis en las direcciones de hasta cinco de las ocho capitales de la comunidad autónoma, que en tres casos se han saldado con la dimisión de sus secretarios generales, la última este martes con la renuncia de su secretaria general en Jaén, Trinidad Ortega, quien ha tirado la toalla con duras críticas a la dirección regional encabezada por Teresa Rodríguez.

Ya el pasado otoño con la elaboración de las listas para las elecciones generales del 20 de diciembre surgieron muchas discrepancias -también reforzadas por la propia tensión que mantenía Teresa Rodríguez con la dirección nacional encabezada por Pablo Iglesias y que ha ido limando con el tiempo- que en varias provincias fueron muy sonadas, y cuyas heridas el partido no ha sabido coser cuando va a afrontar de nuevo este proceso.

De hecho, el cese de Trinidad Ortega, quien fue elegida por primarias en un estrecho margen, ha llegado con una carta en la que confirma sus diferencias con las direcciones regional y nacional, por parte de las que se ha sentido abandonada en el “acoso” que dice haber sufrido por su defensa del modelo de organización y los principios del partido. Entre otras cosas, ha reconocido las diferencias que surgieron desde el momento en que se propuso a Andrés Bódalo para la candidatura de las elecciones municipales -lo que le permitió entrar como edil de Jaén en Común respaldado por Podemos- y posteriormente en la de las elecciones generales del pasado 20 de diciembre pese a su condena por agresión que finalmente ha terminado con él en prisión.

Ha sido el último capítulo de las crisis que han ido surgiendo en los consejos municipales de cinco de las ocho capitales. Las primeras discrepancias saltaron en marzo de 2015 cuando dimitieron tres miembros del Consejo Ciudadano Municipal de Podemos Cádiz, Ezequiel Arauz, Milagros Pérez y Jaime Montaner, en su caso alegando que el órgano “fue constituido de manera irregular, incumpliendo los estatutos que rigen el funcionamiento y la organización de Podemos”. Los dimisionarios llegaron a hablar de que los líderes del partido tenían “secuestrada la voluntad de los inscritos en Podemos a través de la manipulación de la asamblea del círculo de Cádiz”. Hasta 14 miembros del consejo firmaron la carta en la que decían trasladar “el sentir de un amplio sector de las personas inscritas en Podemos Cádiz”.

Meses después, en julio de 2015, estallaba otra crisis en Córdoba, donde la secretaria general de Podemos, Juana Guerrero, presentó su dimisión tras sólo seis meses de trabajo para construir el partido en la Ciudad de la Mezquita. Lo justificó por el “distanciamiento” con las líneas de actuación con este órgano. En este sentido, la de líder de Podemos en Córdoba, que había sido elegida en primarias con poco más de la mitad de los votos, reconocía sobre el planteamiento del resto de su equipo: “No coincide con mi posicionamiento político e ideológico, y ha generado un ambiente complicado para seguir trabajando y dirigiendo un proyecto común, por lo que considero un gesto de responsabilidad y coherencia abandonar mi cargo como secretaria general”.

Pero tampoco 2016 empezaba bien para Podemos en Andalucía. La siguiente deserción se producía en Málaga, donde dimitían el secretario general José Antonio Vargas y cinco consejeros afines el pasado mes de enero, después de haber accedido al puesto por un estrecho margen en las primarias de diciembre de 2014 (47,13% de los votos). El progresivo alejamiento del que había sido el candidato no oficialista con las direcciones regional y nacional, y pese a ello resultó el más votado en las primarias, le llevó a tomar esta decisión. “Vamos a seguir defendiendo un proyecto anticapitalista y rupturista”, recalcaba en todo caso tras su salida. En el Consejo Ciudadano de Podemos Málaga quedaban 14 de los 25 consejeros con los que empezó, pero no se ha nombrado una gestora sino que las funciones de la secretaría general han recaído en el tridente formado por Clara Sánchez, David Castro y Kiko Vallejo.

Otro tanto ocurría en el Consejo Ciudadano de Huelva, si bien las dimisiones no se producían de golpe, sino con un goteo paulatino que de momento no ha afectado a su secretaria general, Pepa Gallardo, que obtuvo el cargo en enero de 2015 con un 59,16% de los votos en primarias, pero sí a seis consejeros. De este modo, las tensiones se han saldado con la dimisión de un tercio de los integrantes del Consejo Ciudadano de Huelva en los primeros meses del año: de los 17 representantes, quedan 11, tras irse seis por distintos motivos buena parte de ellos. En todo caso, la situación no obliga, de momento, a convocar primarias en la formación, pero sí a tomar precauciones. La dirección no se puede quedar en la mitad menos uno de los representantes. Si dimiten tres miembros más, habría que convocar primarias para renovar los cargos de forma urgente.

Mientras, en el otro extremo de la provincia, el pasado mes de febrero quedaba tocado el Consejo Ciudadano de Almería con la salida de su secretario Político, Raúl Quinto, en su caso por motivos personales, tal y como comentaba en su perfil en la red social Facebook. Pero su salida no fue la única: menos de un mes después le seguía el que había sido responsable de Finanzas del Consejo Ciudadano de Almería, Antonio Almagro, a quien ya le habían sido retiradas sus funciones por el secretario general, Antonio Heras, por falta de confianza. De hecho, en este caso el partido decidió iniciar un expediente de investigación el pasado mes de marzo.

En gran medida en estas dimisiones han tenido que ver las tensiones con las cúpulas de Podemos y, como han ido exponiendo sus protagonistas estos meses, la decepción con el modo de organización del partido, que han entendido que no cumple con sus expectativas de participación y transparencia. Pero también el hecho de que estas direcciones locales han sido definidas por muy estrecho margen en las primarias, habida cuenta de la gran cantidad de sensibilidades que han conformado Podemos y donde mantener el equilibrio no está resultando un ejercicio fácil.

(Fuente: el diario.es / Autora: Olga Granado)

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *