Las mujeres trabajadoras tienen el doble de posibilidades que los hombres de tener salarios más bajos en el Estrado Español

Las mujeres se mueven en un espacio laboral que las discrimina: techo de cristal, sectores más precarios y menor salario (en comparación con los hombres) por igual puesto. Esto es lo que denuncia Oxfam Intermón en el informe Voces contra la precariedad: mujeres y pobreza laboral en Europa en el marco de la campaña No hay peros, cuyo objetivo es dirigirse al actual Gobierno y a las instituciones europeas para promover cambios legislativos que acaben con la discriminación y la desigualdad entre los géneros.

La organización documenta con datos el círculo vicioso que provoca la desigualdad entre hombres y mujeres en el mundo profesional. Aunque mencionan que la brecha de género se está reduciendo progresivamente, las mujeres cobran un 16% menos que los hombres. El estudio de Oxfam analiza la precariedad laboral, aunque se centra en la pobreza femenina por ser las mujeres las que sufren la discriminación de género que condiciona sus vidas. Ellas se enfrentan a un cúmulo de situaciones que les dirigen en mayor proporción a la pobreza.

La existencia del techo de cristal presenta todavía una importante brecha: de 609 consejeros delegados existentes en Europa dentro de las grandes empresas, solo 36 son mujeres. De hecho, del 10% de la población con mayores ingresos solo el 20% son mujeres, subraya el informe.

A esta limitación que impide el ascenso laboral de las mujeres en las propias organizaciones o instituciones se suma la dedicación de estas al trabajo invisible y no remunerado, como son las tareas domésticas y los cuidados. El informe sostiene: “El trabajo doméstico no remunerado de las mujeres asciende a 10 billones de dólares al año, el 13% del PIB mundial. Mientras, en España, estas labores supondrían el 27% del PIB. Las mujeres en Europa dedican una media de 22 horas a la semana al trabajo no remunerado, mientras que los hombres dedican menos de 10 horas”.

Sin embargo, el trabajo que es pagado no es igualmente remunerado que el que reciben los hombres: falta, de nuevo, equidad entre los salarios de compañeras y compañeros. Según la organización, las mujeres tienen el doble de posibilidades que los hombres de tener un trabajo con baja remuneración: una de cada cinco frente a uno de cada diez. “Las mujeres son mayoría entre la población con salarios más bajos”, sentencian. Por ello, declaran que las europeas tendrían que trabajar 59 días más al año para ganar lo mismo que los hombres. Este último es un dato que no se diferencia mucho del caso español: 52 días de más al año es lo que deberían trabajar las féminas para equipararse a la condición laboral masculina.

La pobreza tiene cara de mujer. “El perfil que se dibuja de estas mujeres precarizadas en Europa y en España está muy claro: mujeres migrantes, jóvenes y familias monomarentales son las que afrontan el riesgo más alto de precariedad y pobreza laboral”, afirma Chema Vera, director de Oxfam Intermón.

Todas estas situaciones limitan, según explican, las decisiones de las mujeres para elegir profesión. Y, además, este trato desigual afecta al bienestar físico y psicológico, tanto por la situación de estrés constante, la ansiedad causada por la dificultad de llegar a fin de mes, el desgaste emocional o mental de las condiciones laborales; como por la falta de tiempo personal, ya que están expuestas a mayor cantidad de trabajo para percibir la misma cantidad de dinero que un hombre. Para llegar a estas conclusiones, han sido entrevistadas mujeres de varios países europeos –España, Alemania, Francia, Gran Bretaña e Italia–, y han coincidido en las consecuencias que tiene la pobreza laboral en su salud.

La ONG expone estos datos con la intención de dirigirse en primer lugar a las instituciones para realizar “mejoras por una igualdad real”. Su petición está destinada al Gobierno y Parlamento español, en concreto a la ministra de Empleo, Magdalena Valerio. Su campaña quiere llegar también a la ciudadanía por “su papel imprescindible” en esta lucha y que sea el germen de la movilización para que haya un liderazgo en el cambio que necesita realizar la sociedad.

Las propuestas de Oxfam para España incluyen “incrementar el salario mínimo a 1.000 euros en 2020, reducir la temporalidad y la parcialidad involuntaria para acabar con la precariedad laboral que afecta en mayor medida a las mujeres. Empezando por reforzar sustancialmente, en los presupuestos de 2019, los recursos humanos y técnicos de la Inspección del Trabajo”. A esto añaden una ley de permisos paternales y maternales iguales para llevar a cabo la corresponsabilidad de cuidados en las familias, “así como universalizar la educación de 0 a 3 años y mejorar el Sistema de Atención a la Dependencia”.

(Fuente: InfoLibre / Autora: Paula Gracia)

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