Almería: Las bombas atómicas caídas en Palomares aún son secreto de estado en EEUU, más de cincuenta años después

El Consejo de Seguridad Nuclear ha publicado esta semana los lugares de la geografía española que presentan contaminación radioactiva, y en el número uno aparece Palomares, la pedanía de Cuevas del Almanzora en la que cayeron cuatro bombas atómicas en 1966 accidentalmente desde un B52 de los Estados Unidos. Pues bien, a día de hoy este asunto ocurrido hace más de medio siglo, contiene elementos considerados “secreto de estado” para ese país, según se desprende de un documento confidencial recientemente desclasificado y al que ha tenido acceso Noticias de Almería.

El documento en cuestión es un correo electrónico que el embajador de EEUU en España, Alan D. Solomont, le envía Cheryl Mills, a la sazón consejera y jefa de personal de Hillary Clinton durante todo su mandato como secretaria de estado de los Estados Unidos, y con copia a miembros de este departamento. En este mail se menciona “un par de encuentros” que ha tenido “en persona y por teléfono” con el entonces ministro de Exteriores español, Manuel García Margallo, así como algunas comidas con varios miembros del nuevo Gobierno, y le señala la necesidad de establecer una “agenda bilateral”.

Pues bien, el asunto principal es titulado “Palomares”, pero… hasta ahí se puede leer. A pesar de que el correo electrónico es de fecha lunes, 5 de marzo de 2012, y fue desclasificado el 31 de diciembre de 2015, el documento mantiene oculto el texto sobre este asunto, por lo que sigue siendo “secreto de estado” más de medio siglo después.

El embajador añade en su escrito a Mills que “Aunque los españoles carecen de una sólida tradición de sociedad civil, como existe en los Estados Unidos, entienden que los tiempos difíciles requieren la participación de todos los ciudadanos para abordar los problemas de sus comunidades y su nación. Existe un creciente interés en España por involucrar a los ciudadanos en el servicio comunitario, y la Embajada ha emprendido una serie de iniciativas para apoyar esto.”

Hay que recordar que la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, visitó España en 2011 –un año antes del correo electrónico mencionado- y dijo que el Gobierno de Barack Obama se está tomando “muy en serio” la preocupación de España sobre la contaminación radiactiva en la pedanía de Palomares y la necesidad de retirar los residuos radiactivos. Clinton hizo declaraciones en rueda de prensa, en el Palacio de Viana, junto a la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, con motivo de su visita oficial a Madrid, ha dicho “comprender la sensibilidad” en España por este asunto y ha informado de que expertos del Departamento de Energía se desplazarán para buscar una solución a un asunto de tan larga duración.

En 2015 es cuando se acaba produciendo la visita de la que se habla en el mail, fecha en que el ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, y el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, firman un memorando de entendimiento en el que se comprometen a lograr una “rehabilitación mayor” del entorno de Palomares y el traslado de tierra contaminada a un “emplazamiento adecuado” en Estados Unidos.

En rueda de prensa conjunta en la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores, Margallo ha destacado que con el acuerdo que ambos han firmado se va a “reparar un error cometido hace 50 años” y que se empezará a ejecutar “en el plazo más breve posible” con las “infraestructuras necesarias para ello”. “Bien está lo que bien acaba”, ha remarcado.

En el accidente de Palomares se vieron implicados un bombardero estratégico estadounidense B-52 y un avión nodriza KC-135 (cargado con 110.000 litros de combustible) que colisionaron a 10.690 metros sobre esta pedanía de Cuevas del Almanzora. El B-52 volvía de la frontera turco-soviética hacia la Base Aérea de Seymour Johnson en Goldsboro, Carolina del Norte, y el KC-135 provenía de la Base Aérea de Morón. La maniobra era de rutina: los B-52 se reaprovisionaban de combustible a la ida, desde la Base Aérea de Zaragoza, y a la vuelta desde la de Morón.

El B-52 transportaba cuatro bombas termonucleares Mark 28 (modelo B28RI) de 1,5 megatones cada una, de 1,5 metros de largo por 0,5 metros de ancho, con un peso de 800 kg. Dos de ellas quedaron intactas, una en tierra (cerca de la desembocadura del río Almanzora) y la otra en el mar. Las otras cayeron sin paracaídas, una en un solar del pueblo, la otra en una sierra cercana. Se produjo la detonación del explosivo convencional que contenían, lo que sumado al choque violento con el suelo, hizo que ambas bombas se rompieran en pedazos. Las tres que cayeron en tierra fueron localizadas en cuestión de horas; la que se precipitó al mar pudo ser recuperada 80 días después.

Respecto a Palomares, hay que recordar que a día de hoy se mantienen niveles de radiación en la zona, y que el compromiso norteamericano de retirar toda aquella tierra que presente contaminación, sigue sin cumplirse.

(Fuente: Noticias de Almería)

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