Asociación memorialista denuncia que Almería aún conserva más de 20 símbolos y nomenclaturas franquistas

La Asociación por la Recuperación de la Memoria Democrática elabora un callejero como denuncia de la persistencia de la presencia de la simbología y nomenclatura franquista en la ciudad. Siete calles, seis símbolos en edificios históricos y una decena de grupos de viviendas. Se trata de los espacios de la capital de los que debe eliminarse la huella del franquismo -ahora que se ha dado luz verde a la exhumación del dictador- en cumplimiento de la Ley Estatal de Memoria Histórica y la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía, según la Asociación por la Recuperación de la Memoria Democrática de Almería (ARMDA).

A juicio del colectivo, todos estos escudos, insignias, placas y nombres exaltan la sublevación militar del 18 de julio de 1936, la Guerra Civil y la represión de la dictadura. De ahí que los hayan recogido en un ‘callejero franquista’ que han elaborado en los últimos meses con el asesoramiento de investigadores especializados en la materia. La intención es presentarlo al resto de asociaciones memorialistas de Almería para unir fuerzas y registrarlo ante las administraciones competentes de cara a exigir su retirada inmediata.

Por barrios

De los barrios de la capital, El Tagarete es el que registra más calles afectadas. “No debe extrañarnos, ya que es un barrio de viviendas sociales creado por el franquismo en los años 50”, sostiene Juan Francisco Colomina, investigador y presidente de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Democrática de Almería.

En esa zona están, por ejemplo, la calle Belchite, en recuerdo de una de las batallas más sangrientas de la Guerra Civil durante la cual el municipio zaragozano fue “tomado por lo republicanos” pero luego pasó a los sublevados convirtiéndose “en símbolo de la reconquista frente el bolchevismo y el marxismo”; Crucero Canarias, nombre del “barco que bombardeó la ciudad durante toda la guerra y participó en la masacre de la carretera Málaga-Almería”; Batalla de Brunete, que acabó con la victoria del bando nacional sobre Madrid, y Alto de los Leones, en conmemoración de la toma del puerto de la Sierra de Guadarrama.

Aparte de ensalzar batallas, otras vías presentes en este inventario aluden a “participantes, instigadores y legitimadores de sublevación militar y la dictadura”. Ahí están las calles Rafael Martínez Sansón, en El Tagarete, por el teniente de Carabineros que se sumó al levantamiento del 36, y General Moscardó, en Oliveros, militar que participó en varias operaciones durante la guerra. “Hemos hecho una selección muy rigurosa en la que no hemos incluido aquellos nombres que pueden generar controversia, ya que hay casos ambiguos”, sostiene Colomina.

A todas ellas hay que sumar la calle Gibraltar Español que, en opinión de la asociación, refleja “un exceso de exaltamiento del nacionalismo” y el Quiosco 18 de Julio, en referencia a la fecha en que estalló la contienda fraticida.

Grupos de viviendas

Además de las calles, en Almería existen grupos de viviendas con nombres que, según ARMDA, chocan con la ley de Memoria. En la calle Paco Aquino hay un conjunto de casas llamado José Antonio Primo de Rivera; en el Barrio Alto, Alejandro Salazar, jefe de la Falange de Almería, y Onésimo Redondo, de las JONS; en El Tagarete figura el grupo Francisco Franco y en El Zapillo, el falangista Jacinto Matarín.

En cuanto a los símbolos relacionados con el franquismo, la Asociación por la Recuperación de la Memoria Democrática de Almería pedirá la retirada de la Cruz de los Caídos del Convento de las Claras, el homenaje a Primo de Rivera y el escudo de la Falange de la Catedral (foto adjunta), y los escudos franquistas de la escalera de la Iglesia de San Roque de Pescadería, la Delegación de Hacienda en el Paseo y la Escuela de Arte.

Lo que dice la ley Según la Ley de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía, no se considerará que concurren razones artísticas o arquitectónicas para el mantenimiento de los elementos de exaltación de la dictadura salvo informe favorable en tal sentido de la Consejería competente en materia de patrimonio histórico.

Tal y como indica la legislación, cuando los elementos contrarios a la memoria democrática estén colocados en edificios de carácter privado con proyección a un espacio o uso público, como es el caso del Quiosco 18 de Julio, las personas propietarias deberán retirarlos o eliminarlos.

En el caso de que estén colocados en edificios públicos, las instituciones o personas jurídicas titulares serán responsables. El inventario confeccionado por ARMDA afecta a ayuntamiento, Junta, Obispado y Gobierno central.

(Fuente: La Voz de Almería / Autora: Marta Rodríguez)

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