El disidente y periodista saudí Jamal Khashoggi desapareció en Turquía tras visitar el consulado saudí en Estambul

El disidente y periodista saudí Jamal Khashoggi desapareció el pasado martes  en Turquía tras visitar el consulado saudí en Estambul, según ha denunciado su prometida, Khadija. En una entrevista con Arabi21, Khadija apuntó que Khashoggi entró en el consulado a la una de la tarde hora local para recoger unos documentos, y que no volvió a salir. El personal del consulado, sin embargo, le dijo a Khadija que Khashoggi había abandonado el edificio. La prometida del periodista también se ha puesto en contacto con la policía turca, pero ésta no le ha proporcionado de momento ninguna información.

“Khashoggi visitó el consulado de Riad en Estambul la semana pasada por una cuestión de documentos personales, pero el personal del consulado le pidió que regresara unos días más tarde para completar el procedimiento, por razones burocráticas. Eso es lo que hizo hoy antes de su desaparición,” explicó Khadija.

“No hemos podido contactar a Yamal y estamos muy preocupados por dónde pueda estar. Estamos vigilando la situación de cerca, tratando de recabar más información”, dijo el periodista Eli López, de la sección internacional de The Washington Post, mediante un comunicado. López considera que si Jashoggi está siendo retenido por su trabajo como periodista se trataría de algo “injusto e indignante” que debería ser condenado y repudiado por la comunidad internacional.

“La desaparición de Jamal Khashoggi es extremadamente preocupante”, afirma Sophie Anmuth, responsable de la oficina de Oriente Medio de Reporteros Sin Fronteras. “Hasta que se demuestre lo contrario, sigue en el interior del consulado saudí de  Estambul y las autoridades saudíes son responsables de su salud y seguridad. Pedimos, tanto las autoridades saudíes como a las turcas, que aclaren esta situación y hagan todo lo necesario para que reaparezca -libre- lo antes posible”, añade.

En relación con el asunto, algunos observadores consideran que Riad tiene tras de sí un negro historial de ejecución de opositores (entre los que destaca el prominente cheikh Nimr Baqer al-Nimr) y de uso de la tortura, razón por la que es muy condenado y criticado por grupos pro derechos humanos internacionales.

La plataforma saudí Prisioneros de Conciencia, por su parte, anunció a través de su cuenta de Twitter que Jamal Khashoggi habría sido secuestrado en Estambul, y que ya se encontraría en Arabia Saudí.

Arabia Saudí niega cualquier implicación en la desaparición

Las autoridades turcas y saudíes presentaron el miércoles versiones contrapuestas sobre el paradero del periodista saudí Jamal Khashoggi, que el año pasado se había autoimpuesto el exilio en Washington, y que ahora ha desaparecido tras entrar en el Consulado saudí en Estambul.

La prometida de Khashoggi, de nacionalidad turca, y uno de sus amigos cercanos, denunciaron el martes que había desaparecido tras entrar en el Consulado para obtener documentos que acreditaran su divorcio, con el fin de poder casarse de nuevo. Su prometida, que no ha querido ser nombrada, le estaba aguardando fuera del Consulado, al que entró sobre la una de la tarde hora local. Horas después, Khashoggi aún no había regresado, y la mujer llamó a la Policía.

El portavoz presidencial turco Ibrahim Kalin, anunció que según las informaciones de las que se disponía, Khashoggi seguía dentro del Consulado. “Las autoridades competentes están en contacto y negociando con sus homólogos [saudíes]. Esperamos que el asunto pueda ser resuelto con facilidad,” señaló.

Sin embargo, un funcionario saudí negó que Khashoggi estuviera en el Consuldado. “El Sr. Khashoggi visitó el Consulado para solicitar documentación relacionada con su estado civil, y poco después se marchó,” afirmó. “No está en el Consulado, ni detenido por las autoridades saudíes,” agregó el funcionario.

La prometida de Khashoggi, que regresó el miércoles al Consulado tras haber esperado 12 horas el día anterior, descartó esa posibilidad. “Si eso fuera verdad, ¿dónde está? ¿Dónde está? Si se hubiera ido a casa, no, fui a la casa y no estaba allí. ¿Dónde está Jamal?” exclamó compungida en conversación con la agencia Reuters.

Las relaciones entre Turquía y Arabia Saudí y otros países del Golfo permanecen tensas desde junio de 2017, cuando Ankara tomó partido por Catar en la disputa que enfrente a este estado con sus vecinos. Las naciones árabes a continuación rompieron relaciones con Catar por sus supuestos vínculos con el terrorismo, un extremo negado por Doha.

Un periodista incómodo para el régimen

Khashoggi es un periodista, columnista y autor saudí, que con anterioridad también había trabajado como responsable de comunicación del príncipe Turki Al Faisal cuando éste era embajador en EE.UU. El sábado pasado, Khashoggi había hablado en una conferencia organizada por MEMO para conmemorar los 25 años de los Acuerdos de Oslo.

Jamal Khashoggi es uno de sus periodistas disidentes más conocidos. Voló a Estados Unidos en 2017, en una oleada de acoso a periodistas, intelectuales y activistas en Arabia Saudí que sigue en curso. Más de 15 periodistas y bloueos han sido detenidos este último verano, muchos de ellos de mantra no oficial.

Jamal Khashoggi era un rostro familiar en los debates políticos de las diversas cadenas de televisión árabes. Hace un año, abandonó su país y se instaló en Washington, DC, después de que las autoridades saudíes le hubieran pedido que dejara de tuitear –según afirmó-.

Como periodista, entrevistó varias veces al líder de Al-Qaeda Osama bin Laden, tanto en Sudán como en Afganistán. También trabajó en el periódico Al Watan y fue asesor del príncipe Turki al-Faisal, quien fuera jefe de los servicios de inteligencia saudíes y embajador en EE.UU. y Gran Bretaña.

Durante los últimos años, Khashoggi ha escrito de forma regular columnas de opinión en el Washington Post, en las que criticaba las políticas saudíes hacia Catar y Canadá, la guerra en Yemen y la represión contra activistas e intelectuales. “He dejado mi hogar, a mi familia, mi trabajo, y estoy alzando la voz,” escribió en septiembre de 2017, “porque de lo contrario estaría traicionando a aquellos que languidecen en prisión. Puedo hablar mientras que hay tantas personas que no pueden”.

En caso de confirmarse las sospechas, no se trataría de la primera vez que desaparece una persona crítica con el régimen saudí. El príncipe Sultán Bin Turki desapareció en 2016 tras montarse en un avión en París, supuestamente con destino a El Cairo. Según ha informado el periodista Hugh Miles, en los dos últimos años han desaparecido tres príncipes tras criticar al gobierno de la familia Al Saud.

2.613 presos de conciencia en Arabia Saudí

El número de prisioneros de conciencia en Arabia Saudí se ha incrementado hasta los 2.613, según denuncian fuentes de organizaciones por los derechos humanos saudíes.

La cuenta de Twitter ‘Prisioneros de Conciencia’, dedicada a los detenidos por estas causas en Arabia Saudí aseguraba en un tweet que “el número de prisioneros de conciencia en Arabia Saudí alcanza las 2.613 personas”. La cuenta de Twitter añadía que “importantes políticos, jueces, académicos, ulemas y periodistas” se encuentran entre los apresados por las autoridades de Riad.

Es notorio que en el Reino hay detenidos que llevan en la cárcel más de diez años bajo sentencias aprobadas por la corte contra ellos sin haberse interpuesto cargos ni celebrado juicio. Desde el 10 de septiembre de 2017, ha habido numerosos arrestos en Arabia Saudí, a pesar de las denuncias de activistas pro-derechos humanos y los llamamientos de organizaciones como Human Rights Watch o Amnistía Internacional para liberar a los detenidos, así como la exigencia de desvelar su paradero y estado de salud y permitirles comunicarse con sus familiares y sus abogados.

El pasado mes de mayo, los arrestos se dirigieron contra activistas pro-derechos humanos y feministas, quienes fueron acusados de tener conexiones con agentes extranjeros como resultado de su actividad en favor de los derechos de las mujeres. Además, se han producido nuevas olas de represión y arrestos en la provincia oriental saudí, donde hay una activa oposición política chií, sobre todo desde el asesinato por parte del gobierno de Riad del clérigo Nimr Al-Nimr a comienzos de 2016. Las autoridades arrestaron entonces a decenas de jóvenes acusados de estar recolectando armas y tener contactos con Irán.

(Fuentes: Monitor de Oriente /Al Mayadeen)

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *