Las kellys se movilizan en Sevilla por la readmisión de ocho compañeras. Se concentran en la puerta del Hotel Barceló

El 31 de julio de este mismo año comenzó la lucha ocho camareras de piso trabajadoras del Hotel Barceló Renacimiento, situado en la sevillana Isla de la Cartuja. De la noche a la mañana, fueron despedidas sin ninguna explicación y sin compensación económica, viendo como eran reemplazadas por otras trabajadoras de Alterna, la nueva empresa encargada del servicio de limpieza.

Ángela, una de las kellys afectadas explica que esta nueva empresa las citó para contratarlas de nuevo pero “nos engañaron, querían explicarnos cual era el proceso de selección que debíamos pasar para ser contratadas de nuevo y por ello, nos sentimos engañadas”.

Según el manifiesto de las kellys, ni Aura, la antigua empresa encargada del servicio de limpieza, ni Alterna,  empresa amiga de la subdirectora del hotel como señalan las kellys en su manifiesto, ni el Hotel Barceló les dan ninguna explicación de porqué ha sucedido todo esto. Las trabajadoras despedidas han acudido a reuniones con el director del hotel y con Alterna para buscar una solución y se han visto plantadas y sin explicaciones.

Además de contra los despidos y convocadas por CNT Sevilla, estas kellys se han concentrado contra la precariedad laboral por la subrogación y el incumplimiento del convenio. Para estas camareras de piso es absolutamente innegociable el cumplimiento de las garantías de estabilidad y la adecuación de los salarios contemplados en el convenio. Susana Serrano, concejala de Participa Sevilla en el Ayuntamiento de Sevilla, se preguntaba “como es posible que teniendo tan buenas cifras en el sector turismo en la ciudad no se haya revertido en las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras”.

Participa Sevilla se encuentra actualmente en negociaciones para mostrar un apoyo en el pleno del ayuntamiento en forma de moción de urgencia para que la directiva del Hotel Barceló actúe y les den una solución. Además, Susana Serrano declara que, en reuniones con el hotel, supieron de la intención de este de comprar un equipamiento público en la Gavidia, donde se sitúa una comisaría de policía abandonada y con implicaciones históricas en la represión franquista, para la que diversos colectivos han un espacio destinado a usos sociales y culturales. Este grupo municipal, que ya rechaza de antemano cualquier privatización de espacios públicos, añade la “mala praxis” de esta cadena hotelera para oponerse a este plan.

Mientras los hoteles cobran por una noche de hotel hasta 300€, las camareras de piso ganan 2,5€ por habitación, con contratos de entre cuatro y seis horas cuando su jornada laboral es de casi diez, sin pago de las horas extra y con condiciones indignas. Las camareras de piso se sienten por ello en una situación de “semiesclavitud”. Lucía, otra de las camareras de piso afectadas se queja porque “no teníamos contrato en sí, sino que teníamos un documento que decía que teníamos un contrato por horas. Cotizábamos seis horas pero trabajábamos muchas más”.

Desde 2014, las kellys reivindican mejoras de sus condiciones laborales. Estas reivindicaciones varían y se adaptan a la realidad de cada territorio y están en constante revisión pero abarcan desde el derecho a la jubilación anticipada, el reconocimiento de enfermedades laborales directamente relacionadas con el aparato motor y músculo esquelético, el incremento de las inspecciones de trabajo para evitar fraudes y el cumplimiento de los convenios de hostelería.

(Fuente: El Salto – Andalucía / Autor: Julia Rodríguez)

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