El “cambio progresista”: Borrell reitera a su homólogo saudí la “amistad” con la Dictadura. España cómplice en la matanza en Yemen

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, Josep Borrell, se ha reunido con su homólogo saudí, Abdel bin Ahmed al Jubeir, ante quien ha reiterado la “amistad” de España hacia Arabia Saudí tras la polémica por la paralización de la venta de 400 bombas de precisión que finalmente sí serán entregadas, ha informado Europa Press.

Los dos ministros han coincidido en Nueva York, donde se celebra estos días la sesión anual de la Asamblea General de Naciones Unidas, y se han visto “en el marco de las relaciones tradicionales y de amistad entre ambos países, que se proyectan sobre muchos ámbitos de interés compartido”, según una nota de Exteriores.

Borrell y su homólogo han abordado temas de la agenda bilateral y de las relaciones económicas y comerciales, en la medida en que Arabia Saudí es el primer socio comercial de España en Oriente Próximo, el segundo inversor árabe en España y el segundo destino de las inversiones españolas en el mundo árabe. En este sentido, han aplaudido el arranque de la fase comercial del AVE que conecta La Meca y Medina.

También han repasado cuestiones de la actualidad internacional el conflicto entre israelíes y palestinos y las guerras de Siria y Yemen, aunque Exteriores no ha aclarado en su comunicado si han tratado la participación saudí en este último conflicto bélico. Riad está implicado militarmente dentro de una coalición que apoya al Gobierno yemení frente a los rebeldes.

El Ejecutivo saudí, por su parte, se ha limitado a informar de la ronda de contactos de Al Jubeir con otros ministros de Exteriores, entre ellos Borrell, y de que en estas reuniones se han analizado las relaciones bilaterales, cuestiones de “interés mutuo” y temas de actualidad regional e internacional, según la agencia de noticias oficial SPA.

(Fuente: InfoLibre)

España cómplice con la matanza en Yemen

Nuevas revelaciones concluyen que España apoyó en secreto la agresión de Arabia Saudí contra Yemen, le vendió armas y le ofreció apoyo logístico.

El apoyo de España a Arabia Saudí en la guerra librada contra Yemen ya no es un secreto. Días después de que el Gobierno de Pedro Sánchez confirmara la venta de 400 bombas de precisión a Riad, el diario español El País revela que el jugoso negocio de guerra se realizó en secreto durante la Administración de Mariano Rajoy.

Lo reconoce un antiguo responsable del Gobierno popular. Así se confirma que el apoyo español a la guerra saudí contra Yemen, se dio desde su inicio en 2015. Es más, fuentes conocedoras de la operaciones, consultadas por El País, aseguran que fue más que una venta de armas; dicen que prestaron apoyo logístico a la agresión saudí.

España vendió 400 bombas de guiado láser de fabricación estadounidense por más de 9 millones de dólares a Riad. Pero, no tuvo en cuenta que esas bombas formaban parte de la reserva de guerra española, por eso, el país ahora deberá reponerlas y comprarlas a un precio superior, para atender los planes de contingencia.

El Gobierno de Sánchez paralizó la exportación de esas armas en un principio. Pero después cedió ante la presión saudí y su amenaza de cancelar un importante contrato para construir cinco corbetas por 1800 millones de euros. Así, parece que para el Gobiernos popular y los socialistas lo que menos importa es la vida de gente inocente; en este caso, de los yemeníes. Y los derechos humanos es algo que solo defienden en palabras.

Esto, significa que España ha contribuido en la matanza de más de 13 000 personas en Yemen durante tres años y medio de la agresión saudí y de sus aliados.

(Fuente: Hispan TV)

El artículo referenciado: España apoyó en secreto la guerra en Yemen con la venta de bombas a Riad

España apoyó en secreto la guerra en Yemen con la polémica venta de 400 bombas a Arabia Saudí, cuya paralización levantó una polvareda al poner en peligro un contrato multimillonario con Riad. El Ministerio de Defensa tendrá que volver a comprar esas bombas, con toda probabilidad por más dinero de los 9,2 millones que pagaron los saudíes, ya que formaban parte del arsenal de guerra del Ejército del Aire que hay que reponer lo antes posible. La operación no ha sido un buen negocio. Nunca pretendió serlo: “Fue una decisión política con la que España mostró su respaldo a la coalición liderada por Arabia Saudí que intervino en la guerra de Yemen”, admite un antiguo responsable del Gobierno del PP. Una decisión política al máximo nivel que, sin embargo, el Ejecutivo de Rajoy mantuvo en secreto.

El desafortunado manejo de la crisis abierta con Riad por la paralización de la entrega de 400 bombas de guiado láser, una decisión en la que el Gobierno tuvo que dar marcha atrás para no poner en riesgo la construcción de cinco corbetas de Navantia por más de 1.800 millones, ha dejado en segundo plano el hecho original; un atípico y secreto contrato armamentístico rodeado de incógnitas sin contestar. ¿Por qué España vendió a Arabia Saudí armas de fabricación estadounidense propiedad del Ministerio de Defensa? ¿Por qué Riad no había recogido todavía unas bombas compradas en 2015 y acabadas de pagar en enero de este año?

La respuesta, según fuentes conocedoras de la operación consultadas por EL PAÍS, es que no se trató de una simple venta de armas sino de una forma de prestar apoyo logístico a la intervención en Yemen. Algo similar al respaldo que España prestó a los bombardeos estadounidenses en Siria, con la diferencia de que Riad no necesita bases extranjeras para atacar a su vecino del sur.

En marzo de 2015, la Liga Árabe bendijo la creación de una coalición internacional encabezada por Arabia Saudí para intervenir en Yemen en apoyo al presidente Hadi frente al imparable avance de los rebeldes Huthis, una minoría chií respaldada por Irán. El 14 de abril de ese año, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó, con la abstención de Rusia, una resolución en la que no llegaba a autorizar la intervención en Yemen, pero se posicionaba claramente al decretar un embargo de armas solo contra uno de los contendientes; los Huthis.

La coalición internacional estaba formada por países árabes (Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Catar e incluso algunos más lejanos, como Marruecos o Egipto) que aportaban tropas, y respaldada por potencias occidentales. No solo políticamente. Estados Unidos y Reino Unido reconocieron que proporcionaron a Riad proyectiles de precisión e inteligencia operativa (información obtenida por satélites y otros medios).

Eso fue lo que España dio a petición de Arabia Saudí: 400 bombas de guiado láser (100 GBU-10 y 300 GBU-16). El Ejército del Aire recibió la orden de desprenderse de ellas, sin atender al hecho de que este armamento formara parte de su reserva de guerra y hubiera que reponerlo para atender los planes de contingencia. Defensa debe comprarlas lo antes posible, con toda probabilidad a un precio superior a los 9,2 millones pagados por Riad. El consuelo es que su caducidad no será tan cercana como la de las bombas que tenía hasta ahora.

A diferencia de Washington o Londres, España no hizo público su respaldo a la intervención militar saudí en Yemen. El contrato se firmó en mayo o junio de 2015, a seis meses de las elecciones generales. Pero no fueron razones de política interna las que aconsejaron guardar este apoyo en secreto, según un responsable diplomático de entonces.

“Todo el mundo sabía de qué lado estábamos, pero teníamos que nadar entre dos aguas. Queríamos mantener buenas relaciones con Riad, sin indisponernos con Teherán”, señala dicho exresponsable.

Cuando la Liga Árabe aprobó la creación de una coalición internacional para intervenir en Yemen, el Ministerio de Exteriores la calificó de “paso muy significativo en apoyo de la legitimidad institucional del país” y subrayó “el papel impulsor de Arabia Saudí […] un país amigo con el que España mantiene relaciones muy estrechas y fraternales”. En abril, en presencia de su homólogo iraní, Mohamad Yavad Zarif, de visita en Madrid, el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, abogó por una “solución yemení” a la guerra civil con “un Gobierno inclusivo”.

Entonces, se suponía que la campaña saudí iba a ser un paseo militar. Tres años y medio después, ha dejado un saldo de más de 10.000 muertos y provocado una catástrofe humana de enormes proporciones. En esa situación, el Gobierno socialista decidió paralizar la entrega de las bombas, sin calibrar que eso significaba retirar el apoyo de España a la intervención saudí en Yemen.

(Fuente: El País / Autor: Miguel González)

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